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"Esto es un desahogo al corazón", dijo Mauro Lagos enfermero de Chos Malal tras recibir, entre aplausos, la vacuna Sputnik V en el Norte neuquino. "Esto no es el principio del final, aún falta mucho, pero esto ayudará", contó.
Si bien hasta el momento no sintió "nada raro", la molestia por "el olvido del norte neuquino" estuvo presente: "Destinaron 30 dosis para acá en la primera tanda, pero horas antes nos la cancelaron y nos mandaron a esperar". Tras dos semanas, "por fin llegaron".
"Antes de designarme me llamaron varias veces. Primero para saber si era alérgico, luego para confirma horario y día, me cancelaron y ahora se volvieron a comunicar", contó.
Es que este enfermero de 32 años fue uno de las primeras cinco personas que le dieron la dosis. Fue en el Hospital Doctor Gregorio Álvarez, a las 16 horas "en punto" y, al finalizar la jornada, lograron colocarlas con éxito en la localidad.
"Hay que dejar claro una cosa, acá no empieza el final de nada. Todavía falta mucho, pero bueno esto es un desahogo al corazón porque muchos que trabajamos en COVID automáticamente nos aislamos de nuestras familias que son propensos y vulnerables, y por miedo a contagiarlos, nos alejamos mucho", aseguró y cree que esta dosis hará que un reencuentro no cause tanto temor.
Tanto Mauro como mucho de sus compañeros nunca se negaron a trabajar en el área COVID. "Nosotros como éramos enfermeros del área de adultos, ya sabíamos que nos íbamos a quedar trabajando con los contagios porque los que más necesitan atención ante un contagio, son la gente mayor", dijo.
El hospital de Chos Malal es cabecera y si bien no tiene terapia intensiva, "operó como tal". "Hubo una derivación que teníamos que hacer de un vecino de la zona que no se podía hacer porque en Zapala no había camas, entonces lo tuvimos más de 20 horas con un respirador esperando que una cama se desocupe", describió y aseguró que "ese paciente se salvó". "Es hermoso esas noticias, porque generó un esfuerzo bárbaro de todo el equipo", agregó.
Dice que lo más difícil desde que comenzó la cuarentena en la Argentina "no son los recaudos ni protocolos", sino la soledad. "Fue terrible ver a personas agonizar hasta su muerte, solas. O observar pacientes llorar porque no pueden hablar con un ser querido", le dolió a Mauro y aclaró: "Nosotros a demás de cumplir nuestra función laboral, nos metimos en la vida de cada una para intentar que haya un lazo familiar".
Mauro volvió a repetir que "este no es el principio del final" y quiere dejar claro que "hasta que o se genere una inmunidad, esto seguirá así". "En un futuro esto será como la gripe que mató a tantas personas y ahora no nos afecta tanto", concluyó Mauro Lagos.