Cultural: se trata de una tradición para evitar que los perros de caza se lastimen con las plantas.
La Operación Ears (orejas) del Seprona comenzó hace un año y permanece abierta. De hecho, la cifra de 32 detenidos aumentará previsiblemente hasta los 50 cazadores y dueños de perros de raza pitbull imputados por maltrato animal en la Sierra, el Condado y Huelva. Tras la intervención de la Fiscalía de Medio Ambiente, esta semana un juez condenó a 10 meses de prisión al primero de los cazadores.
La gran mayoría de los imputados se negó a declarar tras su detención. Sin embargo, en privado alegaron que los cortes en orejas y rabos son una tradición "ancestral" que se ha realizado "toda la vida" para evitar que las zarzas dañen a los perros, por lo que sólo continuaban una tradición rural.