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Louvre, el museo más visitado del mundo, volvió a abrir sus puertas este lunes en Paris, pero con una afluencia de extranjeros mucho menor debido a la pandemia del Covid-19. Esta reapertura con restricciones sanitarias será la oportunidad para algunos de ver a 'La Gioconda' sin una multitud delante.
A pesar de la reapertura, el Louvre no ha vuelto a su rutina ya que se está adaptando a la “nueva normalidad” y enfrenta, como el resto de los atractivos turísticos de Francia, el desplome del turismo. Usualmente, el 75% del público habitual del Louvre son extranjeros, especialmente estadounidenses, chinos, surcoreanos, japoneses y brasileños. En cambio, en estas primeras semanas, el Louvre espera recibir principalmente a franceses y ciudadanos de los países europeos vecinos, como Juse, una estudiante italiana que se encuentra de vacaciones en la capital gala con su familia.
El presidente del Museo del Louvre, Jean-Luc Martínez, recibió a los primeros visitantes este lunes.
Por cuestiones sanitarias, el Louvre solo prevé “acoger a unas 7.000 personas diarias, frente a las 30.000 que recibía antes de la epidemia de la covid-19”, indicó su presidente Jean-Luc Martínez, a los pies de la pirámide de vidrio y metal que sirve de entrada al Louvre.
Por este motivo, a las 9.00 de la mañana del lunes un cartel avisaba que ya no quedaban entradas para el resto del día. Para algunos será una frustración, mientras que los afortunados que han podido ingresar tendrán una visita más intimista que la de un día cualquiera.
El dispositivo para acoger a los visitantes fue estudiado con detalle para evitar cualquier incidente sanitario que pudiera obligarle a cerrar de nuevo. Martínez precisó además que el Louvre podría suprimir algunas franjas horarias si surgiera algún problema. No obstante, la dirección del museo se muestra confiada debido sobre todo a que se trata de espacios muy amplios.