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A continuación ofrecemos un detalle de algunos de los descubrimientos de restos fósiles de dinosaurios más importantes ocurridos en distintos lugares de la provincia de Neuquén durante el año pasado, que refleja la importancia de la paleontología en la región.
En el mes de marzo de 2022 un hombre de la ciudad de Neuquén decidió salir a caminar por Parque Norte y, para su sorpresa, se encontró con un fósil. Se trató de los restos de un Argentinosaurus, un dinosaurio que vivió en la zona millones de años atrás. Si bien a simple vista parecía una extraña piedra, en realidad era una pieza del esqueleto del ya extinto ser vivo. Expertos del departamento de la Universidad Nacional de Comahue (UNCo) analizaron los restos de lo que era un dinosaurio herbívoro de cuello largo.
“Yo salí a caminar por Parque Norte, cuando pasé la pista de Motocross miré para arriba y, ahí en la barda, vi el fósil. Primero pensé que era una piedra, pero miré con mayor atención y me di cuenta lo que podía ser”, contó Gabriel Martínez, el vecino que encontró el fósil.
El hombre avisó de inmediato al área de Paleontología de la UNCo. Los paleontólogos no dudaron que se trataba de un resto fósil. “Era un hueso que asomaba, lo que yo vi era que debe haber medido unos 30 por 30 centímetros, más o menos. Parecía una piedra, pero cuando lo miras con atención se le veían unas vetas muy distintivas”, explicó el hombre.
Los especialistas realizaron jornadas de excavación para retirar los huesos. Lo que descubrió el vecino es solo la punta de un hueso mucho más grande.
En julio un equipo de paleontología del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) halló los restos casi completos de una nueva especie de dinosaurio carnívoro gigante, perteneciente al grupo de los carcarodontosáuridos. El fósil fue descubierto en un yacimiento de la Formación Huincul, donde afloran rocas del Cretácico Superior de entre 93 y 96 millones de años, cercano a Villa El Chocón.
El estudio de este nuevo terópodo -grupo de dinosaurios al que pertenecen todas las especies carnívoras-, bautizado como Meraxes gigas, está inspirado en un dragón de los libros "Canción de Hielo y Fuego", del escritor George R.R. Martin, y es uno de los dinosaurios carnívoros de mayor tamaño registrado, según informaron desde el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación.
“En esta formación ya se habían encontrado otros dinosaurios gigantes como Argentinosaurus huinculensis, que es uno de los dinosaurios herbívoros más grandes que se conocen en el mundo”, expresó Juan Ignacio Canale, investigador del CONICET en el Museo “Ernesto Bachmann” de Villa El Chocón.
El hallazgo de Meraxes incrementa la diversidad de terópodos conocidos para la Formación Huincul y agregó una nueva especie de depredador gigante para el Cretácico de América del Sur. Representa también el primer carcarodontosáurido con cráneo, brazos y pies muy completos, y el más anciano de los dinosaurios que se conocen, con alrededor de 45 años de edad. Aunque no es posible decir la edad exacta de Meraxes al morir, se concluyó que había alcanzado la madurez tardíamente, bastante después de lo que lo hacía Tyrannosaurus rex. Así, Meraxes se halla entre los dinosaurios carnívoros más ancianos que se conocen. Además, Meraxes brinda información acerca de la relación entre los cráneos enormes y los brazos diminutos en los mayores dinosaurios carnívoros del mundo.
Se calcula que medía unos 11 metros de longitud y su peso rondaba los 4.200 kilos. Sus características anatómicas muestran que este dinosaurio tenía algunas particularidades. Su cabeza era enorme, con huesos muy ornamentados con protuberancias, crestas y surcos, y sus dientes del tamaño de cuchillos. Sus brazos eran sorprendentemente cortos, del tamaño de los de una persona; su sacro tiene una forma curiosa, como de silla de montar, sus patas eran poderosas y su segundo dedo era rematado por una poderosa garra, que recuerda vagamente a la de los velociraptores o la de las chuñas, aves cazadoras que viven en el norte argentino.
Los especialistas señalaron que lo completo del cráneo, con sus 127 centímetros permite, por primera vez, tomar medidas detalladas de un cráneo de carcarodontosáurido y extrapolarlas al gran Giganotosaurus. Aunque el cráneo de Meraxes es proporcionalmente más angosto, permitió estimar la longitud total del cráneo de Giganotosaurus, el más grande de los carcarodontosáuridos y uno de los más largos en terópodos en 163 centímetros.
