Este domingo habrá elecciones presidenciales en Perú, con una fuerte fragmentación que anticipa una segunda vuelta. Será el noveno mandatario en una década.
Perú se prepara para elegir a su nuevo presidente en unas elecciones generales que estarán marcadas por la participación de 35 candidatos y un escenario de fuerte dispersión política, en el que ya se da por descontado que habrá balotaje el 7 de junio. Quien resulte electo se convertirá en el noveno mandatario en la última década, en un país atravesado por problemas de gobernabilidad.
El proceso electoral se desarrolla, este domingo 12 de abril, en medio de una crisis política persistente, con una sociedad golpeada por la inseguridad y la inestabilidad institucional, lo que genera un clima de incertidumbre entre los votantes que deberán elegir al próximo jefe de Estado.
En un escenario de enorme fragmentación, las encuestas señalan que la disputa principal se concentra en tres postulantes que, en conjunto, apenas reúnen alrededor del 30% de la intención de voto.
Se trata de Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular e hija del expresidente Alberto Fujimori; Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima y representante de Renovación Popular; y Carlos Álvarez, comediante y postulante del partido País para Todos.
Sin embargo, la oferta electoral es mucho más amplia e incluye a numerosos candidatos poco conocidos, entre ellos un exfutbolista, militares retirados, empresarios, periodistas y dirigentes políticos de distintos sectores ideológicos.
Perú llega a estos comicios con una fuerte crisis institucional, tras casi diez años de inestabilidad política y con la criminalidad como una de las principales preocupaciones de la población.
En ese contexto, los ciudadanos deberán elegir entre 35 candidatos presidenciales en una elección que no despierta entusiasmo generalizado y que se desarrolla con heridas aún abiertas, como las protestas que dejaron más de 50 muertos tras la caída del expresidente Pedro Castillo.
La elección tendrá la papeleta presidencial más extensa de la historia del país, con 35 postulantes —solo cuatro mujeres— y una amplia cantidad de candidatos desconocidos que buscan posicionarse como alternativas frente a los liderazgos tradicionales.
El proceso refleja la debilidad del sistema político peruano, con presidentes condicionados por el Congreso y una alta volatilidad institucional que ha marcado el rumbo del país en los últimos años.