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Demetrio Contreras, de la Muralla de la Muerte a fotógrafo de Canal 7

Llegó a Neuquén con un parque de diversiones y se convirtió en uno de los reporteros más reconocidos de la ciudad.

Demetrio Contreras es uno de los más destacados fotógrafos del viejo Canal 7 de Neuquén. Atento siempre detrás de la lente de su cámara, retrató eventos y hechos memorables de la región, y hoy integra, junto con los técnicos y los camarógrafos de los medios, ese conjunto de trabajadores, que no siempre son reconocidos, pero gracias a quienes la televisión hizo historia y escuela.

Nacido en San Antonio Oeste en el año 1944, estuvo desde muy joven involucrado con la aventura, la afición fotográfica y las gestiones sociales en el ámbito deportivo. Su historia, como la de tantas personas que se sintieron atraídas por un Neuquén floreciente y lleno de oportunidades, es un ejemplo de esfuerzo y voluntad, pero sobre todo de no darse por vencido.

"Estudié hasta segundo año del secundario, llegando a estar entre los tres primeros promedios de mi promoción. Cuando pasé a tercer año, mi padre, que siempre nos trató de “Usted”, me dijo que como uno de mis hermanos iba a comenzar a estudiar, yo iba a tener que dejar el colegio porque no podía mantener la educación de los ocho hermanos. La mayoría de ellos hoy son pescadores y tengo además unos setenta sobrinos embarcados en alta mar y dedicados a la pesca desde Trelew para abajo", contó Contreras a LMNeuquen.

"En aquel momento mis posibilidades laborales se reducían a trabajar como ferroviario o en la atención de algún negocio en San Antonio. Con un amigo nos fuimos a Viedma a probar suerte, primero en una panadería y luego como peones de albañil, hasta que llegó el Parque Itinerante de Diversiones “New York Park”, donde buscaban operarios para el armado de las instalaciones y conseguimos emplearnos sin dificultad. Aunque los dueños del parque eran chilenos, recorrían prácticamente todo el país. Al tiempo, nosotros ya éramos parte de la comitiva y trabajábamos de lo que había, desde atender los kioscos a atender la calesita”, agregó.

Fueron muchos los parques de diversiones que visitaban Neuquén en las décadas del '60 y '70. Un poco más modestos en su estructura y oferta de atracción que los grandes circos, eran, sin embargo muy esperados por las familias de la época. Uno de ellos, el parque “Los Hispanos”, contaba con números artísticos y recitales que llevaban adelante, estrellas de primer nivel. El “New York Park”, en el que trabajó Demetrio, constituía además una fuente de trabajo eventual para los jóvenes a los que les alcanzaba con “ganarse la diaria”.

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“El Parque contaba con varias atracciones, entre las que estaba la famosa Calesita Carrousell, “La Vuelta al Mundo”, “Las Sillas Voladoras” y el atractivo más fuerte “La Muralla de la Muerte” que fue con lo que yo me inicié, tanto en los espectáculos como en el ciclismo – recuerda Demetrio - En ese número, participaban una bicicleta, una moto y un karting. En una de las recorridas que estábamos haciendo por Bahía Blanca, se accidentó el muchacho que hacía acrobacias con la bici y nos tomaron una prueba al resto para ver quién lo podía reemplazar", dijo Contreras.

“La Muralla de la Muerte” es una estructura de madera que tiene una base, una pista de 45° y la parte más dificultosa que es la pared recta. El primero de todos que alcanzó la parte más alta de la pared, a unos 5 metros y medio de altura, fui yo, así que al ver esto, uno de los dueños del parque decidió que sería el nuevo reemplazante, modificando una bicicleta exclusivamente para mí. En la parte superior de la muralla había una franja blanca a la que yo tenía que subir y después ya no podía bajar, porque después arrancaban la moto que era una “Indian 500” con palanca al costado del tanque de nafta y el karting, con el que teníamos que coordinar, cruzándonos. El conductor del karting, era un muchacho muy conocido de acá de Roca al que le decían “El Loco Viale” que después se dedicó a armar autos de carrera”, añadió.

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La ciudad de Neuquén comenzaba a ser para Demetrio el lugar desde el que iba a proyectar sus sueños y en el que años después formaría también una hermosa familia.

“En una de las tantas recorridas, llegamos a Neuquén y nos instalamos en un terreno baldío en donde actualmente funciona la EPET 8. Yo había cumplido mi mayoría de edad y tuve que presentarme en el Distrito Militar para el trámite de la conscripción y terminé haciendo acá el servicio militar. Cuando terminé la colimba, y ya decidido a quedarme en Neuquén, el primer trabajo que conseguí fue de fotógrafo, que con el tiempo se transformó en otra de mis profesiones. Me emplearon en una casa de fotografía que estaba necesitando un dependiente, la conocida “Foto Amateur” en Corrientes 247, perteneciente a la familia Basana. Los padres de mi patrón a su vez, tenían un local fotográfico en la calle Independencia 180 en donde tenían la “Casa Basana”. Empecé como cadete y aprendiendo el oficio de a poco que, a decir verdad, me enseñaron muy bien y al tiempo ya estaba cubriendo los desfiles militares que se hacían en la Avenida Argentina para las fechas patrias. Yo me subía a una escalera desde la que sacaba las fotos, para después, pasarle los rollos fotográficos a mi patrón, que salía corriendo a revelarlos al local y poder vendérselos a los soldados al término de los desfiles", relató.