Una de las partes mejor preservadas de Meraxes son sus pies. Casi todos los huesos de sus dedos estaban en posición, mostrando con claridad su ubicación. Estos huesos robustos y con fuertes uniones ligamentosas entre sí, estaban preparados para sostener el elevado peso de estos enormes dinosaurios carnívoros.
“Una de las particularidades de Meraxes es que en las vértebras que están por encima de su cintura pélvica (las vértebras sacras), las espinas dibujan un contorno semejante al de una silla de montar. Esta particularidad, que ya hemos visto en otros carcarodontosáuridos precede, por ejemplo, en el ibérico Concavenator, a una pequeña cresta o joroba, de función desconocida. ¿Tenía Meraxes una joroba al final de la espalda, antes del sacro? Es bastante posible, pero no se encontraron las suficientes vértebras de la espalda como para saberlo”, informaron.
Una comparación del modo de crecer de los dinosaurios carnívoros sugiere que Meraxes gigas alcanzaba su enorme tamaño alargando el tiempo de crecimiento (hipermorfosis) respecto a lo que sería normal para otros terópodos emparentados. Es decir, continuaba su crecimiento por un mayor período de tiempo (como si los humanos, en lugar de dejar de crecer en altura a los 20 años, crecieran hasta los 40 y llegaran a alrededor de 3 metros de altura), explicaron los especialistas.
En agosto un grupo de gendarmes desplegaron una patrulla ambiental y junto a un paleontólogo de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Provincia del Neuquén detectaron restos fósiles de un dinosaurio. El resto fósil se descubrió en el sector de la costa del lago Los Barreales y fue posible por la bajante del caudal de agua.
En ese mismo lugar el personal de la Sección "Cerros Colorados", que depende del Escuadrón Seguridad "El Chocón", había hallado aparentes sedimentos fósiles dos semanas atrás. Esto pudo ser posible debido a la bajante del caudal del agua que dejó al descubierto el terreno donde se encontraron los restos fósiles.
Según las tareas de análisis realizadas por el paleontólogo, se pudo determinar que el resto encontrado correspondía a material fósil de un dinosaurio. Se trata de una vertebra que databa de 90 millones de años de antigüedad, motivo por el cual se procedió a realizar el levantamiento de una muestra del mismo, para luego trasladarla al laboratorio correspondiente para continuar con los análisis de investigación.
En septiembre, investigadores del Conicet encontraron a 20 kilómetros de Plaza Huincul los restos fósiles de una nueva especie de dinosaurio carnívoro perteneciente al período Turoniano-Coniaciano, aproximadamente hace 90 millones de años atrás, una etapa caracterizada por un cambio climático global y eventos de extinción masiva.
El hallazgo fue publicado en la revista Papers in Palaeontology, casi 20 años después de que se encontraran los primeros restos del ejemplar que fue bautizado Elemgasem nubilus, en referencia al dios tehuelche que lleva ese nombre, que era dueño de los animales y tenía el poder de petrificar y nubilus que en latín significa "días nublados" y que se refiere a que había mucha niebla cuando se encontraron sus restos.
El becario posdoctoral de Conicet, Mattia Baiano, primer autor del estudio, detalló que los huesos hallados eran partes de la cola (varias vértebras) y huesos de los miembros posteriores (fémur, tibias, fíbulas y falanges del pie). Señaló que al comenzar a estudiar los huesos encontrados se dieron cuenta de que se trataba de un ejemplar inédito.
Gracias a los análisis histológicos de los fósiles, se determinó que el ejemplar, un bípedo carnívoro que comía principalmente animales herbívoros, "tenía una edad mínima de ocho años y, si bien era un individuo sexualmente maduro, todavía no había terminado de crecer".
Elemgasem nubilus tenía una longitud aproximada de 4 metros desde la cabeza a la cola y una altura cercana a los dos metros. Se encuentra dentro de los principales grupos de depredadores.
Esta familia de dinosaurios predominó en la fauna carnívora durante el Cretácico Superior, entre 100 y 66 millones de años atrás, de Gondwana, un continente formado por lo que ahora es América del Sur, la Antártida, India, África y Australia.
