Quintriqueo ya conformó su propio partido y Rucci intentará hacer lo mismo. Una aventura electoral en medio de un contexto político complejo.
El titular del gremio petrolero, Marcelo Rucci, anunció por estas horas su intención de conformar un partido político propio, que represente los intereses de los trabajadores del sector, con el objetivo, aparente, de salir a la cancha en las elecciones nacionales de medio término.
De concretarse, se convertirá en el segundo espacio político surgido de un gremio que competirá este año en la búsqueda de obtener representantes en el Congreso Nacional, teniendo en cuenta la oficialización que ya hizo de su propio partido el actual secretario general de ATE Neuquén, Carlos Quintriqueo, que a fines de marzo obtuvo el reconocimiento de la justicia electoral para el sello “Más por Neuquén”.
El dirigente de los estatales confirmó que se postulará como candidato a senador nacional, no descartó hacer alianzas con otros espacios políticos e indicó que el lanzamiento de su partido será para ofrecer una nueva “herramienta electoral” a los neuquinos.
Por su parte, Rucci explicó que el propósito del sector que representa es ocupar espacios de decisión con referentes surgidos del mundo laboral, entendiendo que el foco debe estar puesto en “defender los intereses de los trabajadores”.
“Muchos dirigentes vienen a buscar votos y después se olvidan”, dijo en referencia a los partidos políticos tradicionales y por eso propuso como alternativa la participación directa de representantes del movimiento obrero.
La pregunta que surge, casi de manera inevitable, es que plaflón tiene hoy el sector gremial, no sólo en Neuquén sino en el país, para ir en busca del voto del común de la gente, que es lo que sucederá en las elecciones nacionales de octubre.
Da la sensación que el contexto y los tiempos políticos no son los ideales para lo que persiguen Quintriqueo y Rucci, teniendo en cuenta, al menos, los sondeos de opinión que marcan el concepto que un importante sector de la sociedad tiene respecto de los dirigentes sindicales.
Otro interrogante es cuánto espacio existe para dos partidos de origen gremial en medio de las variadas propuestas que, se supone, se presentarán para los comicios nacionales de octubre en la provincia. Sin dejar de lado, además, que tanto Rucci como Quintriqueo forman parte, a nivel nacional, de una pata sindical referenciada en el peronismo.
Esto último, en lo local, implicaría dividir aún más un espacio que de por sí ya está divido entre los que permanecen dentro del PJ orgánico y los dirigentes que migraron al espacio político del gobernador Rolando Figueroa.
A su vez, y volviendo a la cuestión de la representatividad ¿cuánto podrían aumentar su base de sustentación electoral Rucci o Quintriqueo?
Para el titular de ATE será el primero de los intentos de salir de la política gremial para pasar a la partidaria, con todos los riesgos y desafíos que eso conlleva.
Por el lado del petrolero, la experiencia de competir a través de un partido político se dio dentro del MPN y con Guillermo Pereyra como principal referente.
El antecedente más importante lo marcaron las elecciones nacionales de 2013, donde Pereyra ganó primero las PASO (venciendo al oficialismo del MPN) y después triunfando en las generales cuando se consagró senador. Pero la realidad es que eso fue más un espejismo, producto de un voto castigo a la entonces conducción del gobierno provincial, que el surgimiento de un nuevo espacio político parido desde las entrañas del sindicalismo neuquino.