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El 16 de marzo de 2005 fue el último contacto que realizó. A la fecha, nadie sabe nada de su paradero. La trata de personas, una de las principales hipótesis.
Pasaron 20 años y todavía nadie sabe qué le pasó a Florencia Penacchi, la joven oriunda de Neuquén que desapareció misteriosamente en Buenos Aires y no dejó rastro alguno. ¿Fue un secuestro? ¿Fue víctima de trata?
El 15 de marzo de 2005 Florencia se juntó a comer pizzas con un grupo de amigos en el departamento que compartía con su hermano, en el barrio de Palermo. Cerca de las dos de la mañana, acompañó a los últimos comensales que quedaban hasta la parada del colectivo.
Cerca de las 4 de la madrugada llamó a un delivery para que le traiga dos de latas de cerveza. Bajó a recibirlas y luego su paradero se convertiría en un misterio. El último contacto fue el miércoles 16 de marzo de 2005 al mediodía, cuando llamó al Instituto de Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires para avisar que no iría a trabajar porque se sentía mal. También habló con su hermano Pedro.
“A la mañana tenía que ir a la facultad (De Ciencias Económicas, donde cursaba el cuarto año) y después del mediodía se presentaba en el trabajo. Yo pensé que ella se quedó en la casa de alguien e iba a la facultad directo sin pasar por acá", recordó Pedro en una entrevista. También aportó que su hermana no tenía novio, ni estaba deprimida como para ausentarse sin motivo. Sí dijo que consumía cocaína cada tanto, pero que no creía que se tratara de una adicción.
Nunca se conoció qué pasó con Florencia y ni siquiera surgieron líneas de investigación, indicios, testigos o personas que aportaran información clara sobre el caso que, con el correr de los años, siguió alimentado de misterio.
Una de las sospechas principales en relación a la desaparición de Florencia estuvo centrada en el delito de trata de personas. Por este motivo y en base a dichos de testigos, se hicieron procedimientos en casas de citas de la provincia de Santa Cruz, aunque todos los resultados fueron negativos. También los investigadores trabajaron la hipótesis de un presunto secuestro, pero se trató de delincuentes “oportunistas” y que realizaron un llamado extorsivo con el fin de hacerse de una suma de dinero.
De esta forma, se fueron cerrando todos los caminos hacia un posible esclarecimiento de lo sucedido con la joven neuquina.
También surgieron pistas aisladas a partir de distintos testimonios. Por caso, un comerciante creyó haberla visto conversar con un joven durante media hora o una hora, pero no dijo que no estaba seguro del día en que sucedió. Todo quedó en la nada.
Los conocidos calculan que iba vestida con una musculosa naranja y una pollera de jean larga -es la ropa que faltaba en su casa- y que solo llevaba su celular. Esas prendas que citan son las que no estaban en su guardarropas.
La Justicia también siguió los pasos de un dealer que vendía cocaína y con el que se solía comunicar Florencia. Se hicieron entrecruzamientos de llamadas, pero no se halló nada que permitiera encontrar alguna pista -aunque fuera mínima- sobre su paradero.
Nidia Aguilera, la madre de Florencia, siguió la causa al detalle y, pese a presionó a la Justicia y estuvo muy activa investigando tampoco lo logró.
“La causa es larga, grande pero no hay nada de nada. Los abogados piensan que fue gente que no era del círculo de Florencia. Ella iba mucho a un boliche que se llamaba “Confusión”, de Palermo, pero allí nadie tenía relación con nadie”, recordó en una de las tantas entrevistas que le hicieron.
Señaló que “sabíamos que ella llamaba a alguien de ese boliche, pero para que esa persona prestara declaración pasó un año y medio hasta que la Fiscalía lo citó”. “Le hicieron tres preguntas y nada más. Se tendría que haber investigado mucho más porque en el último mes antes de su desaparición quedaron registradas al número de ese hombre 50 llamadas desde el teléfono de Florencia”, manifestó.
Nidia luchó durante 18 años tratando de saber qué le había ocurrido a su hija, pero nunca lo supo. Falleció el 29 de mayo de 2023. Dicen los allegados de la familia que la mujer no soportó tanta ausencia y dolor y que toda esa angustia fue socavando su energía vital.
En uno de los aniversarios de la desaparición de Florencia, Nidia publicó una desgarradora carta dirigida a su hija donde expresó su dolor, pero también su impotencia y su bronca por los casi nulos avances que tuvo la causa. Es escrito lo tituló “Carta a una hija desaparecida”. Estas fueron sus palabras:
Querida hija:
Cuando comienza febrero irrumpes en mis sueños, siempre riendo, siempre adolescente.
De repente, junto con el otoño, no estás, te fuiste, nadie sabe dónde ni cómo.
Hay un refrán español que dice "las ausencias son grandes amigas del olvido". ¡Qué horror! Tu ausencia lleva 11 años y estás más presente que nunca. Nadie abandona su vida de todos los días sin dejar rastros para que la encuentren. Nadie se embarca en una aventura que deje un tendal de dolor a sus seres queridos.
No te fuiste, te fueron, esas figuras oscuras que no salen a la luz porque justamente son oscuras.
Se habla de la trata, no lo sabemos, pero esas redes son muy poderosas y cuentan con mejores recursos que nosotros, ciudadanos de a pie.
En estos días dos chicas de tu edad, de vacaciones en otro país, desaparecen. Las encuentran muertas y se desata una discusión que nosotros, tu familia, ya vivimos.
Por qué las dejaron ir si hay gente muy mala y las mujeres no tienen defensa. Tarde o temprano iba a pasar, dijo un personaje femenino, funcionaria estatal del país donde ocurrió la tragedia.
Estamos en el siglo XXI y se espera que una mujer no sea ciudadana de segunda y tenga el derecho a la aventura de vivir.
¿Qué leyes dictaminan un comportamiento distinto entre mujeres y hombres? ¿Cuál es la razón para que no se pueda vivir en libertad?
Siempre supe de tu voluntad para quebrar los márgenes, desde aquel remoto (tenías 3 años) "no diguin cosas feas" ante la palabra no.
Siempre tratabas de llegar más allá de lo impuesto.
Tenaz y orgullosa, imponías tu voluntad de ser una persona libre, sin discriminación.
Hoy la herida abierta de tu ausencia nos obliga a seguir buscándote y tratar de saber qué pasó ese 16 de marzo a las 3 de la tarde en que se cortó tu comunicación con el mundo.
En nuestro corazón siempre está la esperanza.
No estamos solos como hace 11 años, la sociedad ha madurado.
Poco a poco nos vamos uniendo y el clamor por tu destino y el de otras "desaparecidas" como vos se hace escuchar, y no soy una madre sola, somos muchas que queremos saber la verdad y recuperarlas, para que este dolor se exprese en justicia que hasta hoy nos fue esquiva.
Gracias, Madre Constitución, Fundación Irene y amigos de siempre por acompañarnos.
Mamá
(Nidia Aguilera)