Las verdaderas madres son madres en todo momento, en todo lugar y en todas las circunstancias. Son capaces de dedicar y entregar su vida en procura del bienestar de sus hijos. Es la historia de Norma Alicia Carrasco que viene siendo la columna vertebral de su hija Flavia desde su nacimiento hasta hoy. Ella es la menor de cuatro hijos, dos varones y dos mujeres.
Flavia Marité Betancur nació el 3 de abril de 1993. En Mariano Moreno todos la conocen porque le gusta mucho salir a pasear en su silla de ruedas con su madre y además siempre está presente en el negocio familiar en los horarios de atención. Su vida es un milagro. Los médicos hace muchos años no le habían dado mucha expectativa de vida y rompiendo todo tipo de pronósticos y diagnósticos hoy de la mano y en compañía de su madre, Flavia cumple sus 30 años.
“Mi hija en apariencia nació en condiciones normales, pero a medida que iban pasando los meses fueron apareciendo complicaciones y ya empezamos a trasladarla primero a Zapala y luego a Neuquén. Allí le detectaron microcefalia. Más tarde me dijeron que tenía parálisis cerebral. La verdad fue algo que a mí me costó mucho asumirlo”, contó Alicia con profunda emoción.
A esa noticia se sumó el dramatismo al conocer lo que sería el destino inevitable del proceso de vida de Flavia. “En aquellos años los médicos me dijeron que mi hija tendría vida hasta los 12 o 13 años. Me lo dijeron de una manera tan fría que sentí que me decían que mi nena sería una persona inútil toda su vida. Fue muy doloroso”, contó con lágrimas en los ojos. Añadió que “las personas que han vivido o viven esta misma situación solamente podrán entender lo que pasa como madre o familia”.
Alicia, la madre guerrera, superando aquellos dolores y sufrimientos iniciales sacó a relucir su fuerza interior y su profunda fe en Dios para asumir la situación y dedicarse a criar a su hija de la mejor manera posible para darle una buena calidad de vida. “Ella no habla, no camina y su desarrollo neurológico es de un año de vida. Ha sido muy complicada su crianza y la mayor parte del tiempo me ha tocado batallar sola junto a ella. Pasamos etapas muy duras”, recordó Alicia.
Al respecto mencionó que “muchas veces digo que soy esclava pero esclava del amor por Flavia. Por supuesto soy humana y muchas veces me cansé y quise tirar la toalla. Quise salir y tomar la ruta sin rumbo porque hay veces que la desesperación me gana por no poder encontrarle la vuelta cuando ella está mal o sufre por algún dolor que yo no puedo descubrir y hasta en otras oportunidades los médicos tampoco y la solución son los calmantes, pero cuando se le pasa el efecto vuelve la incertidumbre de nuevo”.
A pesar de esos altibajos anímicos Alicia siempre estuvo convencida que quería salir adelante con su hija contra viento y marea. “Me dijeron que mi hija tendría vida hasta los 12 o 13 años. Pero gracias a Dios y a su voluntad y al acompañamiento de mi familia y mis queridos vecinos y personal de salud pasaron los 12 y los 13 y llegaron los 15 años y le festejamos un hermoso cumpleaños. Esa noche fue una feliz quinceañera y las fotos que nos quedaron de recuerdo así lo demuestran”.
"Que el mundo sepa que cumple 30 años"
Así fue y es hoy el deseo de esta madre luchadora y guerrera de la vida. “Yo quiero que todo el mundo se entere que ella llego a los 30 años de vida. Para mí es increíble y yo solamente digo que Dios hace estos milagros porque mi vida gira en torno a ella, de lo contrario quizás yo no hubiera llegado hasta acá. Tengo 60 años y la mitad de mi vida se la dediqué a ella”.
En este día especial explicó que nada ha sido fácil y que todo ha sido un constante aprendizaje. “Yo siempre me manejé sola con ella. Es una lucha constante las 24 horas. De día y de noche. Hace 30 años que no puedo dormir ocho horas seguidas. Hay veces en la mañana que no puedo levantarme por el agotamiento que tengo. Sin embargo, me levanto y agradezco a Dios todas las mañanas porque tenemos un día más juntas”, expresó. Volvió a afirmar que “ha sido una lucha constante. Treinta años de permanecer con ella no ha sido fácil porque mis otros hijos se fueron a estudiar, luego formaron su propia familia y nosotros fuimos quedando solas en Mariano Moreno”.
El negocio familiar y sus mascotas
El sustento de esta familia de dos es el negocio que tienen en la tradicional esquina comercial de Sarmiento y San Martín de esta localidad. Allí desde siempre funcionó primero una despensa y en la actualidad un polirrubro. “Siempre tuvo el nombre de Flavia, lo atendemos juntas. A ella le gusta. Vendemos regalería, juguetería, algo de bazar y ropa para niños. Este es nuestro sustento y gracias a Dios nos alcanza”. Agregó que con mucho esfuerzo sigue con su negocio adelante. "Más allá de que estoy acobardada y cansada a veces, pero es lo que también lo que nos llena de vida estar con el negocio con las puertas abiertas. El tener contacto con la gente a nosotros nos hace muy bien”, comentó. Alicia contó también que su hija tiene dos perros de mascotas. “Uno se llama Quique, el más grande, y Quiquito el más pequeño. Es increíble ver cuando salimos a pasear y en la casa también cómo la cuidan y la protegen todo el tiempo. Son sus verdaderos guardianes”.
Por último y a modo de reflexión apuntó que “todo lo vivido hasta ahora me ha hecho crecer, me ha hecho madurar y sobre todo a tener mucha paciencia y cada vez más amor por mi hija. Yo pienso que eso nos ha ayudado a llegar a los 30 años, con el amor y la paciencia que todos los días uno le pone. Hoy no me imagino una vida sin Flavia. Le deseo un feliz cumpleaños y por muchos años más en su dulce compañía”. Una torta de cumpleaños y el amor de su madre y hermanos terminó de sellar un día increíble en la vida de Flavia y de su madre Alicia. Una historia de amor que se convirtió en un increíble milagro de Dios.