Hay una importante demanda presentada en la justicia estadounidense. Un rascacielos de 66 plantas, el edificio que está en el ojo de la tormenta.
La torre Aston Martin, inaugurada en 2024 en el centro de Miami, fue desarrollado por G&G Business Developments, firma cuyo CEO es Germán Coto, hijo del empresario argentino dueño de la famosa cadena de supermercados, Alfredo Coto, quedó ahora bajo la lupa por una demanda presentada por propietarios que pagaron cifras millonarias por sus unidades.
La acción judicial, radicada en el Undécimo Circuito Judicial de Miami-Dade, apunta contra Coto y una veintena de personas y sociedades vinculadas al proyecto. Los demandantes denuncian presuntas prácticas de autocontratación y violaciones a la legislación de condominios de Florida. El conflicto expone tensiones internas en uno de los desarrollos residenciales más exclusivos de Estados Unidos.
El rascacielos, ubicado en 300 Biscayne Boulevard, tiene 66 plantas y una silueta que recuerda a una vela. La inauguración se realizó el 30 de abril de 2024, en coincidencia con el Gran Premio de Fórmula 1 de Miami. Participaron directivos de la marca británica, integrantes de la familia Coto y autoridades locales.
El proyecto demandó unos siete años de construcción, atravesados por la pandemia. Según la información comercial difundida en su momento, 391 unidades fueron adquiridas por empresarios y seguidores del estilo Aston Martin. Los valores oscilaron entre USD 1,5 millones y USD 20 millones, con un triplex en la cima que superó ampliamente ese rango.
Sin embargo, dos años después de la finalización, parte de los propietarios sostiene que el edificio no cumple con lo prometido durante la etapa de comercialización. La demanda menciona amenities de lujo que formaban parte central del atractivo: marina privada, helipuerto en la terraza y beneficios exclusivos en clubes de playa.
El escrito judicial afirma que esos servicios no se habrían concretado en los términos ofrecidos. Según los abogados de la asociación de propietarios, esto generó un perjuicio económico y operativo para el consorcio. La acusación central apunta a un presunto incumplimiento de promesas que influyeron en la decisión de compra.
La demanda incluye reclamos por daños y perjuicios, rescisión de contratos, rendición de cuentas judicial y otras medidas reparatorias. También menciona posibles incumplimientos de deberes fiduciarios y violaciones a la normativa de condominios del estado de Florida.
La abogada Ariella Gutman, del estudio Haber Law, explicó que se demandó a 25 partes entre personas físicas y jurídicas. Según la presentación, varias de esas sociedades se constituyeron antes y durante la construcción. La hipótesis de los propietarios es que esas estructuras habrían sido utilizadas para controlar operaciones del edificio antes de transferir la administración a los dueños.
El presidente de la Junta de Propietarios, Michael Díaz Jr., detalló que tras la presentación de la demanda se inicia la etapa de discovery, en la que ambas partes deberán intercambiar pruebas antes del eventual juicio.
Uno de los puntos más sensibles se vincula con el helipuerto. De acuerdo con la denuncia, el proyecto fue suspendido sin informar adecuadamente a la comunidad. También se menciona el club de playa, que incluía un yate para trasladar residentes. En una ocasión, esa embarcación se hundió. Pese a ello, los propietarios afirman que se les continuó cobrando por el mantenimiento del muelle.
Desde la desarrolladora no hubo comentarios públicos sobre el litigio. Voceros consultados señalaron que no tenían declaraciones para realizar.
Otro eje del reclamo apunta a la contratación de servicios. Según la asociación, la junta directiva anterior no habría convocado a distintos proveedores para competir por precio y calidad, sino que habría optado por empresas cercanas.
En particular, la demanda menciona irregularidades en la empresa de seguridad. En Estados Unidos, las firmas que portan armas deben contar con licencias específicas y cumplir requisitos migratorios. El presidente de la Junta sostuvo que algunas credenciales habrían sido adulteradas.
También se cuestionan facturaciones vinculadas a la conserjería de la torre. Según la representación legal de los propietarios, existían cargos elevados con descripciones repetidas y un sobrecargo del 42% aplicado por una compañía administrativa. Para la asociación, el servicio resultaba deficiente en relación con lo facturado.
Germán Coto fue denunciado en Miami por presunta estafa. Según reveló The Real Deal -que cita a Alvarado Journalist- a través de sobreprecios en las expensas- habría perjudicado en unos 5.000.000 de dólares a los copropietarios del Aston Martin Residences.
Germán es hijo de Alfredo, dueño de la cadena de supermercados Coto y hoy está envuelta en un escándalo tras confirmarse que finalmente fue demandado ante el Tribunal de Circuito de Miami-Dade por presunta administración fraudulenta y otros delitos conexos en el manejo del dinero de las expensas del lujoso edificio.
La denuncia fue presentada por la Asociación de condominios (consorcio de propietarios) de las mencionadas residencias, ante el Tribunal de Circuito de Miami-Dade. Allí se sostiene que Coto habría diseñado una estructura financiera ilegal para beneficiar a empresas vinculadas a su entorno personal, que habría perjudicado en unos 5.000.000 de dólares a los copropietarios del Aston Martin Residences.
Es decir, que se habrían inflado las expensas pagando sobreprecios a proveedores amigos o a empresas de servicios propias o relacionadas con el desarrollador.
Según el documento judicial que menciona Miami Diario, mientras la desarrolladora mantenía el control administrativo del edificio (ubicado en 300 Biscayne Boulevard Way), los fondos de mantenimiento (expensas comunes) pagados por los propietarios habrían sido aplicados a contratos con sobreprecios hacia terceros relacionados con Germán Coto.