Con la llegada del otoño y el descenso lógico de la temperatura, la gripe vuelve a ser una preocupación. También llamada influenza, la infección se produce a partir de un virus variable, que cambia constantemente y es capaz de evadir el sistema inmunológico del organismo.
La infección viral afecta sobre todo a la nariz, la garganta, los bronquios y, en ocasiones más severas, a los pulmones. En general, no dura más que una semana y se caracteriza por los siguientes síntomas: fiebre o sensación de estar afiebrado/con escalofríos, tos ,dolor de garganta, mucosidad o nariz tapada, dolores corporales, dolores de cabeza y fatiga (cansancio). Algunas personas pueden tener vómitos y diarrea, aunque esto es más común en los niños.
El virus se transmite con facilidad, de una persona a otra, a través de gotitas respiratorias y pequeñas partículas expulsadas mediante la tos o los estornudos. ¿Qué medidas se deben tomar para no contagiarse? Evitar el contacto estrecho con las personas enfermas, quedarse en casa cuando uno esté enfermo, cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo desechable al toser o estornudar, mantener las manos limpias (si no se tiene agua y jabón, usar desinfectante para las manos); y no tocarse ojos, nariz ni boca. Pese a ser vista como una molestia, la forma más eficaz de prevenir la enfermedad y sus consecuencias graves es la vacunación. Mientras más personas se vacunen, menos podrá propagarse el virus a través de la comunidad.
Según el Ministerio de Salud, las personas que deberían tener prioridad para recibir la vacuna contra la gripe son el personal de la salud; embarazadas, en cualquier momento de la gestación; todos los niños de 6 a 24 meses (deben recibir dos dosis separadas por al menos 4 semanas); niños y adultos de 2 a 64 años con enfermedades respiratorias, cardíacas, inmunodeficiencias congénitas o adquiridas; pacientes oncohematológicos y trasplantados.
También deben vacunarse las personas obesas con índice de masa corporal mayor a 40, diabéticos y personas con insuficiencia renal crónica en diálisis; personas mayores de 65 años; convivientes de enfermos oncohematológicos, y convivientes de bebés prematuros que pesen menos de 1,5 kilos, entre otros.