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No se sabe si un debate cambia el voto de la gente. Pero en un balotaje la discusión puede motivar a la tribuna indecisa. Pasó en 2015 con Macri y Scioli.
La primera edición del debate presidencial fue un show entre los cinco candidatos, que se disputan la presidencia de la Nación, donde solo tres, Sergio Massa, Javier Milei y Paricia Bullrich, tienen posibilidades reales de meterse en el balotaje, la madre de todas la batallas. Habrá otra instancia de debate en estos días.
Los espectadores que miraron más de dos horas y media de debate fueron como hinchadas por un partido. Como si se tratara de fútbol, cada quien subía a las redes sociales los recortes más impactantes de cada candidato y con ese simple hecho se atribuyó parte de una victoria.
Pero no hay nada real en esa lucha de redes. Quien tiene el voto decidido, difícilmente lo cambie el 22 de octubre. Fue más una guerra de discursos para consolidar el nicho propio, que para convencer al electorado ajeno.
Pero dos o tres puntos de diferencia, en esta elección, son más que importantes para posicionarse. El debate del 2015 que dividía el balotaje entre Mauricio Macri y Daniel Scioli en un mano a mano antes del balotaje, pareció no aportar mucho, pero hubo una frase recordada “¿En qué te han transformado, Daniel? Parecés un panelista de 6,7,8”, había dicho un Macri, muy chicanero.
En esa elección, Scioli perdió por 2,68% y poco más de 600 mil votos con Macri. ¿Habrá influido el debate cara a cara? Poco se sabe, pero del otro lado estaban los votos de Sergio Massa, que en ese momento no estaba en el oficialismo de Cristina Kirchner.
Este debate también tuvo algunos pasajes explosivos y hasta cómicos. “Milei no es un león, es un gatito mimoso del poder económico", le enrostró Myriam Bregman, la candidata de la izquierda.
Todo hace pensar que el debate final de vara al balotaje será el más jugoso, porque las partes que se quedaron afuera son las que tienen que encantarse con los discursos. Ahí estará la verdadera batalla emocional para ridiculizar al otro y, en todo caso, ganar la presidencial.