La cooperativa de vivienda Vientos del Sur se creó hace casi una década y desde entonces sus socios trabajaron para poder comprar sus propios terrenos con valores sociales y hoy 48 de esas familias esperan la entrega de su casa, a través de un plan social, que construye con un sistema novedoso y rápido que tiene como principal material el telgopor.
El barrio está ubicado a metros de la conexión de la Autovía Norte con la Ruta Nacional N° 22 en el oeste de Plottier, sobre la calle Candole.
Allí desde la esquina se pueden ver las casas que en primera instancia tienen sus paredes hechas con planchas de telgopor, a las que luego cubren de ambos lados con cemento.
La construcción arrancó hace apenas 3 meses, pero la velocidad con la que avanzan asombra a cualquier distraído que pasa por la zona.
Cada casa será de 64 metros cuadrados, con dos habitaciones y aberturas de doble vidrio que sumarán al aislamiento que tiene el telgopor, que hace a las viviendas más cálidas en invierno y más frescas en verano.
El tiempo estipulado de entrega es en julio del año próximo, pero los socios de la cooperativa están asombrados de los avances y esperan con ansias el momento en que les entregarán las llaves de sus casas por las que lucharon durante tantos años de gestiones.
María Isabel Pérez, es la actual presidenta de la entidad que comenzó dentro de la Cooperativa de Agua Potable de Plottier y que más tarde logró independizarse.
“Éramos un grupo de vecinos que estábamos todos con la misma situación de no tener un terreno propio para hacernos la casa. Nos reunimos para poder sumar fuerzas para cumplir nuestro objetivo”, contó Pérez a LMNeuquén.
En los primeros años el objetivo estuvo marcado por conseguir la tierra. Julio Paz, el presidente de la cooperativa por ese entonces fue el que recorrió todas las chacras de Plottier en búsqueda de una que pudieran comprar, alejado del centro donde los valores eran inalcanzables.
Así consiguieron contactar con el dueño de una chacra, se trataba de 5 hectáreas donde además le brindaban la posibilidad pagar una parte y financiar el resto.
“Con los fondos que teníamos encaramos esta tierra y desde ahí empezamos a promocionar que teníamos una cooperativa y que los lotes tenían precio social, la compra de estos lotes costó a los socios 120 mil pesos que pudieron pagar con una mínima entrega y luego 45 cuotas iguales consecutivas. Eso pasaba en el 2015, ahora sería imposible con la inflación que hay”, afirmó Pérez.
Luego la cooperativa Vientos del Sur logró, con la ayuda de la Cooperativa de Servicios Públicos de Plottier y de la Cooperativa de Agua de Plottier, poder conectar el servicio de luz y agua y también el de gas.
Ya con los servicios en sus terrenos, este grupo de vecinos se puso como meta conseguir un plan de viviendas que les pueda financiar sus casas.
“No fue fácil, fueron muchas gestiones, muchas presentaciones, empezamos a tener reuniones con el ADUS y el IPVU, después tuvimos que llenar un semáforo que había en Nación y a fines del 2017 nos dieron la no objeción técnica, o sea que estábamos aptos para la viviendas en nuestro loteo. También hicimos estudios de impacto ambiental y varias cosas más”, contó Isabel del derrotero administrativo hasta lograr que Nación, de la mano del IPVU los admitiera para el plan de viviendas que se frenó con la pandemia del coronavirus y que se reactivó a principios de este año.
Construcción
Dentro de los 100 lotes que tiene la primera etapa del barrio -hay una segunda etapa con otros 100 lotes para la que también esperan la confirmación de construcción de viviendas del plan nacional- los adjudicados dentro del programa nacional Casa Propia son 48.
“Algunos de los socios se fueron bajando, otros hicieron su propia construcción”, contó Isabel, quien además confesó que la técnica constructiva utilizada generó en primera instancia algunas dudas.
Primero les habían hablado de una construcción tradicional con ladrillos huecos, pero luego la licitación para ejecutar el plan la ganó la cooperativa de construcción “Los amigos” que ya hace cuatro años construye en Neuquén con el método llamado cassaforma y propusieron este método que es más rápido.
“La cooperativa de construcción ya está haciendo en el loteo Z1 dúplex con este método, pero nuestro barrio es el primer plan de viviendas donde son casas construidas con telgopor ”, aseguró Isabel.
Para los socios de esta cooperativa ver comenzar la obra de sus casas fue sentirse como “tocados por una varita mágica”, en tiempos de crisis e inflación.
“Nosotros lo hicimos muy social esto, siempre para ayudar a las otras personas porque la situación de los dirigentes era la misma que la del resto de los socios, hoy estoy yo como presidenta, antes Julio Paz, y quizás más adelante esté otro vecino. Formamos una cooperativa de abajo y sin dinero, y entre todos porque todos estamos en la misma situación”, consideró Pérez.
Confirmaciones
La confirmación de que arrancaría la construcción y que sería principalmente de telgopor y concreto, al principio fue toda una novedad para los socios, con las intrigas lógicas de los que no conocen el sistema constructivo.
“Pero de a poco cada uno se fue interiorizando y descubriendo que estas casas son mucho más herméticas para el invierno y frescas para el verano, tienen esos beneficios que no cualquier casa tiene porque el telgopor es aislante”, aseguró la presidenta de la cooperativa “Vientos del sur”.
Herme Fidel Agüero es el capataz de la obra y contó a LMNeuquén que ya hace 4 años que construye viviendas con esta técnica a la que calificó de “muy avanzada”. “Estamos muy contentos en la cooperativa con el trabajo, este tipo de construcción es térmica y además tiene avances muy rápidos”, destacó el albañil.
Con respecto a los tiempos de construcción con este método dijo que con una cuadrilla completa como la que tienen actualmente podrían levantar una vivienda en cinco días y terminarla en menos de un mes
“Ya entregamos algunas obras y hasta ahora nadie se quedó, los dueños quedan muy conformes con estas casas”, aseguró el constructor.