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Hay malestar en la cárcel U9. Corren las primeras horas de la mañana del 15 de mayo de 1916 y los presos alojados en el penal avanzan en un plan para escaparse. La idea surgió a raíz de los reiterados malos tratos, los trabajos forzados y las condiciones de miseria que tienen que soportar quienes cometieron un delito y deben pagar con su libertad.
El envío de reclusos desde Santa Rosa, La Pampa, terminó de cerrar un escenario insoportable de superpoblación carcelaria donde la convivencia es cada vez más difícil.
Martín Bressler, un sudafricano que llegó a la Patagonia para radicarse en la zona de Hua Hum, es uno de los cabecillas que estudia una y otra vez el plan para el escape, aunque a él le queda apenas un año de encierro. ¿Por qué quiere fugarse si le falta tan poco tiempo para volver a ser libre? Es la gran pregunta.
Sixto Ruiz Díaz, un asesino que carga sobre sus espaldas una condena mayor, es el otro ideólogo. Los dos piensan una y otra vez cuál es el mejor método para escapar con los menores riesgos posibles.
Ambos se convierten en referentes del enorme grupo de presos que lo componen más de 150 personas. A los dos se los escucha con interés, aunque las preguntas son recurrentes. ¿Cuándo ocurrirá la fuga? ¿Cómo se hará? ¿Cuál es el plan a seguir si se consigue la libertad? ¿Cuáles son los riesgos?
Bressler y Ruiz Díaz contestan y piden paciencia frente a tanta ansiedad e incertidumbre. Les dicen que falta poco.
Tal vez, una semana como mucho.
(Continuará…)