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Damián y Érica son una pareja neuquina que se animó al programa y quedó marcada por el amor. Conocé su experiencia.
Algunos le llaman casualidad, pero Damián y Érica creen que había algo detrás de esa coincidencia que, con apenas 23 años, los marcó para siempre. Ella leyó una convocatoria del gobierno de Neuquén para anotarse como Familias Solidarias justo el mismo día en que él conoció la experiencia de su compañero de trabajo, atravesado por la vivencia de ser un papá en tránsito. Y así, como llamados por el destino, tomaron la decisión. Hoy, seis años más tarde, están acogiendo a la segunda bebé que necesita un hogar temporario, y saben que pronto tendrán que decir adiós.
"A todos les digo que se animen", dijo Érica en una entrevista con LMNeuquén. Si bien la participación en el programa garantiza un aporte económico mínimo y una buena dosis de contención de los equipos psicotécnicos del Ministerio de Desarrollo Social, la pareja de neuquinos consideró que las Familias Solidarias se llevan toda la ganancia en amor, o en el hecho de saber que están mejorando un poquito el mundo, haciendo un aporte que puede parecer diminuto, pero que es decisivo en la vida de una infancia.
Después de anotarse, seis años atrás, los dos pasaron por un riguroso proceso de entrevistas y estudios psicológicos para ser considerados aptos para ese rol. Debían acoger a niños de edades distintas, muchos en situaciones judiciales complejas o que traían vivencias duras de su hogar anterior, para poder darles un tránsito distinto. Ellos tenían que aportar la contención y el cuidado hasta que los chicos pudieran volver con sus familias, que siempre es la opción que se prioriza, o ser adoptados, en caso de que se agoten todas las instancias para reconstituir el vínculo familiar.
Además de las condiciones de edad, residencia o antecedentes, uno de los requisitos para anotarse como Familias Solidarias es no estar inscriptos en el Registro Único de Adopción (RUA) de la provincia de Neuquén. Así, las parejas que acogen a los niños en tránsito no tienen ninguna posibilidad de adoptar legalmente a los chicos que cuidan. Para Damián, saber esa condición -y no olvidarla nunca- es el mejor refugio para evitar la angustia cuando se resuelve la situación de las infancias y deben despedirse.
Érica explicó que las Familias Solidarias no tienen ningún tipo de contacto con los padres biológicos de los niños que reciben, algo que se estableció con el fin de resguardar la seguridad de los padres en tránsito en el caso de que los menores provengan de situaciones difíciles o de hogares atravesados por la violencia. Si bien cada caso es diferente, en algunos casos los padres temporarios sí pueden vincularse con la pareja que finalmente adopte a esos chicos que cuidaron.
"Todo depende de la disposición del otro lado para continuar ese vínculo. las familias de tránsito llegamos hasta un punto y después tiene decisión la familia adoptiva de continuar ese vínculo, lo más sano es que se continúe, sobre todo habiendo transcurrido tanto tiempo en un hogar porque en definitiva fuimos parte de su vida y se encariñan ellos, como nos encariñamos nosotros", expresó.
Los dos coinciden en que la despedida es el desafío más difícil para ser padres en tránsito. Por eso, señalan en que hace falta tenerlo en claro desde el principio, incluso cuando los tiempos de cuidado se prolongan y los carcome la incertidumbre sobre la fecha concreta de la separación. "Legalmente son 180 días pero eso rara vez se cumple por son casos muy complejos", dijo Érica sobre el proceso en el que psicólogos y asistentes sociales buscan la revinculación de los pequeños con sus padres biológicos o realizan entrevistas para encontrar a la familia adoptiva que se ajuste a las necesidades de cada menor.
"La primera nena que cuidamos llegó con un mes y estuvo con nosotros dos años y cuatro meses", relató Érica, que ahora es la mamá en tránsito de otra niña, que llegó a su casa con apenas unos días de vida y hoy está cerca de cumplir dos años.
