Nuestra tarea es narrar, a través de los testimonios orales, la vida de aquellas familias que con su trabajo poblaron estas tierras en el siglo XX. Hubo algunas familiares que estuvieron corto tiempo, pero sin embargo quedan de ellas recuerdos imborrables.
Nos remontamos a las tierras correntinas de don Constancio Solano Banchieri y de Honorina Juana Nepomucena Arriola, abuelos paternos de nuestro entrevistado Guillermo, autor de las memorias. Ambos eran correntinos (“decía mi padre que no sabían en que época hubo un ‘tano’ en Corrientes que fue el origen del apellido de la familia”). Los dos fueron maestros y llegaron a ser directores de escuela. Arribaron a Buenos Aires y se radicaron en Banfield, donde vivieron hasta que fallecieron.
“La abuela Ina tiene antepasados históricos porque hubo un Arriola que cruzó Los Andes con San Martín e hizo la campaña al Perú y creo que otro Arriola estuvo en guerra de Paraguay. Sus hijos eran Leopoldo Oscar Banchieri y Guillermo Osvaldo Banchieri (mi padre)”.
Los abuelos maternos eran Teodoro Armando Redruello y Filomena Mignone. Los dos eran de Coronel Brandsen, provincia de Buenos Aires. El abuelo era de familia de estancieros de esa zona, que incluía Jeppener y Chascomús. “Tuvieron varios hijos: Elda Haydee, Elida Alicia, Filomena Ofelia, Elena Genoveva, María Matilde, Sarah Josefina, (“mi madre”) y Zulema Edith Redruello.
La historia de esta familia en Neuquén comenzó cuando el matrimonio compuesto por Guillermo Osvaldo Banchieri y Sarah Josefina Redruello arribaron a estas tierras de la mano del ejército. “Mi padre fue militar y llegó al grado de Teniente Coronel. Antes de ingresar al colegio militar se recibió de maestro normal en el colegio Mariano Acosta de CABA. Como militar tuvo varios destinos y en 1965 fue destinado a la ciudad Neuquén como jefe de la radio estación del Comando de la VI Brigada de Montaña de la ciudad. De vuelta a Buenos Aires se retiró en 1972.
“Una vez que se retiró ejerció como profesor de matemática en una escuela nocturna, Mi madre fue ama de casa”.
Hay una persona a la que Guillermo resalta con énfasis. Nélida Primitiva Farías(Porota o Popi) “Nuestra ‘mamá del corazón’, trabajó en casa de nuestros padres desde 1951 hasta 1965. Como le hacía mal el clima de Neuquén dejó de venir, pero seguimos manteniendo una hermosa relación. Hoy con sus 89 años sigue participando en nuestros acontecimientos familiares y principalmente es la abuela de mis hijos y sobrinos como así también la bisabuela de mis nietos y de los nietos de Zulema.
El autor de estas memorias está casado con Beatriz Liliana Moyano. Sus hijos son Romina Cecilia, casada con Gastón Natale, y Guillermo Javier, casado con Sabrina Bolado. Sus nietos son Giuliana y Gianfranco Natale, y Morena, Juana y Camila Banchieri.
La hermana de nuestro entrevistado, Zulema Alicia Banchieri, se casó con Carlos Alfredo Baracchini, ya fallecido. Sus hijos son Vanina, en pareja Jorge Platz; Federico, casado con Cecilia Butteri, y Candela, casada con Alejandro Ciesco. Los nietos: Sol y Ana Baracchini, Benjamín y Bautista Ciesco.
La hermana menor, María Alejandra Banchieri, está casada con Ricardo Aníbal Escudero, sus hijos son Hernán Escudero, casado con Sofía Amenta, y Belén Escudero, casada con Sebastián Préstamo.
