Proceso: El cerebro de la mujer se masculiniza en la etapa posnatal. El del hombre lo hace antes.
En cuanto a los factores que ocasionan esta diferenciación, la bióloga señaló: "La hipótesis clásica presenta a las hormonas como el principal determinante. Según ésta, durante la etapa embrionaria el testículo produce testosterona, que es aromatizada a estradiol, responsable final de masculinizar el cerebro. Las hembras, en cambio, no tienen testículos -la producción de estradiol por parte del ovario es posnatal- y esos bajos niveles de hormona feminizan el cerebro".
"No obstante, durante los últimos años se han acumulado evidencias de que hay otras influencias además de las hormonas", manifestó y argumentó: "En nuestro grupo, por ejemplo, aportamos evidencias de diferencias sexuales previas a la acción de las hormonas. Machos y hembras difieren también en la constitución genética derivada de sus cromosomas sexuales. Ellas presentan un solo tipo de cromosoma sexual (X), mientras que los ellos exhiben dos tipos diferentes, X e Y". "Nuestra hipótesis es que esto produce una expresión diferente de genes desde el inicio de la gestación que puede tener consecuencias en la diferenciación del cerebro", dijo.
La investigadora contó que junto a su grupo investigó ratones transgénicos y que descubrieron que la enzima aromatasa (clave en el estradiol, encargado de masculinizar el cerebro) estaba más presente en los individuos XY que los XX desde una edad muy temprana, antes de la formación de los ovarios o testículos. "Es decir que hay un componente genético que influye en la diferenciación sexual del cerebro que pudimos estudiar separadamente de las hormonas gracias a este tipo de ratón", aseveró.
"No hay determinismo biológico"
Pese a estos hallazgos, Cambiasso negó que las cuestiones relacionadas al género estén reguladas biológicamente. "No podemos hablar de un determinismo biológico puro en cuanto a la diferenciación sexual del cerebro. Nosotros estudiamos genes y hormonas, pero está faltando la variable social", señaló y añadió: "Cada uno de estos factores prima sobre los otros, dependiendo de la etapa del desarrollo y de la vida que se analice. Somos seres plásticos que cambiamos a lo largo de toda la vida. Todos esos cambios que tenemos a lo largo del tiempo tienen su correlato en el cerebro que también es plástico y va cambiando.