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Había tanta gente en la vieja cancha céntrica de Independiente de Neuquén que en uno de los clásicos que disputó Boca una de las tribunas “casi se viene abajo”, como cuenta Sergio Cantarutti, fanático xeneize que estuvo en el colmado estadio. “Fue al momento en el que entró Boca, empezamos todos a saltar y en la cabecera de enfrente a la calle José Rosas la tobular de madera cedió algunos escalones.
Muchos cayeron al suelo pero no hubo heridos ni nada por suerte. Demuestra la magnitud de lo que significó la presencia de Boca aquí”, explica quien hoy a los 49 años vive en Lanús y recuerda el susto vivido por muchos bosteros locales. Y, a la vez, grafica lo que generó la presencia del por entonces vigente campeón de América.
Es cierto que no vino el plantel completo pero justo ese año Boca ganó todo y varias figuras que luego pondrían de rodillas al Real Madrid de los galácticos en Japón mostraron su talento por aquí. Encima fue en un triangular amistoso ante otros dos grandes: San Lorenzo, con el que cayó 1 a 0 en su debut (gol del Loco Abreu) el 23 de julio del 2000 e Independiente, con el que empató 0 a 0 el 25 de julio de 2000 (este sábado es el aniversario).
“Siempre es gratificante por la gente, el cariño que recibe Boca en el Sur. No siempre vamos para esos lados. Recuerdo que fuimos con muchos chicos juveniles y varios de la base que luego fue campeona del mundo”, rememora el Pepe Basualdo, integrante de aquel equipazo y capitán en el estreno de la minicompetencia. El certamen lo ganó Independiente, que le adosó otra Copa a sus repletas vitrinas (venció 2 a 0 a San Lorenzo en su debut).
Los mellizos expulsados casi a la par
Los mellizos Barros Schelotto siempre tuvieron un carácter complicado. Y encima cuenta la historia que a esa gira vinieron medio a desgano, por el frío y el tema premios que dio qué hablar en la previa. Tampoco, aseguran las fuentes, los convencía el estado del campo de juego. Creer o reventar, en un hecho inédito, ambos fueron expulsados en el mismo partido, el inicial ante el Cuervo.
Esa jornada Boca formó con Abbondanzieri; Calvo, Burdisso, Matellán e Imboden; Basualdo, Pereda, Gustavo Barros Schelotto y Arce; Guillermo y Moreno. Una perlita es que el árbitro fue el ya fallecido Fabián Madorrán, que se suicidó 4 años más tarde.
En el otro encuentro ante el Rojo, empate sin goles, el elenco del Virrey alistó a Muñoz; Calvo, Ibarra, Medina y Fagiani; Marchant, Pinto, Andrizzi y Quiñonez; Chelo Delgado y Chaco Giménez.
Más anécdotas regionales
“No me olvido más. Fuimos en cole con mi hermano desde Cipo. A la salida teníamos tanto hambre que gastamos la guita del regreso. Yo no pasaba de los 12 años y mi hermano 18. Una brisa hacía que se sintiera un olorcito irresistible... Era el chori o el bondi. Y le metimos chori. Así que nos volvimos caminando, encima vivíamos cerca de la Isla Jordan, no a la entrada de Cipo, re lejos. Llegamos con la lengua afuera y muertos de cansancio...”, repasa la inolvidable vivencia Lucas Martín, otro fervoroso simpatizante xeneize. Y sí, por ver a Boca, cualquier cosa...
Y queda una anécdota más. La de Germán Verussa, que necesitó hacerse pasar por hincha del Rojo de Avellaneda para salir ileso en un cotejo que al no haber puntos en juego a priori no se presentaba riesgoso para la gente. Increíble. "Fui a ver Boca-Independiente, era a la noche y llegaba muy sobre la hora tras salir del laburo. La gente de Boca entraba por la entrada de Felix San Martín y había como dos cuadras de cola, la del Rojo lo hacía por Perito Moreno, por las canchas de tenis y estaba más aliviada la cola. Así que dije me mando por acá total es un amistoso...".
Pero hubo sorpresas y tuvo que ver el partido con el corazón en la Boca. Un infierno rojo... "Resulta que cuando entramos me mande atrás del arco junto con toda la gente de Independiente, con tanta mala suerte que se habían venido los de la barra brava de Buenos Aires de Independiente. Era torneo de invierno pero estaban todos en cuero, de espaldas al partido tomando vino de tetra, mirando para la tribuna quién saltaba y quién no así que entre toda esa gente no me quedaba otra que pegar unos saltitos cada tanto tratando de disimular", comenta el fana y su risa contagia.
"Por ahí me tocan el hombro, me doy vuelta y era un vecino mío fana del Rojo y me mira con una sonrisa... Una alegría tenía ese hombre, pensé que me mandaba al frente pero me dice 'no te veo saltar y no te escucho' así que por momentos me sumaba el cantito de 'bosteros hijos de p...". ¡Qué Boquita!
Dicen que 20 años no es nada. Ese tiempo ya transcurrió de un memorable paso xeneize por Neuquén. Para los hinchas locales, lo fue todo.
"Compartir cancha con ellos, fue algo único"
*Felipe Espinosa, arquero del combinado de Las Lajas
"Que buen recuerdo me trae, de la adolescencia. Nosotros vinimos de Las Lajas a jugar los partidos previos del torneo de invierno que disputaron Boca, San Lorenzo e Independiente, en lo que era la cancha de Independiente de Neuquén contra equipos de Neuquén (uno de ellos era el Club Lácar de San Martín de Los Andes).
Para el grupo de chicos que vinimos desde el interior (nos reclutaron y se armó un lindo equipo), donde las distancias eran mas largas, por decirlo de alguna manera, a jugar en una cancha llena ya era asombroso.
Y poder ver a Bianchi y su Boca, cuando empezaba la leyenda (ya había ganado torneos locales y la Copa Libertadores de América) fue una oportunidad inestimable. Eso sí, nosotros estábamos concentrados en el juego previo a los partidos principales, por lo que cuando ganamos y dimos una (media) vuelta olímpica, ya teníamos a los jugadores de los equipos de primera precalentado en la cancha. Pero fue hermoso compartir la misma cancha con esos monstruos".