El actual diputado provincial recordó el accionar del represor en Neuquén. “No tenía límites para avanzar sobre la vida de los demás”, aseguró.
El diputado provincial César Gass se refirió a la muerte de Rául Guglielminetti, uno de los personajes más emblemáticos del aparato represivo que actuó en la provincia de Neuquén durante ola última dictadura cívico-militar.
“A tantos años del 24 de marzo de 1976 siempre hay alguna noticia que reabre nuestra memoria y nuestras heridas”, dijo Gass, quien recordó como conoció a Gluglielminetti
“Fue a finales del 71’, lo conocí a través de mis cuñados que lo habían encontrado volviendo de Chile. Un personaje siniestro que con el tiempo nos dimos cuenta que no tenía límites para avanzar sobre la vida de los demás”, aseguró.
“Comenzó a venir periódicamente a mi casa a visitar a mis cuñados, pensando ellos que era un tipo progresista con el que se podía hablar en un Neuquén que recién empezaba a sacudirse la modorra de ciudad chica”, rememoró.
“Su simpatía permitía el fácil diálogo y, a su vez, enmascarado en distintas facetas del pseudo periodismo ocultaba su trabajo para los servicios de inteligencia”, indicó.
Con relación a cómo se descubrió la función que Guglielminnetti venía a cumplir en la provincia, Gass sostuvo que fue de manera azarosa. “Un vecino suyo nos comentó que trabajaba en Jefatura de Policía. Ahí nosotros tomamos verdadera dimensión de quién era Raúl Guglielminetti. Por supuesto, él también supo que conocíamos quien verdaderamente era y no tuvo más contacto con nosotros”, señaló.
Gas sufrió en carne propia las consecuencias de la represión ilegal que se instaló en Argentina a partir de la noche misma del golpe de Estado. “El 24 de marzo de 1976 fue el Ejército a mi casa a buscarme. Yo militaba en la juventud radical y había ganado con Franja Morada el Centro de Estudiantes de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Comahue. Unido a esto, el golpe de Estado tenía una matriz fuertemente antisemita y en posteriores relatos el mismo Guglielminetti se vanagloriaba de eso. Todos sabían de mi ascendencia judía”, afirmó.
“Al no encontrarme en mi casa, se la llevan a mi ex esposa y a mis hijos Raquel de tres años y medio y Leandro de nueve meses. Todo ese operativo fue ejecutado por Guglielminetti”, recordó.
“Cuando llevan a cabo el operativo nosotros vivíamos al lado del Colegio San José Obrero y el Cura Juan Gregui –de quien éramos amigos- al ver lo que estaba sucediendo, siguió al camión del Ejército con bocinazos y protestas, esto los obligó a legalizar la detención”, dijo Gass, en lo que fue una historia que con lujo de detalles relató en una nota que dio a LMN el 24 de marzo del año paso, con motivo de cumplirse un nuevo aniversario del golpe.
“Ya en la sede de la policía federal, mi ex esposa fue interrogada y torturada, nuevamente con participación activa de Raúl Guglielminetti. Posteriormente, ella y los chicos fueron trasladados a la Unidad Nº 9. Mis hijos fueron entregados a una familia de amigos nuestros y su madre permaneció alojada durante un mes en esa unidad con torturas psicológicas y amenazas respecto a que no iba a volver a ver a sus hijos. Un mes después liberan a mi ex esposa y nos reencontramos en Buenos Aires asilándonos en la embajada de Venezuela”, precisó.
Gass regresó a la Argentina y volvió a vivir en Neuquén en 1983, durante la etapa previa a las elecciones que terminarían consagrando a Raúl Alfonsín como presidente.
Atrás dejó un duro exilio de siete años, con una separación de la madre de sus hijos en el medio, y un sinfín de imágenes y recuerdos de esos meses de proscripción universitaria, violencia política y de un golpe de Estado que lo forzó a emigrar para salvar su vida y la de sus seres queridos.