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Cosmos TV y Don Carmelo, toda una vida al servicio de los cipoleños

La historia del italiano dueño de uno de los locales más emblemáticos de la ciudad: 51 años en la tradicional esquina de 9 de Julio y 25 de Mayo.

“Fecha de apertura: 10 de enero de 1972”, reza la ya amarillenta habilitación oficial que se exhibe detrás del vidrio del largo y ancho mostrador. Pasaron 51 años y el local conserva su esencia, fachada y fisonomía. Es como introducirse en el túnel del tiempo si bien a la vez se fue actualizando para no ceder ni claudicar ante el brutal avance tecnológico.

“Hay gente que se emociona de la nostalgia al ingresar”, explica Don Carmelo, el dueño de Cosmos TV, apostado justamente en un rinconcito del acceso a uno de los comercios más emblemáticos de la ciudad.

Siempre ubicado en la tradicional y céntrica esquina de 25 de Mayo y 9 de Julio, no para de albergar clientes. Historia pura y presente.

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“A la casa parece que no le alcanzó para poner números”, chicanea al dueño un habitué del recinto teniendo en cuenta que se manejan por orden de llegada y no hace falta cortar ningún papelito para ser atendido sino que con el “¿quién sigue?” alcanza y sobra.

Las míticas y enormes repisas celestes. Banners de distintas marcas un tanto desgastados allá en lo alto. Desde los viejos y queridos pasacassettes hasta sofisticados componentes nuevos, pasando por equipos de karaokes, luces de todo tipo y una amplia variedad de radios. Un mundo de cosas: productos del pasado que no pierden vigencia y también los modernos.

Se jubiló pero no quiere retirarse

“Tenemos de todo. No existe otro negocio similar a este en el país”, saca chapa Carmelo en la charla con LM Cipolletti. Mientras Saúl, pese a que ya se jubiló, trabaja codo a codo con Adalberto, el otro empleado, y a la par del incansable Matías, el heredero.

Con 45 años de antigüedad, el sentido de pertenencia y lo bien que le hace sentirse activo llevan al buen hombre a seguir atendiendo al público como en sus inicios.

Mati, por su parte, es el hijo varón de los 4 que tuvo Carmelo. También el único que está en el “día a día” del local y el que continuará la posta. “Después Chiara, la mayor, me lleva los números contables. Y Valeria y Adriana se dedican a otro rubro”, explica quien inició su aventura cuando Don Antonio Siracusa le propuso que emprendiera algo propio en ese espacio que le pertenecía.

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Los llamativos colores de las letras de la puerta no son antojadizos. Tienen una explicación y responden a una estrategia comercial: “el amarillo es amor y el borravino la plata, la gente entra y la gasta”, expone, mitad en broma, mitad en serio acerca de esa suerte de lema. También fundamenta el origen del nombre del local: “Cosmos porque es lo que nos da vida, es el todo”.

Importador de lujo

“Tengo clientes de todos lados. De San Antonio Oeste, de Bariloche, de Zapala, de Plaza Huincul. Ni hablar de Neuquén Capital donde incluso llegamos a abrir un tiempo una sucursal. Y la gente de la Municipalidad también nos compra. Siempre estuve con la tecnología, importando calidad de Japón, China, Singapur”, destaca el legendario comerciante de 77 años y su hijo, al notarlo tan entusiasmado con la entrevista, le recuerda que hay trámites pendientes. Allí el trabajo es la gran premisa y la razón del sostenido éxito y entonces nadie puede aflojar…

Si bien los tiempos cambiaron y ya no cuenta con un stock de “100 mil controles remotos” como en las épocas doradas, Carmelo no puede quejarse.

“Acá entran entre 50 y 60 personas al día”, asegura y al menos por el rato en el que estuvo LMC, daría la impresión de que se queda corto, si bien se trató de una hora pico.

Se saludan vecinos, amigos, familiares que se encuentran azarosamente en Cosmos TV. Está “todo el pueblo” ahí dentro. “Humildemente siento que somos un pedazo de Cipolletti y me encanta que así sea y conservar la tradición”, reconoce el pionero de este consagrado proyecto con los ojos vidriosos.

Algunos de los productos que importa en exclusividad los bautizó con una connotación espiritual y sentimental para él. “Yo iba a Villa La Angostura y me gustaba hablar con los mapuches, por eso por ejemplo le puse Yanko a un limpiador de CD. Yanko en tehuelche significa padre”, revela y nos muestra el objeto en cuestión.

Su historia de vida

Carmelo nació en Sicilia, Italia, “la ciudad más linda que hay en Europa”, considera con amor por sus raíces y a los 20 años llegó en barco a la Argentina.

“Sé lo que es el esfuerzo, anduve descalzo los primeros años de vida. Luego estudié y me puse un negocio chiquito”, recuerda este hincha del Napoli y de Boca.

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Admite que “me estaba yendo bien” en el Viejo Continente pero fue el odio de su padre, un destacado cocinero, a los “alemanes” y el temor por la masacre de Hitler que no le quedó otra que venir a “hacerse la América”.

“Primero hizo escapar a mi hermano mayor, que se casó y se vino en el 56. Y yo lo hice en el 66. Llegué a Cipolletti siguiendo los pasos de mi hermano. Se extrañaba, claro, pero con el tiempo me traje a toda la familia”, cuenta.

Vio pasar a numerosos personajes de la ciudad por su negocio y a distintos gobiernos locales y nacionales: “Si hasta conocí a Perón en persona. Fue en Barcelona, estuve en la casa de él. Muy buena gente, yo sabía que cuando regresaba del exilio era para morir acá, se me había puesto eso y pasó lamentablemente…”.

Orgulloso de su comercio, recuerda que el año pasado, en ocasión de cumplir medio siglo, “puse las dos banderas con las que me identifico en la puerta, la de Italia y de Argentina”.

“Cosmos es mi vida”, redondea Carmelo y se limpia con el buzo los lentes humedecidos por la emoción…

Con Matías, el futuro ya llegó

Fue Matías el que coordinó la nota con LMC, el que estuvo en los detalles previos y de logística si bien luego prefirió no quitarle protagonismo a su viejo.

“Llevo más de 20 años con él. Se ha modificado mucho la venta, antes trabajábamos con válvulas, ahora va disminuyendo de tamaño el tema de los componentes electrónicos, de televisores etc, chips, que son como lupas”, argumenta el muchacho a la vez que atiende a una señora.

“Notamos que se consume mucho el tema de la tele, a pesar del avance de la tecnología. También la radio, mucha gente que duerme con la radio encendida y hay varios que vienen a comprarlas para sus padres”, destaca esa costumbre generacional.

¡Cosmos, qué bien se TV! Ayer, hoy y siempre.

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