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Los vecinos y vecinas del Parque Industrial están descubriendo y transitando un nuevo barrio. Acá, en este mismo terreno que históricamente supo ser un descampado por el que nadie quería pasar, el municipio está ejecutando el Parque La Familia, un mega desarrollo de 800 metros lineales, que incluye diferentes plazas con juegos, estaciones de gimnasia, veredas, bicisendas , canchas de básquet, fútbol cinco, tenis, skatepark, iluminación y miradores al Cañadón de las Cabras, entre otros atractivos. Aunque se espera que la obra quede inaugurada en el mes de septiembre (para el aniversario de la ciudad), la gente ya se apropió el lugar: a pesar del frío, y aunque todavía falte trabajo para quede listo, grandes y chicos ya aprovechan el espacio para tomar mates, caminar, sacar a pasear a los perros, o andar en bicicleta o en skate.
“Esto es espectacular. Salimos del abandono total e histórico”, dice Daniel Sepúlveda, presidente de la vecinal del Parque Industrial, y se le caen las lágrimas. “Es algo que soñamos toda la vida”, agrega este hombre de 48 años, que se crío en el barrio, sufriendo en carne propia el olvido y las postergaciones. Todo ese lamento parece ser cosa del pasado: el barrio no sólo está entusiasmadísimo con este nuevo desarrollo que está llamado a ser un gran espacio verde (la obra incluye 1.000 árboles, plantas, césped natural y riego por aspersión). En paralelo, en las inmediaciones a este parque que va desde la calle Conquistadores del Desierto hasta Quila Quina, el municipio también ejecuta un polideportivo techado (SAF) de 1300m2, con canchas para practicar diferentes deportes, tribunas para 500 personas y vestuarios. La obra ya tiene un 82% de avance, también se espera que quede terminada en septiembre, y en estos momentos se avanza en la construcción de estacionamientos, nexos de servicios, terminaciones de pintura y durlock y colocación de equipamiento y pisos.
“Son dos obras importantísimas del Plan Capital que están integradas, que avanzan en simultáneo, y que ya están repercutiendo en la vida de los vecinos y vecinas del barrio y alrededores”, explicó el Secretario de Coordinación e Infraestructura de la Municipalidad de Neuquén, Ing. Alejandro Nicola, quien detalló que la inversión total asciende a los 1.130 millones de pesos, y que el Parque está financiado en conjunto con Nación, mientras que el SAF se está construyendo con fondos exclusivamente municipales.
Toda esta gran movida social y deportiva que se está generando en el sector, ya es palpable y tangible en la cancha de fútbol sintético iluminada, que forma parte del Parque La familia pero que fue inaugurada en octubre del año pasado. El hecho que de lunes a lunes esté ocupada a toda hora, da la pauta de que los vecinos del barrio la estaban esperando con ansias. Para una mayor organización, tienen un grupo de WhatsApp en el que se establecen horarios para su uso: de 17 a 20 hs funciona la escuelita de fútbol municipal, a la que asisten más de 100 pibes y pibas de entre ocho y dieciséis años. En el horario nocturno la usan los adultos, ya sea para entrenar o para jugar picados: “No hay día en que no se juegue. No importa el frío, no importa nada”, dice un vecino que sobre una de las tribunas de la cancha toma mates en esta nochecita de viernes, donde para variar acá hay movida y partidos.
Al principio los vecinos descreían que todo esto podía ser posible. Ya les habían prometido que acá iba a funcionar el mayor patinódromo de la ciudad de Neuquén, pero finalmente los únicos que patinaron fueron los que habían hecho el juramento. No sólo que nunca lo construyeron, sino que además demolieron el existente, uno modesto y chiquito, que quedó arrasado e inutilizable. Años más tarde, otra vez en campaña, les dijeron que allí iba a construirse el gimnasio Ruca Che y ya todos sabemos dónde fue construido. Pero hubo una peor: llevaron dos piletas de natación que iban a ser instaladas en este mismo predio, pero nunca se enterraron, ni se pusieron en funcionamiento: quedaron allí, en el olvido, se llenaron de yuyos y terminaron rompiéndose, ahogando los sueños de las más de 800 familias que vivían en este lugar para ese entonces. “Un día vino Mariano (Gaido) y nos dijo que iba a hacer la cancha, pero además nos prometió el poli y el paseo más grande de Neuquén. Yo venía de cachetazos, de tantas promesas incumplidas que me costaba creer, pero él cumplió en cada palabra”, dice Daniel Sepúlveda y agrega “cuando empezaron con el movimiento de tierra fue una emoción indescriptible”, agrega.
La que más impactada está con esta transformación que está sucediendo en el Parque Industrial es Rosi Rebolledo, una pionera del barrio, quien todavía tiene presente el desierto que era todo esto cuando se mudó allá por el año 1983, donde apenas funcionaba el jardín, la escuela 154, y la guardería. Ella y otros tantos vecinos se encargaron de forestar, gestionar la llegada de los servicios, como así también de instituciones, como la comisaría o la escuela secundaria. “Se nota mucho el progreso del barrio. Tenemos canchas, polideportivos, el parque y la sede de la vecinal que está hermosa. Ha cambiado un montón y nosotros estamos re agradecidos”, dice Rosi.
Junto a otros 40 abuelos y abuelas, Rosi forma parte del grupo “Alas del Alma”, un espacio barrial donde adultos mayores realizan todo tipo de actividades: manualidades, gimnasia, yoga, kinesiología. Ellos, que ya fueron al parque a jugar al fútbol y a practicar tenis adaptado, esperan con ansias la inauguración del SAF, donde está previsto que realicen gimnasia adaptada, además de otros trabajos que estimulen su motricidad, reflejos y estabilidad. “La verdad es que no esperábamos semejante obra. Estábamos muy abandonados, y lo cierto es que para los chicos y para la familia era algo muy necesario”, dice Miguel Baraona, de 73 años, quien forma parte de este grupo.
Parece que por primera vez en su historia el Parque Industrial será anfitrión de otros barrios. Hasta ahora no contaba con espacios públicos que pudieran despertar la atención de vecinos de otros sectores de la ciudad. Sin embargo, todo este desarrollo ya cautiva a propios y extraños: “Me imagino a la gente de alrededores viniendo a pasear acá, porque estamos lejos del centro. Nosotros ahora tenemos algo hermoso para compartir, que es el Parque la Familia”, concluyó Daniel Sepúlveda.