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"Chingolo" Gribaudo: el hombre que dejó Santa Fe por una pasión y encontró en la radio una nueva vida

Llegó en la década del 90 a la región y se convirtió en una de las voces destacadas del periodismo automovilístico. Hoy, con 70 años, continúa luciéndose en LU5.

Todos los días, de lunes a viernes, a las ocho de la noche, hay una rutina que los vecinos y vecinas repiten desde hace décadas en Neuquén y el Alto Valle: escuchar Auto Uno por LU5.

Del otro lado aparece una voz cercana y familiar. Una voz que para miles de amantes del automovilismo ya es parte de la identidad del deporte motor regional. La de Edgardo “Chingolo” Gribaudo.

Pero detrás del conductor de Auto Uno hay mucho más que un experto del deporte. Hay un hombre que dejó su provincia natal para empezar de cero en la Patagonia, que apostó todo por una pasión y que terminó encontrando en Neuquén una familia, amigos y un lugar en el mundo.

A los 70 años, “Chingolo” sigue entrando todos los días a LU5 con las mismas ganas que cuando llegó al Valle en 1996. Y cuando habla de automovilismo, todavía se le iluminan los ojos como a aquel chico santafesino que pasaba horas mirando kartings y soñando entre motores.

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“Si me llaman Edgardo, ni me doy vuelta”

Edgardo nació el 17 de diciembre de 1955 en San Carlos Centro, provincia de Santa Fe. Allí creció y allí también nació el apodo que terminó acompañándolo toda la vida. “Chingolo” era como conocían a su tío y cuando él empezó la secundaria en la escuela técnica, el sobrenombre pasó automáticamente a él.

“Si me llaman Edgardo, por ahí ni me doy vuelta. Tengo tan pegado el apodo que ya es parte de mí”, cuenta entre risas. “Si me llaman Edgardo, por ahí ni me doy vuelta. Tengo tan pegado el apodo que ya es parte de mí”, cuenta entre risas.

En aquella época el automovilismo era completamente distinto. Más artesanal, más riesgoso y mucho más familiar. Las carreras se organizaban a pulmón y los circuitos eran parte de la vida cotidiana de muchos pueblos del interior.

Con apenas 17 años, "Chingolo" ya estaba metido de lleno en ese mundo. Junto a amigos creó una categoría de karting y comenzó a involucrarse en la organización y fiscalización de competencias.

Yo no corría, pero hacía de todo. Fiscalizábamos, controlábamos banderas, tiempos, reglamentos. Ahí aprendí muchísimo”, recuerda.

Sin darse cuenta, estaba construyendo la base de lo que años más tarde sería su carrera periodística.

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El automovilismo antes de la radio

Mucho antes de sentarse frente a un micrófono, "Chingolo" aprendió el automovilismo caminando circuitos, hablando con mecánicos y viviendo las carreras desde adentro.

“Eso después me sirvió muchísimo para el periodismo. Porque yo entendía cómo funcionaba una carrera, los reglamentos, las sanciones, todo”, explica. “Eso después me sirvió muchísimo para el periodismo. Porque yo entendía cómo funcionaba una carrera, los reglamentos, las sanciones, todo”, explica.

La radio apareció casi naturalmente. Primero llegó una FM en San Carlos Centro con un programa llamado Acelerando. Después LT9 Radio Brigadier López de Santa Fe, una de las emisoras más importantes de la provincia, donde empezó a recorrer el país cubriendo TC2000 y Turismo Carretera.

Era la época dorada del automovilismo argentino. Juan María Traverso, Juan Manuel el “Pato” Silva, Guillermo “Yoyo” Maldonado y tantos otros nombres que marcaron una generación.

Pero el periodismo en aquellos años era muy distinto. “Hacer una entrevista antes era difícil. Los pilotos eran muy cerrados. Hoy un chico de karting de 12 años te habla mejor que muchos pilotos de aquella época”, dice sonriendo.

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El encuentro con Carlos “Rata” Graziosi

El destino cambió definitivamente durante una cobertura en General Roca, a comienzos de los años 90. Allí conoció a Carlos “Rata” Graziosi, la histórica voz de Auto Uno y uno de los grandes referentes del automovilismo regional.

Primero fueron contactos laborales. Después, amistad. Y más tarde, una propuesta que terminaría cambiándole la vida.

“El Rata me decía que acá había muchísimas categorías y que necesitaba alguien que hiciera lo que yo hacía en Santa Fe: moverme en los boxes, hablar con los pilotos y sacar notas”, recuerda.

La idea empezó a rondarle la cabeza durante meses. Hasta que tomó una decisión que todavía hoy recuerda con emoción. “Me vine como loco”.

chingolo gribaudo junto a carlos rata graziosi

El 16 de febrero de 1996 dejó Santa Fe y se mudó definitivamente al Alto Valle. “Me vine solo, como loco”, resume entre risas.