Damián relató cómo fue el primer momento en que asumieron el rol de Familia Solidaria. Con sólo 23 años y sin hijos propios, tuvieron que aprender de forma acelerada todo lo necesario para asumir la crianza de un bebé. "Cuando nos preguntaron por nuestras preferencias, les dijimos que queríamos un nene más grande, pero fue mejor la elección de las chicas (del Ministerio de Desarrollo Social) porque con un bebé era más fácil", relató.
Después de pasar todas las entrevistas y ya anotados como integrantes del programa Familias Solidarias, Érica y Damián supieron del caso de una nena que necesitaba una familia temporaria. "A los cuatro días nos avisaron que la teníamos que ir a buscar y tuvimos que salir urgente a buscar una cuna, ropa, porque no teníamos nada", aclaró ella. Los elementos necesarios y muchas lecciones valiosas fueron aportados por sus familiares: padres, hermanos y hasta abuelos les dieron consejos para que asumieran ese rol que era totalmente nuevo para ellos.
Así, con su evidente juventud y como "novatos" en la tarea, se convirtieron en los papás de una beba de un mes que hoy es su ahijada. Después de dos años y medio a su cuidado, la niña se mudó a la casa de sus padres adoptivos, que eligieron a Érica y Damián como sus padrinos. "Por eso la seguimos viendo, la llevamos a casa", dijo Érica y aclaró que sostener el vínculo es lo más sano para los chicos, aunque no siempre hay predisposición para sostener una relación tan cercana.
Esos 180 días -que siempre son más- pueden generar sensaciones encontradas. "Te encariñás, empezás a amar mucho a esa persona y esa persona te devuelve ese amor de una manera muy sincera porque es un niño, pero está en adulto saber reconocer y poner un límite, dejar en claro que no somos la mamá ni el papá sino que los estamos cuidando por un tiempo para dentro de lo que entiendan esas infancias y pueda tenerlo en claro y que le sirva para afrontar la situación después", explicó Érica.
Si bien las dos niñas que ellos acogieron llegaron a una edad muy temprana, hay otros chicos de más edad que sufren la separación. Por eso, los padres en tránsito asumen un rol fundamental para ayudarlos a asimilar ese proceso y facilitar la transición. A veces, los chicos regresan con su familia de origen y, en otros casos, encuentran una familia adoptiva. Érica y Damián, como tantos otros, son sólo un puente hacia una vida mejor.
Pese a los miedos que genera asumir una responsabilidad tan grande, los dos creen que vale la pena. "Hay que animarse, es lindo ayudar y más a un niño, darle la posibilidad de tener una familia, que sepa que no está solo. No es complicado, sólo hay que entender que es transitorio", explicaron los jóvenes neuquinos.
Para Érica, además del momento de decir adiós, el principal desafío de ser una familia solidaria es elegir un modelo de crianza que quizás no se adapte a la vida futura del niño. "En nuestro caso, al no tener hijos, éramos total novatos, ponerse en rol de criar sin tener mucha idea y con la responsabilidad de saber que esa persona va a ir a otra familia que tal vez no tiene tu ideología de crianza", dijo Érica y agregó: "todo lo consultábamos y ser muy coherentes en nuestras decisiones en cuanto al crianza y no al azar".
La pareja asumió un enorme desafío cuando los dos eran aún muy jóvenes, y eso exigió poner otros proyectos en pausa. Después de seis años y dos niñas en tránsito, decidieron no repetir la experiencia por un tiempo y dedicarse a cumplir otros desafíos. Sin embargo, ninguno de los dos se arrepiente de su paso por el programa, que les aportó no sólo una dosis inconmensurable de amor sino la certeza de que aportaron algo, aunque sea un granito de arena, para cambiarle la vida a un niño.
"A los que están dudando, les decimos que se animen, no sabemos cuántas familias lo necesitan", dijo Érica y agregó que la contención y la formación sólida de la infancia podrían ser la bisagra de los niños para un futuro con más oportunidades. "Con una construcción emocional sólida son adultos sólidos", agregó.
