El Festival del Mate y el Pan Casero, en Las Ovejas, marcó un punto de inflexión en la vida de la vecina del paraje Cayanta, Flor María Barrera.
Desde tiempos inmemoriales, el pan casero ha sido la “imagen” que acompaña los actos de la vida cotidiana de generaciones de habitantes del norte neuquino. Simboliza claramente las tradiciones familiares y culturales de cualquier rincón remoto de esta región, ligado al esfuerzo y al sacrificio por vivir. Su aroma y sabor evocan momentos de calidez y acogida compartidos que, más de una vez, tocan el alma y el corazón de las personas por su herencia y conexión con el pasado. Así, abuelos, hijos y nietos permanecen unidos por un lazo único e insustituible: la receta familiar para preparar el mejor pan.
Así lo demostró la vecina Flor María Barrera, del paraje Cayanta, quien junto a sus hijos y nietos se acercó al gimnasio municipal de la localidad de Las Ovejas para participar de la octava edición del Festival del Mate y el Pan Casero.
Con la simpleza, humildad y generosidad que la caracterizan, presentó su pan al público y al jurado, “abriendo” las puertas a los secretos de su receta, hecha con manos cargadas de amor. Sin egoísmos ni mezquindades, compartió sus conocimientos y se animó a fomentar la creatividad de los jóvenes para que estas costumbres ancestrales no se pierdan.
Finalmente, la magia de su receta le otorgó el primer premio en el concurso. Su historia sonó a triunfo y a reconocimiento por una tarea que es su sustento de vida. Con emoción, contó que los recursos que obtiene desde hace tiempo los destina a la construcción de su vivienda propia. Además, el jurado destacó el esfuerzo y la pasión que esta mujer campesina pone en la elaboración de sus alimentos, como el pan y las clásicas tortas fritas. Fue un momento profundamente emotivo y gratificante para todos.
Flor María Barrera tiene 65 años llenos de sabiduría y experiencia. Es madre de 11 hijos (seis mujeres y cinco varones) y abuela de 16 nietos. La mayoría de ellos le hicieron el “aguante” y celebraron con entusiasmo cuando al final del certamen se supo que se había convertido en la nueva “Reina del Pan Casero del Norte Neuquino”, título que en la primera edición del festival (realizada el 15 de septiembre de 2018 en la Hostería Provincial) había obtenido Matilde Bravo, vecina de Chos Malal.
“El pan es lo que nunca tiene que faltar en la mesa. Es lo principal para todas las comidas: para un asado, para un almuerzo, para el mate, para todo. El pan es lo que nosotros conocimos desde niños, antes que cualquier otra cosa”, dijo con satisfacción doña Flor María en contacto con LM Neuquén.
Es la tercera vez que participa de este certamen. En ediciones anteriores estuvo cerca de la meta, obteniendo el segundo y tercer puesto. Esta vez fue distinto: se animó a presentar un baluarte del pan casero de estas latitudes. “Hoy presenté una tortilla al rescoldo con harina en rama. Es la que antes usaban nuestros padres y que era la que se consumía por estos lados. La preparé bien temprano y la cociné en las cenizas que quedaron de un fuego con bastante leña”.
Consultada sobre a quién dedicaba su logro, expresó: “El primer premio se lo dedico a toda mi familia que está hoy acá, a todas mis hijas y mis nietas que también vinieron a participar con algunas cosas como empanadillas y mote casero”.
El sueño de doña Flor María es contar con una nueva casa. Para ello viene trabajando desde hace años, y la mayor parte de los recursos para llevar adelante la construcción provienen de la venta de pan casero y tortas fritas. “Estoy haciendo mi casita muy cerca del río Nahueve. Este año no la alcancé a terminar porque está todo tan caro, así que no pude avanzar y quedó ahí nomás, a la espera de conseguir más fondos”, relató. Añadió: “Con todas las ventas que hago voy pagando los materiales que me alcanzan”.
Más adelante contó cómo es el mecanismo para vender sus productos. Cayanta es un paraje rural ubicado a orillas de la ruta provincial 43, muy cerca del río Nahueve. Al ser un punto intermedio entre Las Ovejas y Andacollo, varios lugares funcionan como “balnearios”, y son muchos los turistas que los visitan. Allí, doña Flor María aprovecha para ofrecer pan casero, tortas fritas y otras delicias que nacen de sus manos.
El concurso premió distintas categorías de pan:
Además, se celebró el certamen de la mejor preparación de mate, donde se destacó la gran participación juvenil.