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A cuatro meses de iniciada la cuarentena por la pandemia generada por el COVID-19, la fotografía que muestran los diferentes sectores de la economía en la provincia es de tierra arrasada.
Los puestos de trabajo perdidos se multiplican por mil, las pymes y comercios cerrados se cuentan de a cientos, un turismo con actividad cero que registró pérdidas millonarias e ingresos provinciales que cayeron en más de un 40 por ciento.
Si bien aún no hay un número oficial respecto al empleo privado en la provincia sobre el primer semestre del año, tomando los datos de abril (plena pandemia) en comparación con igual mes del año pasado, que publicó el Ministerio de Trabajo de la Nación, Neuquén perdió cerca de 5900 puestos de trabajo.
A eso hay que computarle los datos de mayo y junio, además de la situación de inestabilidad en la que quedaron muchos trabajadores. En el sector petrolero, por ejemplo, hay suspensiones, tope a los sueldos y una incertidumbre respecto a lo que ocurrirá en los próximos meses si la actividad hidrocarburífera no repunta.
Un escenario muy complejo atraviesan también los trabajadores gastronómicos y hoteleros. Quienes están en convenio y por un acuerdo con la CGT reciben el 75% de sus salarios, pero en otros casos los empleadores debieron llegar a acuerdos particulares para sostener los puestos laborales o para desafectar personal.
La construcción privada es otra de las actividades que perdió muchos puestos de trabajo. A la fecha, según el Colegio de Arquitectos de Neuquén, se lograron reactivar un 60% de las obras que estaban en funcionamiento antes del inicio de la cuarentena, pero eso no alcanzó a absorber la totalidad de la mano de obra que había quedado desocupada.
Neuquén capital tenía, antes de la crisis que generó la aparición del COVID-19, entre 10 mil y 12 mil obreros registrados de la construcción, asignados a la obra privada.
Además, hay una cantidad importante de puestos de trabajo perdidos en la construcción vinculados de manera directa e indirecta al sector petrolero.
Todo ello, sumado a un gran sector informal no registrado.
Según la Asociación del comercio industria producción y afines de Neuquén (ACIPAN), en la ciudad unos 600 comercios debieron bajar sus persianas, de los cuales 300 de esos cierres se produjeron durante la cuarentena.
Y no se pueden dejar de lado en el análisis a los shoppings, dado que recién el viernes estos centros comerciales reabrieron sus puertas pero no todos los locatarios pudieron hacer lo mismo.
Al menos a diez de ellos, que tenían sus comercios dentro del Alto Comahue, no aguantaron los efectos de la crisis. Y durante esta semana se verá si el número es mayor, tanto en este shopping como en los otros dos que tiene la ciudad.
A los números sobre locales comerciales en Neuquén capital se debe agregar la situación del interior de la provincia.
En la zona turística cordillerana, tomando a San Martín de los Andes, Junín, Villa la Angostura y Pehuenia, se había estimado que unos 500 locales dejarían de funcionar al menos durante la temporada de invierno.
5900 Son los puestos de trabajo perdidos en Neuquén. El número corresponde a abril de este año en comparación con igual mes del año pasado. A eso hay que sumar el impacto de la pandemia sobre el empleo durante mayo y junio.
El sector más golpeado por la crisis en Neuquén es sin lugar a dudas el turismo, que ahora comenzará a funcionar en microrregiones, una medida que no moverá la aguja de esta economía, que necesita, al menos, la presencia de visitantes de la zona del Alto Valle para generar una reactivación.
Las pérdidas en lo que va de la pandemia son multimillonarias porque el sector no solo dejó de percibir lo que arroja la temporada en sí, sino también los cinco fines de semana largos que no se pudieron explotar desde el punto de vista turístico. Y, además, los ingresos por fuera de los feriados, dado que en los principales destinos cordilleranos siempre se trabajó de manera diaria con una cantidad nada despreciable de visitantes de la región, el país y el extranjero.
Una proyección de los recursos, tomando como referencia los números oficiales de lo que generó la temporada 2019, que va del 1 de julio al 4 de agosto, más los fines de semana largos, da una pérdida aproximada para este año de unos 4000 millones de pesos.