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Monumento a la Generación Dorada: "Fue un orgullo enorme haberlo terminado"

Fue creado por el artista plástico Martín Villalba es una realidad.

El monumento en homenaje a la Generación Dorada ya brilla al lado del Concejo Deliberante en una plazoleta sobre calle Leloir. “Fue un orgullo enorme haberla terminado”, expresó el artista plástico Martín Villalba, creador de la obra de arte.

“Se hizo a pulmón, acá no hay apoyo gubernamental de ningún tipo, se hizo de bolsillos de locos fanáticos del básquet, yo bajé los honorarios. Era hacer la patriada, porque era el primero en el país y en el mundo”, destacó Villalba.

La base y el muro del monumento estaban hechos y ayer se emplazó la silueta que representa el lanzamiento de palomita de Manu Ginóbili en los últimos segundos del agónico triunfo frente a Serbia y Montenegro, en el partido debut de los Juegos Olímpicos de Atenas en el 2004, en el que la Generación Dorada alcanzó la gloria máxima.

Todavía no hay fecha de inauguración, pero existe la posibilidad de que cuando suceda, estén presentes algunas de las figuras del legendario equipo. “Es un lugar nuevo para visitar en Neuquén”, indicó el artista.

Villalba detalló el significado de cada pieza del monumento: “La base significa el grupo humano, lo consistente que fueron; el muro, que es naranja, tiene que ver con el color de la pelota de básquet, es como un semiarco y estar abajo simboliza la contención que te da un club, que es fantástica. Además, lleva unos grafismos, que van grabadas unas frases que son célebres de ellos, de sus propios camarines, y también está lleno de caras, que simboliza a toda la gente que juega al básquet. La palomita de Manu, no sólo es la acción en sí, también el dar pelea hasta el último segundo por un ideal”.

Para Villalba, la Generación Dorada trasciende lo deportivo. “Estos tipos dieron mucho más que básquet, sino una formar de vivir, de luchar por las cosas, que ni la selección de fútbol la tiene, hicieron una patriada”, expresó.

Conmovedor

El artista, contó lo que significó concluir la obra. “Es un orgullo enorme haberla terminado. También es un regalo a mi viejo, que era ingeniero y estaba muy mal cuando me terminó los cálculos de estructura, yo lo vi hacerlo, por eso me quedó ese recuerdo”, recordó Martín y añadió: “Hoy (por ayer) fue muy emotivo, porque tardamos más de un año y medio, porque se hizo muy a pulmón. Por momentos yo andaba de viaje, en otros no había plata para el encofrado… Se hizo todo así, pero se terminó y tiene ese valor por todo eso”, destacó.

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