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Magia negra y hechizos por pasión y dinero

En Neuquén es alta la demanda de videntes, curanderos y brujos.

PABLO MONTANARO
montanarop@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Políticos que buscan consejos ante la proximidad de las elecciones o por cuestiones amorosas, empresarios que tratan de alejar los celos y las envidias de quienes los rodean, y hombres y mujeres que desean amarres o dominar a su pareja, o directamente buscan hacer el mal, acuden diariamente a espiritistas, videntes, parapsicólogos y curanderos que ofrecen sus servicios en esta ciudad.
A través de los avisos clasificados de los diarios o del comentario boca a boca, aparecen infinidad de ofertas de ayuda espiritual ante todo tipo de problemas prometiendo hasta lo imposible. Ofrecen ayuda para producir la felicidad o maleficios. “Tenemos el don de dar fe, de dar lo bueno y lo malo porque los conocimientos que poseemos son ancestrales, pasan de generación en generación porque no hay nada escrito”, explica Atahualpa, quien hace 22 años llegó a Neuquén proveniente de Cusco, Perú, y pertenece a la comunidad aborigen Inti Raymi.
En su pequeño consultorio de la calle Carlos H. Rodríguez, flanqueado por las imágenes de San La Muerte y el Gauchito Gil y por una gran cantidad de velas y elementos que utiliza en sus rituales, Atahualpa comenta que en este último tiempo acuden más hombres que mujeres por cuestiones de infidelidad. “La mayoría viene porque tienen sospechas, ya encontró el punto de que el engaño existe y entonces no quieren renunciar a perder a su pareja”, cuenta sin dejar de mencionar que aquel que traspasa la puerta de su consultorio llega “angustiado, nervioso, con ganas de suicidarse o de matar a alguien”.
Otra de las consultas que Atahualpa recibe en su gran mayoría son de personas que, a pesar de que tienen trabajo, aspiran a ingresar al sector petrolero. “En este último tiempo, con el boom petrolero por Vaca Muerta, cada vez son más los hombres que acuden pidiendo que les tiremos las cartas porque quieren saber si tienen chances de ingresar en el petróleo porque quieren ganar más dinero”, explica Atahualpa.
Para los trabajos de dominación de personas, recurre al personaje de San La Muerte. “Las cuestiones de uniones de personas las trabajamos con el espíritu, prendiendo velas rojas, haciendo rezos y rituales en un campo de Senillosa”, describe, y cuenta que atiende a unas 30 personas por semana.
“Yo sé que para ir al cielo voy a demorar mucho. Creo en Dios, en los santos, en las almas, pero me dedico a hacer el mal”. Así se presenta Polo, un peruano nacido hace 63 años en Lima, con cuatro décadas de dedicación a la magia negra.
Dice que la mayoría de la gente que llega a su casa de la calle Santa Cruz al 500 acude porque quiere “triunfar sobre el otro como sea, destruirlo en todo, destruir un hogar, una pareja, el trabajo”. El hombre, que hace 20 años vive en Neuquén, asegura que también ha curado a jóvenes adictos a las drogas y al alcohol.
“La maldad y la envidia es lo que prevalece en las personas”, señala.
El altar donde atiende desborda de imágenes donde se mezclan San La Muerte con el Gauchito Gil, velas con elementos para hacer maleficios, y hasta muñecos de tela negra y velas negras en forma de pene que están destinadas “a provocar la impotencia sexual en el hombre”, explica.

Políticos, por amor y por elecciones

Algunos políticos neuquinos no dudan a la hora de recurrir a espiritistas, videntes y tarotistas para consultar y hasta resolver algunas cuestiones de su vida cotidiana. “Los políticos en su mayoría vienen por cuestiones amorosas, problemas con su pareja. Pero también hacen consultas por la posible envidia y maldad de la gente que los rodea. Ese es un tema puntual en ellos”, asegura Atahualpa.
En tanto, Polo precisa que los políticos, a quienes atiende “a cualquier hora de la madrugada”, sobre todo en época de elecciones acuden a consultarlo “buscando tener más fuerzas para encarar la campaña, para poder ganar las elecciones; a algunos los noto preocupados sobre cómo les va a responder la gente. Yo les hago un estudio con cartas o con números”.

 

Los precios del bien y del mal

La consulta a través del tarot y la videncia tiene un costo de entre 150 y 200 pesos.
En los casos de amarres y unión de parejas, el precio va de los 3.000 a los 6.000 pesos.
En tanto, para las situaciones de ayuda espiritual la tarifa mínima que cobran los videntes y espiritistas es de 1.000 pesos, lo que incluye velas, hierbas, plantas, sahumerios, entre otros elementos.
Atahualpa asegura que para los trabajos de magia negra que realiza, la tarifa supera los 3.000 pesos.

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