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"Al final de cada desfile yo ya tenía todas las fotos de “6 x 9” hechas. Cada 25 de mayo, 20 de junio y 9 de julio se armaban unos desfiles impresionantes con unas bandas militares extraordinarias, que creo que muchas personas recordarán por lo espectaculares y concurridos que eran", comentó.

"A los tres años conseguí independizarme y abrí mi propio localcito en Plottier, “Fotografía Demetrio” y después abrí otro acá en Neuquén en la calle Salta 50. Hacía sociales, fotos carnet y cubría más que nada casamientos. Con las anécdotas que tengo de esa época podría escribir un libro. Después empecé a trabajar con la gente de la UOCRA y me trasladé al Chocón para hacer las fotos carnet, allá llegué a tener cuatro cuadras de cola, de gente esperando turno para fotografiarse. En Cipolletti también abrí otro local y trabajaba en el revelado de las ecografías de corazón para la Clínica Moguillansky. Para el Club Cipolletti también hice muchas fotografías en la época de oro de la “Albinegra” cuando jugaba el “Bambi” Flores y muchas otras glorias de entonces”, dijo Contreras.

Canal 7 de Neuquén comenzó formalmente sus actividades el 4 de diciembre de 1965 dando cuenta de la realidad y las noticias de la ciudad y la región. Un grupo de empresarios locales, colocaron su confianza y sus bienes para hacer funcionar una empresa que dio origen al Canal. Lo hicieron con cierta audacia y esperanza de reafirmar a Neuquén como a la ciudad líder de toda la zona.

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“A Canal 7 de Neuquén entré en 1970, porque yo había sacado unas fotos al “Cuarteto Supay” que había venido porque se celebraban los primeros 5 años del canal. Ahí me empecé a relacionar con la gente del canal, para quienes sacaba las fotos a los cartones publicitarios de 28 por 40, con los que posteriormente se hacían los “slides” (diapositivas) para las tandas", recordó.

"Gracias al Canal 7 pude viajar a capacitarme en el Canal 11 y afianzarme en la fotografía de espectáculos. Trabajé para el ciclo “Sí lo Sabe…Cante con Galán”, con Porcel, con Juan Carlos Altavista y muchísimos artistas de ese nivel. Ya en Neuquén mi función era retratar a las personalidades y a los entrevistados de los distintos programas. Aunque el verdadero suceso fue en el programa “La Competencia del Saber” que conducía el querido Chocho Franco con los estudiantes de los secundarios de toda la provincia. Con Hugo Díaz trabajé durante siete años en el conocido programa “Con ustedes” y allí también conocí a muchísima gente, tanto actores y políticos como a figuras del deporte”, dijo.

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Demetrio contreras se desempeñó prácticamente en todas las áreas de la fotografía, incluyendo la cobertura periodística y policial, lo que recuerda como un período bastante duro por los hechos que le tocaban cubrir.

"Recuerdo, por ejemplo, un accidente muy grande en la calle Linares y Ruta 22 frente a un local de una conocida marca de galletitas. Un camión había atropellado a un ciclista y me llamaron para hacer la foto. Al llegar al lugar una mujer policía me llevó hasta el lugar donde estaba la persona que había fallecido, tapada con diarios. Me preguntó si yo era impresionable y le dije que no y lo cierto que la imagen era tremenda porque se trataba sólo del torso de la persona, de todos modos, sin mayor conmoción saqué la foto y ni bien terminé la policía me dijo señalando unos metros adelante. “Ahora vamos para allá a sacarle fotos a la otra mitad del cuerpo”, contó.

"Una de las fotos más famosas de mi carrera fue la que le saqué a Jorge Luis Borges junto al Doctor Gregorio Álvarez y al locutor Raúl Valladares, cuando el famoso escritor visitó Neuquén. Otro de los mejores recuerdos fue cuando me convocaron al Salón Dorado del Hotel Comahue para fotografiar al Doctor Alfonsín durante su gira neuquina. Todo eso fue hasta el año 1989 cuando ya no se empleó más a los fotógrafos en el piso”, relató a LMNeuquén.

Aquel muchacho que se ganó un lugar en el parque de diversiones, con su veloz bicicleta a piñón fijo, encontró en el deporte una veta de acción solidaria en la que apuesta sus esperanzas en el desarrollo integral de los jóvenes.

“En la actualidad soy dirigente de la Federación Neuquina de Ciclismo y allí nuestro interés es que se formen semilleros de jóvenes que después puedan proyectarse como atletas de alta competencia, como el caso de Abril Garzón de Huinganco que nos representó exitosamente en Israel el año pasado” concluyó, con la certeza de no darse por vencido, es la fotografía que puede sintetizar toda una vida", concluyó.

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