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Brasil
Volvió el paladar negro. Volvió el Rey de Copas. Independiente volvió a ser campeón. En un partidazo el Rojo sacó toda su jerarquía para quedarse con la final de la Copa Sudamericana. El equipo de Daniel Holan empató 1-1 ante el Flamengo en el Maracaná y gracias al 2-1 de la ida en Avellaneda volvió a festejar tras siete años de sequía. Justamente, la última vez que lo había logrado fue en 2010, cuando conquistó su primera Sudamericana.
El primer tiempo arrojó varias emociones con un Flamengo que, urgido por la desventaja, fue a buscar el partido y se encontró con varias ocasiones en los primeros 20 minutos, en los que fue un claro dominador. Sin embargo, no fue eficaz y el Rojo siempre que pudo lo inquietó. Y cuando el local se puso en ventaja no la supo cuidar e Independiente, que siempre que pudo atacó, encontró el empate desde el punto penal.
"Salimos campeones por el gran esfuerzo, por no relajarnos nunca, y esto es un premio merecido. Estoy feliz”, dijo Nicolás Tagliafico, defensor y capitán de Independiente.
El local tuvo la primera de riesgo a los 4 minutos, cuando Everton recibió por izquierda, envió un centro para la llegada de Vizeu pero el delantero remató desviado. A los 12 Everton tuvo la más clara al desperdiciar un mano a mano ante Campaña, que le tapó bien su remate adivinando la intención del delantero.
Dos minutos más tarde la tuvo Paquetá que ingresó por derecha, pasó a Tagliafico y quedó en posición de gol pero su definición fue defectuosa.
El Rojo tuvo la primera situación a los 20 tras una buena jugada de Benítez, que cedió para Barco y este le metió una pelota cortada a Meza que definió ante la rápida salida del arquero César, que alcanzó a desviar su remate.
Y a los 30 llegó la apertura del marcador. Un centro pasado de Diego fue vuelto al centro del área chica por Réver y tras un mal despeje, Paquetá empujó casi desde la línea del arco la pelota a la red.
Sin embargo, Independiente reaccionó a tiempo y en su primera aproximación generó una jugada de riesgo que finalizó en penal a Meza. La infracción fue dudosa y por eso el árbitro Rueda pidió el VAR, y finalmente confirmó la sentencia. Así, a los 39 Barco puso en tablas nuevamente el partido dándole la ventaja en el global a Independiente.
"Pasaron miles de cosas en la previa. Sabíamos que se definía en la cancha. Es algo soñado salir campeón acá", dijo Maximiliano Meza, una de las figuras del Rojo en la final.
Segundo tiempo
De arranque el Flamengo tuvo el gol cuando Paquetá recuperó una pelota en mitad de cancha tras una pérdida de Amorebieta y corrió hasta el arco de Camapaña, pero su remate fue bien controlado por el arquero.
Parecía que el Fla se lo llevaba por delante, aunque Independiente con buenas actuaciones de Barco, Meza y Gigliotti llevaba peligro al arco rival. Así fue que a los 17 el Puma tuvo una muy clara cuando robó una pelota detrás de mitad de cancha, encaró y pasó en velocidad a su defensor, se la picó al arquero y sobre la línea Juan despejó con lo justo.
El partido en los últimos 20 minutos se hizo de ida y vuelta con emociones para ambos lados. Ya en los últimos diez, el Rojo empezó a controlar las acciones y tuvo una clara en los pies de Gigliotti, que frente al arco remató débil y contuvo el arquero. La final se moría cuando un mal despeje de Campaña le dio al Flamengo la oportunidad de poner el segundo pero desperdició su chance.
No había tiempo para más y el Rojo de manera merecida volvió a festejar, por tercera vez en la historia, en el mítico Maracaná para dejar bien claro que la mística copera nunca se pierde.
Cortitas al pie
Otra vuelta en el Maracaná y con previa caliente
Fla, decime papá. Es la segunda final que le gana al Flamengo. La primera fue por la Supercopa de 1995. Fue el tercer festejo en el Maracaná.
Juega la Libertadores. Al salir campeón, el Rojo se clasificó para Libertadores 2018 y Central va a la Sudamericana.
Clima hostil para el Rojo. Los hinchas que fueron a buscar entradas al hotel terminaron reprimidos por la Policía. El micro del plantel fue apedreado rumbo al Maracaná.
Hinchas desubicados. Los torcedores del Flamengo se burlaron de la desaparición del submarino ARA San Juan con un cartel y el escudo del Rojo.
Pocas veces un entrenador fue tan desprestigiado por no tener un recorrido de años en el fútbol, por venir del mundo del hockey sobre césped. Y pocas veces se vio tan emocionado a un técnico por salir campeón, por ganar con el equipo que lleva en su alma desde que es pibe.
Ese es Daniel Holan, que tras haber alcanzado su primer título al frente de Independiente y el 17º para el Rojo a nivel internacional apenas tuvo palabras para decir que estaba viviendo algo único.
“No puedo hablar. Mirá lo que es esto. Es muy fuerte. Es un sueño del que no me quiero despertar”, dijo Holan envuelto por la emoción.
El entrenador tomó un poco de aire ante la insistencia del periodista y agregó: “Ganar en esta cancha, en un estadio mítico, uno de los más grandes de la historia mundial. Lo hicimos por tercera vez en la historia. Amo el club”, expresó el entrenador.
Duda sobre el futuro
En medio del festejo, con la gente del Rojo coreando su nombre lanzó una frase que paralizó a los hinchas del Diablo. Al ser consultado sobre su continuidad puso en duda su futuro. “No sé si voy a seguir porque sufrí mucho yo y mi familia. Es muy difícil”, indicó respecto de las amenazas a las que fue sometido por la barra brava de Independiente.
El pibe de oro
Una de las figuras de las dos finales fue Ezequiel Barco, que ayer tomó, con apenas 18 años, la responsabilidad de patear el penal.
“Estoy emocionado, nunca me imagine esto. Fui con confianza a patearlo y por suerte lo convertí. Estoy muy contento. Crecí en la cantera y estoy orgulloso de ser campeón”, dijo el jugador, que podría seguir jugando en la Liga de Estados Unidos. Otro de los que habló fue Alan Franco, también de la cantera roja. “Estoy muy feliz. Decían a principios de año que éramos un desastre y ahora somos campeones”, afirmó.