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Medidor listo al agua que viene

A fin de año, el servicio de agua será medido frente a una sequía que no parece dejar otras opciones.

El Concejo Deliberante parece haber salido del letargo electoral que le consumió casi cinco meses de actividad para ir en búsqueda de remediar un lastre crónico en la ciudad como es la prestación del servicio de agua y saneamiento.

Despejada la campaña electoral, en la que no conviene mencionar temas que pudiesen resultar irritantes, los concejales acordaron dejar aprobados este año el marco regulatorio y la concesión del EPAS, la única empresa en apariencia capaz de hacer frente a los requerimientos o urgencias de un servicio objetable y del cual este organismo se lleva gran parte de los méritos.

Si todo avanza como se convino la semana pasada, hacia junio o julio se aprobará el marco regulatorio y, aproximadamente en septiembre, el contrato de concesión.

En Provincias Unidas pidieron soluciones al EPAS.

Uno de los aspectos que no dejan lugar a dudas de los ediles es de ir hacia un servicio de agua medido en la ciudad para evitar un despilfarro que se vino acentuando en los últimos 13 de años de sequías ininterrumpidas. De los 250 a 300 litros promedio de agua que se consumen en el mundo, en Neuquén se elevan a 350, sea por derroche o por el precario estado de las cañerías del EPAS que, en algunos sectores de la ciudad, es más que evidente.

El punto de mira en esta cuestión será el cuadro tarifario, si habrá subsidios y eventualmente la política a seguir con los deudores morosos. Con ríos exangües, represas hidroeléctricas con un futuro tan incierto como el sello político del próximo gobierno nacional y una economía en llamas, la discusión del agua coloca al Deliberante de la ciudad en una incómoda situación en la que, además, el Ejecutivo provincial también cambiará de manos, algo que el oficialismo no se esperaba.

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