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Siempre tuvo mano verde. Su madre también y un "linaje de mujeres" que dejó su impronta. Su tía y sus abuelos con un patio verde y enorme donde cultivaban algunos alimentos. "Yo siento que la naturaleza es una escuela", dijo. Y recordó a la niña que fue, la que observaba a las plantas, la que jugaba con ellas, la que al pasar por la calle y encontrarse con un brote o la rama de un árbol, acariciaba sus hojas. "Siempre me gustaron", agregó Camila Belén Sola.
Muchos años se dedicó a viajar y emprendió distintos trabajos vinculados al rubro gastronómico y la atención al público. Un día quiso sorprender a su madre con un terrario cuando regresó de un viaje. Entonces nunca hubiese imaginado que ese terrario sería como la punta de un iceberg profundo que la arrojaría más temprano que tarde a crear su propio emprendimiento.
La pandemia de Covid-19 generó luego las condiciones para dar rienda suelta a esa pasión que en poco tiempo deslumbraría. Comenzó a capacitarse y a pintar macetas, en las que dibujaba un paisaje y a las que vendía con una planta en su interior. Una cosa fue llevando a la otra, y en un taller de kokedamas descubrió lo que más le fascinaba.
"Primero por la estética, siento que es toda naturaleza cuando la observo; segundo, al estar recubierta de musgo, cuando la hidrato, despide un olor que me transporta al bosque; y tercero, son posibles muchos diseños con esta técnica", resumió Camila.
"Decidí que ese era el camino y me enfoqué ciento por ciento en las kokedamas. Seguí participando de ferias, con presencia en las redes, e incursioné en distintos diseños que me iban brindando las temáticas festivas. Kokedamas con forma corazón o estrella, todo lo que sirva para decorar y ornamentar con plantas", contó.
Luego surgió la idea de hacer diseños vivos con plantas en altura, pensando en todas aquellas personas que tienen mascotas. Así fue que empezó a realizar atrapasueños con suculentas y, ahora como novedad, marcos vivos con plantas que parecen cuadros.
"La kokedama es una maceta viva y orgánica. Una esfera con musgo que protege sus raíces. Cualquier planta se puede adaptar, lo que varía es la frecuencia con que la hidrates y la exposición a la luz. Se pueden poner plantas de interior o exterior, suculentas y cactus. Y no es necesario un recipiente, aunque sí una base que sea apta para la humedad. Así pueden durar muchísimo", comentó.
La emprendedora de Verde Vibra, cómo se llama su emprendimiento, también realiza trabajos de restauración cuando crece mucho la planta; y realiza mini kokedamas para que las personas "vivan la experiencia de tener una".
Incluso se pueden pasar a tierra y la planta va a seguir creciendo. "En la actualidad me están llamando para ambientar espacios y otros eventos asociados a la decoración; y estoy generando alianzas con otras emprendedoras", destacó.
También participa de showrooms y ferias; y en Instagram está como @verdevibradeco. Sumado a las kokedamas, realizar terrarios en recipientes de vidrio, que requieren una frecuencia de riego mucho menor porque retienen el agua. Hace su propio sustrato y compost, y reproduce las suculentas y cactus que tiene en su casa. "Por donde mires, hay plantas. Tengo como un vivero en casa", dijo.
En diálogo con LMNeuquén, confesó que trabajar con plantas le genera "mucha paz y estabilidad" y agregó: "Ya conectar con la tierra es meditación activa. El tiempo se detiene y somos una". Por eso, cada vez que alguien se lleva a su casa una kokedama, desea que la persona pueda establecer ese diálogo que ella tiene con las plantas.
"En sí, todo el emprendimiento va enfocado a una necesidad más humana. El encierro mismo de la pandemia nos hizo prestar más atención a lo que teníamos más próximo: la naturaleza", consideró.
Camila tiene 36 años y dedica el 90 por ciento de su vida al emprendimiento. "Amo mucho lo que hago y disfruto de mis espacios. Es un estilo de vida, más que un trabajo. Y me guío mucho por la ley del ritmo, donde abarco un poco de cada tarea: producir, generar contenido, hacer pedidos, ir a ferias y eventos", repasó.
Por eso procura siempre tener un stock a disposición. "Ser emprendedora implica tener foco, confiar en el pulso del corazón, y si tiene que ser, el universo va a estar respaldando. También hace falta flexibilidad y resiliencia, porque nada es permanente y hay que estar adaptándonos constantemente a todo", cerró.