Se viene el invierno, se comienzan a cerrar y calefaccionar los ambientes, y aparece el monóxido de carbono como unas de las principales causas de muerte por envenenamiento a nivel mundial y a cualquier edad. Es un gas tóxico, menos denso que el aire y que se dispersa fácil. Pero al ser inodoro, incoloro y no irritante para las mucosas, suele pasar inadvertido y transformarse en una trampa mortal.
Entre los artefactos que queman gas, los más involucrados en estas intoxicaciones son: calefones, termotanques, cocinas, hornos y calefactores (estufas infrarrojas, calderas en el interior del domicilio), cuando no están correctamente instaladas o cuando la ventilación de los ambientes es escasa. Otras fuentes son los braseros, los hogares a leña, las salamandras (tanto a gas como a leña), las parrillas, las cocinas a leña o carbón y los faroles a gas.
¿Cómo identificar una intoxicación? El fuerte dolor de cabeza y somnolencia son indicativos de una intoxicación. Los síntomas pueden incluir, además, dolor torácico, confusión o mareos, dificultad para respirar, náuseas y/o vómitos, cansancio, fatiga, pérdida de conciencia, desmayo o pérdida de conocimiento, alteraciones visuales, convulsiones o coma.
¿Qué hacer si se sospecha de una intoxicación? Como primera medida, apagar la estufa y ventilar abriendo puertas y ventanas. Y llamar al médico para que diagnostique si efectivamente es una intoxicación u otro problema. En los casos graves, las personas intoxicadas pueden llegar a precisar internación y suministro de oxígeno.
Mantener los ambientes ventilados y controlar el buen funcionamiento de las instalaciones y artefactos de calefacción. En los que funcionan a gas, la llama debe ser azul y tener salida al exterior. Evitar calefaccionar ambientes con el horno u hornallas de la cocina y controlar que estén apagadas antes de dormir.
También se recomienda no dejar el auto en marcha en un garaje aun con la puerta del ambiente abierta ni hacer funcionar un generador dentro del hogar ni en el garaje. Tampoco ubicarlo fuera pero al lado de una ventana, puerta o conducto de ventilación que ingrese a la casa. Y no utilizar parrilla a carbón o a propano portátil en un lugar cerrado.
En la Argentina, el Ministerio de Salud estima que unas 250 muertes por monóxido de carbono al año y que se registran casi 3000 intoxicados, algunos de ellos con secuelas irreversibles.