2) Uno nace y crece. A los cuarenta años llega al pico máximo y luego el avión cae en picada. Falso.
Después de los cuarenta, hay ciertos cambios físicos inevitables, pero sólo en algunos aspectos. El modelo a considerar no debería ser el del arco que dice que uno nace, crece, se desarrolla y declina, sino el de la escalera que dice que en cada etapa de la vida uno puede crecer y avanzar. Cada etapa que viene por delante puede ser mejor que la anterior.
Sea que transitemos la primera o la segunda mitad de la vida, hay muchas cosas que podemos hacer para ser mejores personas:
•Mantenernos positivos: esto vale para las dos mitades de la vida. Mantenerse positivo es identificar las semillas, las pequeñas cosas buenas y hacerlas crecer hasta que se conviertan en un bosque. ¡Todos tenemos semillas en abundancia!
•Tener amistades positivas:
hoy se habla de pares desviantes y pares sociales. Los primeros son esos amigos que nos llevan por mal camino. Pero ellos no pueden ser tus amigos. Es necesario elegir personas que te motiven, que crezcan, que avancen. Necesitamos tener claro que podemos tener trato con todo el mundo, pero debemos hacer amistad y abrir nuestro corazón a aquellos que son prosociales, que nos empujan para arriba.
•Invertir en nuestro interior: el ejercicio físico es recomendable, pero también necesitamos invertir en nuestro mundo interior, porque eso es lo único que nos llevaremos a la eternidad. Buscá ser una persona profunda. Procurá tener palabras, experiencias y vivencias que enriquezcan tu vida. Mirar hacia adentro, enriquecer el corazón quiere decir ser bueno. Y ser bueno es superarse a uno mismo. Tal vez no serás el mejor, no ganarás la carrera, pero sos bueno porque te superaste a vos mismo. Nunca trates de ganarles a los demás; si te ganaste a vos mismo, eso te hace bueno y te permite disfrutar el camino.
Te encuentres en la etapa que te encuentres, determinate cada día a disfrutar del momento y mirar siempre hacia adelante.