Antiguamente, cuando la zona aún estaba rodeada de chacras, ocupaban parte de esas tierras un par de crianceros que las usaban para pastar sus vacas y desarrollar su actividad agropecuaria. No eran los dueños, pero con el avance de la urbanización decidieron vender terrenos que no le pertenecían, y así se fue armando el barrio. Algunos compraron, otros tomaron, y el sector se convirtió en un desarrollo urbano donde hoy viven 200 familias.
Quedaron rodeados de grandes planes de vivienda impulsados por los gobiernos y ubicados a unos mil metros de dos barrios cerrados en pleno auge. Todos tienen gas, salvo Los Polvorines, porque sus habitantes están asentados en una porción de tierra donde se encuentran dueños privados y lotes sin ningún propietario y cuya mayor parte corresponde al Ejército Argentino.
Esta mezcla de dueños dificultó el proceso de regularización que tuvo un empuje más fuerte hace tres años atrás, pero que acumula hojas de reclamos desde hace más de una década.
"Lo que más se anhela es el gas, pero hace tiempo que estamos trabajando y está muy avanzado", dijo Claudio Ramírez, jefe de departamento de regularización del IPVU.
8 son los sectores en los que se dividió el barrio.
En una primera instancia, los mismos vecinos hicieron un censo y armaron los planos. Luego, con la ayuda del IPVU, técnicos y agrimensores, se formalizó el diagrama.
Contó que el sector ya tiene electricidad y agua, y que está listo el estudio de impacto ambiental. Además, se hizo el trazado del barrio y Camuzzi accedió y elaboró el proyecto ejecutivo de la red de gas para todas las familias, aunque todavía no están las mensuras.
"El problema es la tierra que pertenece al Ejército. Estamos esperando la firma para el traspaso a Provincia", dijo Ramírez, y agregó: "Lo que no tiene dueño se soluciona, lo que es propiedad privada es más fácil porque es cuestión de arreglar con ellos, se compra o se hace algún canje, pero con el Ejército es más difícil, y es lo que nos falta".
El funcionario contó que ya se hicieron muchos viajes a Buenos Aires, que se peregrinó de oficina en oficina, que desde Provincia se realizaron varios ofrecimientos para comprar la tierra y que finalmente, hace un tiempo, se logró el acuerdo. "Pero, si no firman, no podemos empezar con nada", aseveró Ramírez.
"Hace más de 20 años que se espera, pero recién hace cinco años logramos un número de expediente, y a partir de ahí todo es más fácil porque sabés adónde remitirte. Antes hubo muchos reclamos, pero quedaron ahí", comentó Fernanda Obreque, quien se puso al frente de este objetivo cuando llegó al barrio (ver recuadro).
El funcionario del IPVU dijo que ya está todo en condiciones para llamar a licitación, que sólo hace falta llevar a cabo algunas pocas reubicaciones, pero se harán en la misma zona. Mientras tanto, los vecinos esperan, un poco descreídos después de muchas promesas, pero esta vez todo hace pensar que el anhelo de hace tantos años se convertirá en una realidad.
Gastan mucho y están en peligro
Fernanda Obreque llegó a Los Polvorines hace seis años. Cuando se instaló y se encontró con una realidad que no esperaba, se puso el reclamo al hombro y empezó a golpear puertas.
"Nunca pensé que iba a estar tantos años sin gas. Cuando me mudé me dije 'estaré un año así', pero después empecé a interiorizarme y entendí de las dificultades. Pensé que iba a ser más fácil", contó Fernanda.
Ella, como la mayoría de los vecinos, se calefacciona con garrafa o con leña, con los riesgos que conlleva. Pasa frío cada invierno, y usar la electricidad para encender la estufa lo descartó porque es muy costoso: "La vez que lo intenté gasté dos mil pesos en luz", recordó.
"La garrafa nos dura un día y medio, y sale 110 pesos", detalló la vecina, quien dijo que no sólo es el costo económico, sino la logística que implica conseguirla: "A veces no hay, y si nos quedamos un domingo sin garrafa no tenemos dónde conseguir".
Para los que usan leña, también es complicado: "Hoy escasea", dijo, y recordó que el año pasado una familia perdió todo en un incendio por usar leña, y el mismo día un hombre murió por inhalación de dióxido de carbono. "No es fácil, que llegue el gas es lo que más queremos todos los vecinos", cementó la vecina, que lucha por la llegada de la red de gas a Los Polvorines.