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El pescador que perdió la vida en el río Aluminé, en cercanías de Junín de los Andes, era muy querido en la comunidad zapalina. Por más de 20 años trabajó en el reparto local de gaseosas. Su triste despedida.
Hay personas elegidas en la vida para dejar huellas. Esas que son imposibles de borrar y que están destinadas a perpetuarse en el tiempo de los recuerdos eternos. Sin embargo, el dolor por la partida de cada una de ellas de este plano terrenal es algo que conmueve y enluta almas y corazones. Algo así ocurrió en Zapala con la inesperada muerte del vecino Luis Rubén Seguel, a quien el destino y la fatalidad le quitaron la vida en las aguas del río Aluminé, en cercanías de la localidad cordillerana de Junín de los Andes.
Hasta allí había llegado “Lucho” en compañía de un amigo de siempre para despuntar el “vicio” por la pesca con mosca y lamentablemente perdió la vida. Desde el Ministerio Público, a través de la oficina del fiscal del caso Hernán Scordo, confirmaron que la causa certificada de su fallecimiento fue asfixia por inmersión.
Esto ocurrió a partir de que desapareciera del curso del río al adentrarse para encontrar un sitio mejor de “pique” y en determinado momento cerca de las 14 fue arrastrado por una fuerte correntada. Lamentablemente, y luego de tomar intervención las fuerzas de seguridad de la policía provincial y bomberos de la central 3, su cuerpo fue hallado seis horas después en la zona conocida por los pescadores como la Piedra del Indio, ubicada a unos 4 kilómetros aguas abajo de la confluencia de los ríos Catan Lil y Aluminé.
La noticia de la muerte de Seguel llenó de tristeza y congoja a la comunidad zapalina, donde era ampliamente conocido por su actividad comercial. Además, todos destacaron su calidad de persona y don de gente. En medio de la conmoción, su familia y amistades participaron en la tarde de este martes en la necrópolis local de su cristiana sepultura.
Luis Rubén Seguel tenía 49 años y estaba casado con Jésica Coria y tenía tres hijos, dos nenas y un varón. Su tío Guillermo Sánchez, en contacto con LMNeuquén, destacó las cualidades de su familiar que era conocido por todo el mundo como el “Luchito de la Coca” por haber trabajado por más de 20 años como repartidor de bebidas gaseosas.
“Todos lo conocían, respetuoso y siempre atento con cada cliente”, sostuvo. Añadió que “era una gran persona, humilde y trabajador. Te daba una mano para lo que necesitaras y no importaba la hora; él siempre ayudaba a todos”, contó acongojado. Agregó que “era el tipo repartidor bonachón y buen amigo.
Además amaba los animales. Tenía junto a su esposa ocho canes, la mayoría adoptados de la calle como su perro Ciro”. Sánchez destacó también que el mundo para su sobrino era su familia. “Amaba a sus hijos. Era buen esposo, padre y amigo. Todos los días jueves viajaba al campo junto a su madre a ver a su hermano Pablo, en el paraje Los Pozones”, recordó. Asimismo, remarcó sus pasiones. “Fanático empedernido de River, el club de sus amores. Teníamos un sueño por cumplir que era llevar a sus pequeños a ver a su equipo al Monumental”.
El tío de “Lucho” admitió que su mayor debilidad era compartir tiempo con sus amigos en la actividad que hizo siempre: la pesca con mosca. “Le encantaba y amaba pescar, en especial pescar con moscas”, aseguró Guillermo. Por otra parte destacó su rol “campechano”, de esos que no sobran. Al respecto señaló que “le encantaba hacer el asadito de los domingos junto a su familia. También le encantaba salir a pasear por el campo a buscar piches, desde niño lo hacía. Quiero que lo recuerden así, alegre y buena persona”, concluyó.
Por su parte, el ejecutivo de la Municipalidad de Zapala, a través de sus redes sociales oficiales publicó un sentido mensaje de despedida en honor a la memoria de “Lucho” Seguel.
En diálogo con este diario, el intendente Carlos Koopmann recordó su faceta comercial y las cualidades humanas del estimado vecino. “Fue una gran persona, a la cual la pude conocer muy bien, Luisito o Lucho, como le decíamos trabajó como repositor en el supermercado de mi familia un montón de tiempo”, señaló el jefe comunal. Añadió que “últimamente estaba de repartidor en la Coca Cola. Acá en Zapala lo conocían y lo querían todos”.
Por último, remarcó que “para nuestra ciudad es una perdida lamentable y dejó una hermosa familia, a quien hago llegar mi consuelo. Hoy puedo decir que se nos fue una excelente vecino que será un ángel allá arriba porque realmente como lo dice todo el mundo era buena persona, buena gente”.