Neuquén.- La Vela Puerca festejó a lo grande en el Club Pacífico (Alberdi 355). La banda uruguaya, que desde agosto está celebrando sus 20 años de vida, tuvo su parada obligada en esta ciudad. Es que en esas dos décadas varias fueron las visitas de los charrúas a la Patagonia para estrechar un fuerte lazo. “Gracias por el amor incondicional”, diría el Enano Teysera en un Club Pacífico sofocante y desbordado.
En dos horas y un poco más, la formación realizó el último domingo un viaje a sus raíces, llevando adelante un recital retrospectivo con canciones emblemáticas que marcaron a fuego a su gente. El show fue de forma decreciente, hilvanando las diferentes etapas de su vida musical. Cada bloque incluyó entre cuatro y cinco temas. “Sin avisar” y “Soldado de plomo” (Érase -2014) fueron los dos primeros temas en abrir el concierto, que tuvo proyecciones de diferentes épocas.
Los puntos más calientes y de exaltación se dieron cuando llegó A contraluz (2004) y De bichos y flores (2001), esta última placa fue con la que La Vela comenzó su idilio argentino al cruzar el Río de La Plata.
En la primera tanda aparecieron “Llenos de magia”, “Caldo”, “Zafar” y “Va escampar”. Luego sería el turno de “El huracán”, “Burbujas”, el ska de “Por dentro” para desembarcar en ese “malambo electrizado” que es “Por la ciudad”.
Entrando en la recta final, y con el infaltable cántico “vamos, vamos la Vela de mi corazón”, estalló con “Vuelan palos”, “Paren hoy” y “Madre resistencia” (completarían su disco debut), con el agregado de un bonus track: “TV caliente”, de Sumo. De esta forma, la banda lidera por Luca Prodan, que marcó un antes y un después y movió el avispero del rock nacional, revivió en el escenario neuquino con la voz del Enano.
En poco más de dos horas, los uruguayos llevaron adelante un show retrospectivo.
El grupo que forjó su identidad musical propia a fines de los 90 recurrió a la acústica intimista con “Mi semilla” (sí, la que habla de esa planta prohibida) para hacer su despedida que finalizó con “El viejo” y “José sabía”.
Durante el aniversario también se pudieron observar a las diferentes generaciones de fanáticos que crecieron (y lo seguirán haciendo) con Teysera y compañía. Sobresaltados en gran parte del concierto, los seguidores llegaron a intercambiar diferentes gestos con los músicos.
Si bien en un inicio La Vela no tenía pensado celebrar su 20 años, sus integrantes se tomaron un tiempo para pensar y valorizar el presente y el pasado. Así, se dieron cuenta de que valía la pena repasar su historia sin fin que nació como un hobby y en donde la inconsciencia les jugó a favor para tocar los nervios más sensibles de un público generacional, que parece que no para de crecer.