“Por el trabajo de mi padre vivimos en la ciudad de Neuquén durante 1965 y 1966. En mi caso cursé tercer y cuarto año de la secundaria en el colegio San Martin. De vuelta en Buenos Aires, terminé en 1967 la escuela en el colegio Nº 6 Manuel Belgrano de CABA. Estudié ingeniería en la UBA y en la UTN hasta terminar tercer año, dejé ingeniería y comencé a estudiar computación en el CAECE, Centro de Altos Estudios en Ciencias Exactas (recién empezaba el tema informático). Me recibí de bachiller superior en Ciencias Exactas y también de Calculista Científico (en esa época sinónimo de Analista de Sistemas).
“Trabajé en Documentación Personal de la Policía Federal como personal civil: hacíamos cédulas y pasaportes. También en la Dirección de Ingeniería de Redes Locales de la Zona Norte de ENTEL, y en cuatro compañías de seguros, siempre en la parte de sistemas o centros de cómputo: llegué a ser subgerente de Sistemas. Luego comerciante: propietario de la tintorería Ro-Gui, contratista en el rubro construcción para la ejecución de trabajos de acondicionamiento de casas y/o departamentos para su posterior venta por cuenta y orden de terceros”.
Cuando llegó la jubilación, me dediqué a la docencia como profesor de matemática y computación en el ciclo superior de la escuela secundaria. También fui prosecretario en el mismo colegio: Santa Teresita del Niño Jesús de Florida, en Vicente López”.
Zulema Alicia Banchieri, por su parte, nos contó: “En Neuquén cursé primero y segundo año de la secundaria en el colegio San Martín: también allí cumplí y festejé mis quince años. En Buenos Aires seguí estudiando en el colegio Hermanas Mínimas de Nuestra Señora del Sufragio en Palermo, donde me recibí en 1969 de maestra normal. Trabajé desde 1970 y durante siete años en el Ministerio de Enseñanza Privada (hoy DIEGEP, Dirección de Educación de Gestión Privada). También hice varias suplencias de maestra en escuelas de Capital Federal.
“En 1971 nos conocemos con Carlos Baracchini y nos casamos en 1974: Carlos estaba recién recibido de médico. En 1980, por querer hacer la medicina que Carlos sentía, nos mudamos a un pueblito llamado Warnes, de cuatrocientos habitantes: él vino como médico rural. Warnes se encuentra a veinticinco kilómetros de Bragado, en la provincia de Buenos Aires”.
“En 1982 le ofrecieron a Carlos mudarse a Bragado como médico ginecólogo y obstetra del Hospital Municipal San Luis de la ciudad: allí nos radicamos. Yo ejercí por un tiempo como maestra rural, luego viajé una vez por semana a Capital Federal durante más de dos años. Estudié y me recibí de profesora de yoga y di clases en Bragado por más de veinte años”.
“En 1998, a los cuarenta y nueve, falleció Carlos. En reconocimiento como profesional colocaron su nombre en una calle de Warnes y en otra calle en Bragado muy cerquita del hospital San Luis. La vida siguió y hoy, ya jubilada, disfruto de mis hijos y nietos”.
María Alejandra Banchieri: En Neuquén era muy chiquita. En Buenos Aires terminó primaria, secundaria y se recibió en la Universidad del Salvador de Licenciada en Psicopedagogía, luego hizo post grado de profesora de psicopedagogía, que la habilitó también a trabajar en docencia de escuelas secundarias. +
Trabajó en una compañía de seguros donde conoció a su esposo, hizo cursos de lengua de señas y trabajó como docente interprete en la escuela Gabriela Mistral de CABA, que fue la primera escuela en la que cursan estudiantes oyentes y sordos. Se jubiló en la docencia.
Historias de familias que vivieron en una época del siglo XX y que llevan grabadas en su corazón las amistades que cultivaron en aquellas épocas de la juventud.
Hoy nos unen esos lazos de amistad, de afectos, esa casa testigo de la Avenida Argentina que los recibió y que se mantiene intacta como si el tiempo se hubiera detenido en la mitad del siglo XX.