Tras una jornada de violencia, el presidente francés condenó los destrozos, anunció medidas y prometió que los responsables deberán responder ante la Justicia.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, salió a repudiar los graves disturbios registrados en el país y lanzó un duro mensaje tras una jornada marcada por destrozos, incendios y enfrentamientos. “¿Cómo pueden hacerle esto a los franceses?”, cuestionó durante un discurso televisado, en el que aseguró que “no hay nada que justifique” los hechos violentos.
La jornada dejó más de 2.000 detenidos y cientos de policías heridos, según la información difundida sobre los incidentes. Frente a ese escenario, el mandatario advirtió que su gobierno actuará con firmeza y sostuvo que quienes participaron en los ataques deberán afrontar las consecuencias.
En su intervención, el presidente expresó su rechazo a los episodios de violencia y describió el sentimiento que, según afirmó, compartían muchos ciudadanos. “Nada lo explica, nada lo justifica; todos sentimos rabia y vergüenza”, manifestó.
Uno de los hechos que generó mayor conmoción fue el incendio intencional que provocó el derrumbe parcial de un edificio histórico del siglo XIX en la ciudad de Limoges.
Las imágenes de los daños se sumaron a una jornada de tensión, con edificios afectados y enfrentamientos que dejaron consecuencias tanto materiales como humanas.
Durante el discurso, el mandatario pidió distinguir entre quienes se movilizan para reclamar por demandas sociales y quienes participan en actos de destrucción.
En ese sentido, mencionó a estudiantes y sindicatos que protestan por el alto costo de vida y reclaman mejoras en la educación. Por otro lado, calificó de “delincuentes” y “extremistas de ultraizquierda” a quienes, según su planteo, protagonizaron los episodios violentos.
Macron insistió en que las reivindicaciones sociales no justifican los ataques contra bienes públicos o privados.
El presidente aseguró que su administración será inflexible frente a los responsables de los destrozos. “Los que destruyeron deben pagar”, sostuvo, y advirtió que quienes intentaron “derribar la República” tendrán que responder ante la Justicia.
Además, otorgó a las autoridades regionales la potestad de prohibir concentraciones públicas, una medida que apunta a reforzar las herramientas de prevención ante nuevos episodios de violencia.
Pese a la dureza de sus declaraciones, Macron también anunció una instancia de diálogo para abordar los reclamos sociales.
El mandatario adelantó que durante esta semana convocará a mesas de trabajo conjuntas con estudiantes, docentes y sindicatos, con el objetivo de discutir las demandas y elaborar propuestas concretas.
La convocatoria buscará abrir una vía de negociación en medio de un escenario de tensión, mientras el Gobierno intenta contener los episodios violentos y atender los reclamos que motivan las movilizaciones.