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"Los desafíos me calientan"

Antes de subir a escena, el actor habló de su presente y de sus proyectos. Hoy a las 22 presenta Dadyman: recuerdos de barrio en el Casino Magic.
Dady Brieva regresa a la ciudad con Dadyman: recuerdos de barrio, un espectáculo en el que relata situaciones de las que no hay registro, apelando a entrañables personajes, música, canciones, anécdotas, nostalgia y fundamentalmente un humor inigualable. Desde su infancia en Santa Fe hasta sus primeros tiempos en Buenos Aires, pasando por pinceladas de la familia, las fiestas, los hijos y la nueva paternidad. En diálogo con LM Neuquén, Dady habló de su presente y sus proyectos. Una charla relajada, sincera y sin vueltas.

Hace tiempo que estás con Dadyman. ¿Lo vas actualizando?
Siempre voy poniendo cosas nuevas, pero de todas maneras es el mismo show. Vine tres o cuatro veces al Casino Magic y tengo la expectativa de volverlo a llenar.

¿Es un show autorreferencial?
Me utilizo como referencia para pintar un paisaje generacional. Hay paisajes que me pertenecen y hay otros que los he copiado, que no son tan míos. Por lo general son cosas que he vivido y que recuerdo. A veces no es la realidad lo que uno recuerda, sino lo que uno confeccionó de ese momento, por eso las anécdotas van mutando. Pero si la fábula es interesante, no importa.

¿De qué cosas elegís hablar?
Las relaciones humanas y lo objetos de ese pasado, cómo nos modificaban. Los televisores en blanco y negro, el control remoto, el teléfono medido, el auto. En esa época hay tipos que cambiaban el auto una sola vez en su vida, por eso decían las viejas que querían más al auto que a los hijos.

Sos como alguien que viene a rescatar una época...
La gente de mi generación, si no activa el recuerdo de la memoria y lo ejercita como músculo, no tiene manera de verlo grabado. Nosotros no tenemos muchos registros de lo que pasó. La voz de mi papá la he perdido. Tengo dos fotos o tres de él. Si yo llego a morir, mi hijo se mete en Youtube, donde tengo un millón de visitas. Entonces desde ahí se hace interesante el ejercicio de la memoria colectiva.

Te animás a proyectos diferentes, ¿siempre fue así?
Me gusta andar pateando tableros, haciendo y deshaciendo cosas, me interesa profesionalmente y en la vida. Siempre fui así. Era empleado público y lo dejé para hacer Midachi y después de ahí me fui a la televisión a trabajar en Gasoleros, Agrandaditos. Después vino Radio Mitre. Siempre tomé desafíos que me calientan hasta sexualmente.

¿Hay algo a lo que le tengas miedo?
Al aburrimiento, a quedarme, a que todo me dé lo mismo. Esos momentos que a veces he transitado y que estoy muy alerta para no volverlos a pasar. Momentos en los que te volvés un ser inanimado y no tenés ilusiones ni esperanzas.

Es difícil imaginarte de esa forma, siempre se te ve de buen humor.
Soy bastante vehemente. No soy depresivo, ni caracúlico. Siempre tengo buena onda y voy para adelante, soy de proyectar cosas. Pero cuando no me viene naturalmente, lo trabajo. Trato de estar ocupado en algo. No soy de los tipos que necesitan tomarse un año sabático.

¿Cómo hiciste para salir de esos momentos?
Buscando cosas, hay etapas de transición. Tuve una época con Midachi que lo único que hacíamos era facturar y me aburrí de eso. Tengo como frase de cabecera no aburrirme de lo que me gusta, entonces no ando comiendo todo el día dulce de leche.

Tenés hijos de diferentes edades. ¿Cómo lo vivís?
Tengo a Bruno, de 26 años, que labura conmigo en la radio y me acompaña ahora a Neuquén. Después está Franco, Felipe, de 4 años, y Rosario, de 2. Yo fui padre antes de tener hijos. Mi actitud paternal de abrazar simbólicamente a la gente la tengo con mis hijos, mi mujer, mi mamá, los amigos. En cuanto a cómo es ser padre de grande, no noto diferencias. El que tiene 26 quizás me trae más problemas que el que tiene cuatro y viceversa.

¿Te gustaría tener otro más?
Sí, no tendría problema. Las mujeres están como más reticentes a eso, pero yo tendría más hijos. Hay comida y cama para todos.

Te tatuaste el nombre de tu mujer... Algunos son reticentes a tatuarse algo relacionado con la pareja.
Tengo cuatro tatuajes: los nombres de mis hijos, las iniciales de mis padres y el de Chipi, mi mujer, que es la coach de la pareja de Luciana Salazar en el "Bailando". No tengo disquisiciones con ese tipo de cosas. Mañana nos separamos y quedará Chipi como parte de mi vida. Será eterno mientras dure, como dice la canción.

Te metiste con la radio y te convertiste en un referente.
Siempre fui un gran creador de grupos. No soy de los que hablan todos los días solos. Me gusta que se luzcan los que están al lado. No trato de estar demostrando nada, no hago periodismo para periodistas. Pregunto lo que me interesa y como tengo el knowhow de un artista popular me abogo el título de saber qué es lo que interesa a la gente que transita la calle.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Por lo pronto irme de vacaciones con mi familia a un pueblito muy chiquito de Brasil donde vamos siempre y me voy a pasar allá Navidad y Año Nuevo. El año que viene tengo proyectos en televisión -aunque nada concreto- y algunos de cine. También voy a programar Dadyman 2, que a lo mejor lo hago con mi mujer.

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