El hecho, que repite lo ocurrido el año pasado, obligó a parar la escuela y reunir hoy a todos los actores para frenar la escalada de agresiones.
Un alumno de séptimo grado agredió a un docente en Andacollo y debieron suspender las clases durante este martes. El hecho ocurrió en la escuela primaria 28 “Profesor Próspero Alemandri”, ubicada a los pies de la avenida Gobernador Felipe Sapag.
Según fuentes consultadas en el transcurso de la mañana del lunes, un alumno de séptimo grado golpeó a un maestro. No trascendieron detalles sobre la forma de la agresión: si fue con algún elemento o de puño.
Otras fuentes aseguraron que el mismo menor, durante el año anterior, protagonizó un hecho prácticamente de similares características, por lo cual se produjo una fuerte reacción entre los padres y sobre todo en el plantel educativo.
La escuela tiene poco más de 100 años de historia y nuclea a una gran matrícula de alumnos en todos los turnos.
Ante la gravedad de lo ocurrido, para el martes se suspendieron las clases y se realizarán reuniones para abordar la lamentable situación vivida y buscar respuestas entre familia, escuela y comunidad.
Ante la gravedad de lo ocurrido, las autoridades decidieron suspender las clases en ambos turnos para abordar la situación de forma integral.
Según informó el equipo directivo, la medida busca reunir a todo el personal de la institución y dialogar sobre lo sucedido. “La medida tiene como objetivo reunirnos todos los docentes de ambos turnos y dialogar sobre lo sucedido, priorizando el cuidado y la contención de toda nuestra comunidad educativa”, señalaron desde la dirección a cargo del docente Pedro Arias.
La jornada sin alumnos contará con la presencia de distintos actores clave: representantes del gremio ATEN, la supervisora Emir, auxiliares de servicio y el Equipo EAPTSE. El objetivo es analizar el hecho, evaluar estrategias de intervención y reforzar los dispositivos de cuidado para alumnos y docentes.
Desde la escuela agradecieron “la comprensión y el acompañamiento de las familias en este momento” y reafirmaron el compromiso de seguir trabajando “juntos por una escuela segura, cuidada y en diálogo”.
El episodio se suma a la creciente preocupación por la violencia en las aulas que atraviesa a escuelas de todo el país, y reabre el debate sobre el rol de la familia, la escuela y el Estado en la prevención y contención.
La escuela, que debería ser el lugar más seguro para aprender, se volvió también escenario de miedo, bronca e impotencia. Los chicos traen a las aulas conflictos que viven en sus casas o en la calle. Los docentes, además de enseñar, tienen que apagar incendios emocionales. Y los padres se preguntan hasta dónde llega la responsabilidad de la escuela y dónde empieza la de la familia y el Estado.
Lamentablemente, el norte neuquino no escapó a esta realidad. Y este lunes le tocó a Andacollo vivir en carne propia lo que hasta hace poco parecía lejano.