Neuquén
Inolvidable, histórica e inigualable. Con esas pocas palabras se puede definir y sintetizar la gran fiesta del funk que desató Maceo Parker el último viernes en un colmado Cine Teatro Español. Desde el principio y hasta el final del concierto, durante más de una hora y media el público (variado en cuanto a generaciones) se levantó de su butaca para bailar al ritmo de un saxofonista fuera de serie. Y fuera de serie en todo sentido. Maceo fue dueño absoluto de un show de alto calibre: a sus 74 años fue un showman y animador -siempre sonriente interactuó con sus fanáticos-, se movió al ritmo de su banda con pasitos a lo James Brown y, como si eso fuese poco, demostró que su voz (y pulmones) brilla y está en óptimas condiciones para continuar cautivando al mundo.
Dueño absoluto
Sin tener en cuenta un setlist que vaya marcando los climas en su puesta, Maceo fue fiel a su fórmula y expuso su acostumbrada carta de presentación: 98% funk y 2% jazz. Precisamente, marcando un compás o esbozando una línea melódica, la maquinaria de su banda eclipsó permanentemente el ambiente. Cada uno de sus integrantes tuvo su espacio en solitario para dar un pequeña lección con su instrumento. Uno de los más ovacionados fue Gregory Boyer con su trombón.
“Tengo mucha suerte de estar en una posición en la que puedo viajar por el mundo y llevar música y amor. Siento que es muy importante”. Maceo Parker
“Make it funky”, “Pass the peas medley”, “Let’s get it on” (Marvin Gaye) y un tributo a su admirado e irresistible Ray Charles, a quien imitó con un toque de humor en más de una oportunidad, fueron algunas de las obras que exhibió. Un párrafo aparte merece una quizás inesperada versión de “Stand bey me”. El clásico que tuvo a Maceo con flauta traversa fue interpretado por su prima Darliene, que descolló con sus registros de voz y simpatía.
De pie
Parker arribó por segunda vez a la ciudad, después de 17 años. Y muchos de los neuquinos presentes tuvieron el privilegio de ver en acción a una leyenda de la música, que sólo vino al país para dar dos shows (anoche se presentaba en el teatro Coliseo de Buenos Aires).
“Podría decir que es una fiesta, y les aseguro que alguien va a terminar de pie y bailando”, había presagiado en la previa del show. Y no se equivocó. Porque el amo y señor del funk puso patas arriba a toda la sala del Español, que terminó llena de placer ovacionándolo.(L.C.).