Baiano explicó que "la importancia de este descubrimiento es que este dinosaurio pertenecía a un momento llamado Turoniano-Coniaciano, que es un lapso temporal en el que se vieron modificaciones en la flora y fauna debido a cambios climáticos en la atmósfera y cambios químicos y físicos en el océano. Y estos cambios que implicaron la extinción de algunos organismos y la aparición de otros, también ocurrieron en la familia de los abelisáuridos y este ejemplar que encontramos es el primero a nivel mundial de su familia en este lapso temporal".
Su hallazgo, según explicaron los investigadores, ayuda a resolver una serie de misterios alrededor de la época en que vivió. Es que su familia, los abelisáuridos, sobrevivieron a una masiva extinción. Y el Elemgasem fue la especie que atravesó dicho cambio. Sus huesos traen algunas respuestas y también más preguntas, señalaron.
El paleontólogo y director emérito del Museo Carmen Funes de Plaza Huincul, Rodolfo Coria, afirmó que "siempre la identificación de una nueva especie es un hecho científicamente relevante, especialmente si la especie pertenece a una familia emblemática de dinosaurios carnívoros como los abelisaurios". "Elemgasem representa una pieza clave en el rompecabezas de la evolución de este grupo, que comenzó a armarse con los primeros hallazgos de José Bonaparte, el paleontólogo de vertebrados argentino más importante del siglo XX, en la década de 1980", indicó Coria.
El hallazgo destaca nuevamente la importancia paleontológica de la región. La Argentina, y en particular la Patagonia, es junto con China, Estados Unidos y Canadá, uno de los lugares más importantes en el mundo en lo que concierne a la paleontología.
A comienzos de diciembre un vecino y deportista de la ciudad de Neuquén que habitualmente corre por la barda , Roberto Muñoz, fue el que divisó entre los arbustos algo que le llamó la atención mientras recorría el campus universitario. Sin dudarlo, dio aviso al Museo Universitario del Comahue desde donde los investigadores Juan Porfiri y Domenica Dos Santos comenzaron una investigación y confirmaron un nuevo hallazgo de restos fósiles de un dinosaurio.
Porfiri y Dos Santos contaron para llevar adelante su trabajo de investigación con la colaboración de Jorge Meso del Conicet/Universidad Nacional de Río Negro y Luis Chiappe del Museo de Historia Natural de Los Ángeles, Estados Unidos.
El descubrimiento fue el de un nuevo ejemplar de un icónico dinosaurio terópodo, Alvarezsaurus calvoi, perteneciente al grupo de los Alvarezsauria. Los restos fueron encontrados en el sector de bardas en una formación geológica denominada “Bajo de la Carpa”, correspondiente al período Cretácico Superior que tiene una antigüedad de 83 millones de años.
El nuevo ejemplar posee rasgos novedosos para el grupo que permiten determinar las características osteológicas particulares de esta especie, desconocidas hasta este momento, y las relaciones de parentesco con otros dinosaurios de similares características hallados alrededor del mundo.
"Sin lugar a dudas, un descubrimiento científico de gran relevancia que permitirá afianzar nuevas hipótesis sobre el origen y evolución de los dinosaurios Alvarezsaurios", destacaron desde la UNCo, donde además informaron que los materiales hallados tienen una particular significancia para entender la evolución del brazo de estos pequeños dinosaurios carnívoros.
En el trabajo presentado en la Reunión de Comunicaciones de la Asociación Paleontológica Argentina participó Jorge Meso, becario posdoctoral del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-Universidad Nacional de Río Negro) explicó que la existencia de Alvarezsauria "fue planteada por el paleontólogo José Bonaparte en la década de 1990. Esta propuesta surgió junto con la descripción original de Alvarezsaurus calvoi, bautizado en honor a Gregorio Álvarez y a su descubridor Jorge Calvo. Originalmente, Bonaparte consideró que, si bien estos materiales exhibían características comparables a los ornitomímidos de Norteamérica, los mismos evidenciaban marcadas diferencias en diferentes sectores de su esqueleto. Por esta razón, este autor concluyó que Alvarezsaurus calvoi correspondía al primer registro de una familia endémica no registrada hasta ese momento, Alvarezsauridae. Es por ello que Alvarezsaurus calvoi representa una especie icónica".
Meso señaló que el descubrimiento del fósil es de gran importancia, ya que se halló un brazo parcialmente completo y varias vertebras correspondientes al cuello, torso y cola. Para entrar en detalle se encontró parte del húmero, radio, y varias falanges de los dedos.