El film, que gira en torno a la crisis de la pareja de un escritor venido a menos y una ex bailarina que esconde un profundo dolor, no logra impactar emocionalmente más allá de la buena intención de meterse con algunos temas, como el voyeurismo, el desgaste matrimonial, la envidia, la destrucción y el autoboicot como castigo y el amor a pesar de todo.
Sin dudas, Brad y Angelina no defraudan en cuanto a belleza, estética y erotismo. No obstante, el glamour que detentan en la vida real y en la ficción -y que en parte atrae y convoca- impide la necesaria identificación con los personajes: las miserias se muestran pero sin abandonar la pose.
Los paisajes, la música, los desnudos de Angelina, la fantasía y el morbo de verlos juntos y jugar a descubrir cuánto de verídico hay en la película son elementos llamativos, pero que no alcanzan para consagrar una producción que por momentos se torna tediosa.