Aunque ellos son una pareja joven y sin hijos, el programa se adapta a distintos tipos de familia. Para ellos, integrar al niño en tránsito en una familia que ya tiene hijos es muy positivo, porque el recién llegado se apoya en sus pares para integrarse. "No importa la diferencia de edad que tengan, les sirve un montón", aseguró ella. Así, motivó a más familias a anotarse y cambiar la vida de un niño que necesite un hogar temporal. "Es más fácil para los que tienen familiar propio porque tenés bagaje de ideas, conductas, hitos del crecimiento, para nosotros era todo nuevo" agregó.
La pareja no planea repetir la experiencia en un futuro cercano, pero no descartan hacerlo dentro de algunos años. "Quedará pendiente para después", aseguraron. Y pese a que los dos tuvieron que renunciar a otros proyectos propios de la juventud, acomodar sus profesiones y destinar sus recursos económicos a cuidar a esas dos bebés, están convencidos de que la cuenta siempre tiene saldo a favor.
En un contexto atravesado por la necesidad, y con la prioridad de la infancia como su estandarte, no dudan sobre la importancia que tuvo ese granito de arena, incluso cuando la elección de ser padres en tránsito fue, al mismo tiempo, una renuncia a sus propios proyectos. "Sabemos que hicimos lo mejor para esas niñas y no nos arrepentimos de nada", dijeron los dos.
Y así, relatando su historia de entrega pura como si fuera un hecho cotidiano, animaron a otros a asumir ese mismo compromiso y convertirse en familias solidarias. Desde el Ministerio aclararon que este año tuvieron muy pocos interesados en ser parte del programa, a pesar de las numerosas convocatorias. Pero ellos dos, con su juventud, son el testimonio de que los aprendizajes siempre llegan cuando sobra el amor. Y aunque aportaron sus tiempos y sus recursos, recibieron toda la entrega multiplicada: en la sonrisa de dos niñas, en nuevos amigos que los eligieron de padrinos y en la certeza que así, con un granito de arena, también ellos consiguieron cambiar el mundo.
Los requisitos para poder postularse son: ser mayor de 18 años, residir en Neuquén capital o ciudades aledañas, no poseer antecedentes penales, no ser deudor/a de cuota alimentaria, no encontrarse en el Registro Único de Adopción (RUA), y no estar en el registro provincial de violencia familiar y de género.
Las personas interesadas podrán inscribirse de manera virtual a través de la plataforma familiassolidarias.neuquen.gov.ar. Para solicitar mayor información o realizar consultas, podrán comunicarse a los teléfonos fijos 4427938 o 4422609, celular 2994093136 o por mail a equiposeleccion@neuquen.gov.ar
El programa de la Subsecretaría de Familia promueve que niños, niñas y adolescentes que se encuentran con medidas de protección excepcional dictaminadas por los Juzgados de Familia sean alojados por familias neuquinas, brindándoles cuidados y afecto, e incluyéndolos en su hogar hasta que se resuelva su situación legal.
Asimismo, es importante resaltar que la convivencia temporal no conduce a la adopción, y que las familias solidarias no reemplazan a la biológica, sino que se suman a la vida de los niños, niñas y adolescentes respetando su identidad, su historia y sus vínculos afectivos de origen. Además, durante todo el proceso los equipos psicosociales dispuesto a tal fin, acompañan a las partes involucradas.
Desde el Ministerio aclararon que cada año conectan a unos 20 niños con familias solidarias en distintos puntos de la provincia. En Neuquén capital, hay 10 familias inscriptas actualmente en el registro, que cumplen una serie de pasos y reciben apoyo de los profesionales del programa para acompañar a los chicos en tránsito. Sin embargo, muchas parejas desisten en medio del camino y siempre la necesidad supera a las casas de familia abiertas para darles un hogar que, aunque pasajero, es fundamental para su crianza.