Una familia tucumana tuvo que soportar una situación tan indignante como increíble. El coche fúnebre que trasladaba a un fallecido sufrió un desperfecto mecánico camino a un cementerio de Alderetes y los parientes del difunto optaron por trasladar el ataúd en un colectivo interurbano que pasaba por el lugar para poder darle el último adiós.