"En las noches de verano es impresionante ver la cantidad que se ve en la cancha de golf. Aparecen hasta con crías", dice Víctor, un vecino del Rincón Club de Campo.
Asegura que concurren al lugar porque tienen todo lo que necesitan: alimento y agua. Y lo más importante, nadie que las moleste.
Los perros las miran de lejos, pero ni se les ocurre correrlas. No tendrían ninguna chance de alcanzarlas.