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Necesidades imposibles

Las restricciones para frenar el virus vuelven a chocar contra la realidad económica y política.

La situación sanitaria pide una nueva reducción en la circulación de las personas. Con nuevas cepas de coronavirus circulando en el país y una aceleración en los contagios verificada, los sanitaristas ven oscuro el futuro cercano sin medidas para frenar el virus, que circula con las personas. No obstante, no hay margen para que los gobiernos nacional, provinciales o municipales restrinjan actividades como lo hicieron hace un año, cuando se manifestó la presencia del COVID-19 en el país.

No hay fondos públicos para costear una cuarentena como la del año pasado, cuando nueve millones de personas cobraron sumas de diez mil pesos en dos o tres oportunidades mientras estaban confinadas. Además, los trabajadores en blanco cobraron parte de sus salarios de las arcas públicas.

Un año después de la cuarentena pura y dura, no hay chances materiales ni políticas para repetir una periodo como aquel de restricciones casi totales en la circulación. Ello ocasionó una caída tremenda de la actividad económica. La recuperación total aún está por verse. Ayer se conocieron los datos de la actividad de enero, que ofrece el Indec. La economía cayó 2% en términos interanuales. Solo mejoraron la pesca (12,3%), la construcción (10,2%), los bancos (7,2%), las manufacturas (4,2%), el comercio (2,6%), la agricultura (1,7%) y los alquileres (1,2%).

En el escenario de retracción económica, en las provincias hay más preocupación por la recaudación turística de Semana Santa que por la suba de casos, que empieza a inquietar más en el AMBA. Pero no solo hay imposibilidad económica para recortar actividades, tampoco el clima político favorece a las necesidades sanitarias contra la pandemia.