"Los estadounidenses se apropian de forma arrogante del nombre de Rajmaninov, como de los nombres de decenas y cientos de rusos a los que el destino llevó al extranjero", alegaba Medinski el pasado verano (boreal).
El tema sale continuamente a la luz en círculos de Moscú, pero las oportunidades de que realmente regresen los restos del compositor no parecen buenas.
Rajmaninov huyó de los tumultos de la revolución de octubre de 1917 y de los comunistas primero a Suiza. Pero el punto álgido de su carrera lo vivió en Estados Unidos, mientras en su país su música era despreciada al considerarse "antisocialista" o incluso "antirrusa". Y murió en 1943 siendo un ciudadano estadounidense.
Su último descanso lo encontró en el cementerio de Kensico, en Valhalla, a las puertas de Nueva York, donde están enterrados otros personajes conocidos, como Anne Bancroft, Danny Kaye o los padres de Robert De Niro.
Pero la tumba de Rajmaninov es un fastidio para Medinski, que asegura que el panteón se encuentra en "estado insatisfactorio".