No había demasiadas certezas. Solo una oportunidad y muchas ganas de trabajar en lo que amaba. Sin embargo, el desarraigo fue uno de los momentos más difíciles de su vida.

“El desarraigo fue bravo porque las costumbres eran distintas. Santa Fe tiene otro ritmo de vida. Acá todo era diferente”, recuerda. “El desarraigo fue bravo porque las costumbres eran distintas. Santa Fe tiene otro ritmo de vida. Acá todo era diferente”, recuerda.

Pero poco a poco el Valle comenzó a abrazarlo. El automovilismo regional lo atrapó completamente y las transmisiones de Auto Uno empezaron a convertirse en parte fundamental de su vida.

“Acá encontré un ambiente impresionante. Hay muchísimas categorías y muchísima pasión por el automovilismo”, asegura.

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La familia que construyó en Neuquén

Mientras recorría circuitos y transmisiones, "Chingolo" también empezó a construir algo mucho más importante lejos de Santa Fe: una familia. En Plottier conoció a Sandra, quien más tarde se convertiría en su esposa. Después llegó Carla, su hija, y con el tiempo también los nietos.

“Tengo una familia hermosa, gracias a Dios”, dice con orgullo.

Con los años, Neuquén dejó de ser simplemente el lugar al que había llegado por trabajo. Se convirtió en su hogar. “Estoy orgulloso de haber venido. Me tendría que haber venido diez años antes”, asegura.

Auto Uno y una amistad que marcó su vida

La relación con el "Rata" Graziosi trascendió completamente lo laboral. Durante décadas compartieron viajes, transmisiones, coberturas y amistades dentro del automovilismo.

“Nos mirábamos y ya nos entendíamos. Él estaba en la cabina y yo en boxes”, recuerda sobre aquellas transmisiones interminables de rally y categorías regionales.

"Chingolo" se convirtió rápidamente en el hombre de los boxes. El periodista que caminaba entre pilotos, mecánicos y familias buscando historias y declaraciones.

“Siempre fui muy charlatán. Me gusta hablar con la gente y generar confianza”, explica.

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Los momentos más duros

El automovilismo también le mostró su cara más dolorosa. Durante casi 50 años de trayectoria tuvo que cubrir accidentes fatales y situaciones muy difíciles. “Eso es lo que más te marca. Antes el automovilismo era mucho más peligroso”, recuerda.

Pero nada lo golpeó tanto como acompañar la enfermedad de Carlos Graziosi. “Iba todos los días a verlo. Todas las mañanas charlábamos un rato”, cuenta con la voz más baja.

Durante meses el “Rata” mantuvo la esperanza de volver. Incluso llegó a hacer algunos programas por teléfono. Pero la enfermedad avanzó y finalmente falleció el 19 de marzo de 2021 a los 68 años, luego de luchar contra un cáncer terminal.

Cuando eso ocurrió, muchos le sugirieron a Chingolo cambiar el nombre del programa, iniciar otra etapa o construir una marca propia. Sin embargo, él nunca quiso hacerlo. “Por respeto a él no cambié nada”.

“Me decían que cambiara el nombre, el horario, la radio. Pero yo no quise. Por respeto a él seguí con todo igual”, cuenta. Para Chingolo, Auto Uno sigue siendo el legado del “Rata”.

“Él me abrió todas las puertas cuando llegué acá”, dice emocionado. “Él me abrió todas las puertas cuando llegué acá”, dice emocionado.

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Auto Uno y una nueva generación

Hoy, a 30 años de aquel 1996 cuando se sumó al equipo del programa, Chingolo continúa sosteniendo ese legado junto a nuevas generaciones que se incorporaron al equipo. Tomás Gómez, Luciana Giménez, Diego Lores y Nicolás Almirón forman parte de una nueva etapa del programa, más tecnológica y adaptada a los tiempos actuales.

“Ellos me ayudan muchísimo. Yo ya soy de otra generación”, reconoce entre risas, mientras recuerda que el programa sale de lunes a viernes de 20 a 20:30 por LU5.

“Siempre se puede”

A los 70 años, Chingolo sigue emocionándose cuando habla de karting, de los chicos que empiezan a correr y de las familias que acompañan cada carrera.

“Ahora les hago notas a los nietos de pilotos que entrevistaba hace 40 años”, dice sorprendido por el paso del tiempo.

Y sobre el final, deja una frase que parece resumir toda su historia: “Siempre se puede. No hay que aflojar nunca”, asegura y después sonríe como alguien que todavía sigue disfrutando cada día de la vida que eligió construir en Neuquén.

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