De movida los All Blacks presentaron sus credenciales metiendo una sofocante presión sobre su rival, al que le costaba romper la línea debido a la muy buena defensa kiwi, que en diez minutos recuperó tres pelotas.
Al cero lo rompió el eterno Dan Carter con un penal e inmediatamente Austriala ajustó sus clavijas y llegó a la paridad en el tablero terminó decantando gracias a un penal de Bernard Foley.
Los neocelandeses, siempre con la iniciativa, el dominio territorial y la posesión de pelota como aliados, se cansaron de chocar contra el arsenal de tackles amarillos. Pero no pudieron quebrarlos y optaron por ponerle fichas a la puntería de Carter, quien convirtió dos penales más, y para el final del primer tiempo, Nueva Zelanda finalmente llegó al try.
Australia no se quedó atrás y convirtió su único try a mitad del segundo tiempo, poniéndose 27 a 17 abajo. Sin embargo, en el momento en que más presionaban, un mal pase y una viveza de los All Blacks sellaron el partido en un nuevo try más conversión para cerrar el partido 34 a 17.