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"Jorge Calvo abrió la puerta de la paleontología en la región"

El paleontólogo Leonardo Salgado destacó los numerosos descubrimientos e investigaciones científicas sobre dinosaurios realizados por su colega Jorge Calvo, quien murió este martes a los 61 años.

“Jorge fue el que abrió la puerta de la paleontología en la zona, de alguna manera hizo punta para que después pudiéramos llegar nosotros”, expresó emocionado el paleontólogo Leonardo Salgado sobre la trayectoria de su colega Jorge Orlando Calvo, quien falleció este martes en la ciudad de Neuquén a los 61 años como consecuencia de una grave enfermedad.

Salgado destacó las importantes contribuciones que llevó adelante Calvo en relación con el estudio de la paleontología de dinosaurios y su labor como director del Parque Geopaleontológico Proyecto Dino ubicado en Lago Barreales, el único sitio paleontológico dedicado a la investigación científica con divulgación de las ciencias geológicas y paleontológicas, y el único sitio donde los visitantes pueden ver el trabajo paleontológico en excavaciones de dinosaurios.

Salgado recordó que llegó a Neuquén en 1988 un año después que lo hiciera Calvo para incorporarse como docente e investigador en la Universidad Nacional del Comahue. “Cuando llegué lo primero que hice fue ponerme en contacto con él que ya estaba trabajando en la zona. Yo lo había conocido en Buenos Aires en el laboratorio de José Bonaparte”, describió. Por entonces, según Salgado, Calvo "en un año ya había realizado diversos descubrimientos de huellas de dinosaurios, por ejemplo, en la Isla Cerrito del Bote, en cercanías de Picún Leufú, y había realizado excavaciones en las que encontró restos fósiles de dinosaurios". “Tuvo el mérito de haber iniciado una etapa muy importante de investigaciones en la zona. Por eso sostengo que nos abrió camino a otros paleontólogos como Rodolfo Coria, entre otros".

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Leonardo Salgado recordó la extracción de los restos fósiles del Argentinosaurus huinculensis realizado a comienzos de enero de 1989 junto a su colega Jorge Calvo en una estancia próxima a Plaza Huincul.

Salgado subrayó los más de 200 trabajos científicos y más de 150 excavaciones paleontológicas llevadas a cabo por Calvo. "Me parece que lo más destacado de su obra institucional es el gran aporte que hizo a la ciencia. No todos se pueden ir de este mundo pudiendo dejar el legado que deja Jorge”, puntualizó.

También mencionó la labor realizada durante más de veinte años por Calvo en el Parque Geopalentológico Proyecto Dino que dirigía en Lago Barreales. “Ese parque es fruto de su esfuerzo, de su tenacidad para pelear contra las adversidades de todo tipo. A pesar de todo pudo hacer esa gran obra, pensada no sólo para la investigación sino también en la divulgación y el turismo paleontológico que fue un perfil que siempre caracterizó a Jorge”, explicó.

Salgado comentó que con Calvo "teníamos una especial preferencia por los dinosaurios saurópodos, es por ello que llevamos adelante varias investigaciones y trabajo, después los años nos fueron llevando a distintos caminos”.

Recordó la extracción de los restos fósiles del Argentinosaurus huinculensis realizado a comienzos de enero de 1989 en una estancia próxima a Plaza Huincul. Este dinosaurio había vivido en el período Cretácico hace más de 90 millones de años. Calvo y Salgado fueron convocados por el paleontólogo José Bonaparte para formar parte de la campaña para desenterrar los huesos de aquel gigantesco animal que denominaron Argentinosaurus huinculensis, el más grande de los dinosaurios de cuello largo. Durante varios días de enero y febrero de ese año trabajaron bajo el intenso y sofocante sol extrayendo con gran esfuerzo vertebras y demás piezas del animal. Para Salgado fue su primera campaña importante en la que participaba y lo hizo junto a Calvo. "El hallazgo del Argentinosaurus fue un cimbronazo” para el mundo científico de la paleontología, porque era el más grande de los saurópodos titanosaurus conocidos hasta entonces”

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Salgado recordó a Jorge Calvo "con quien tenía una especial preferencia por los dinosaurios saurópodos, es por ello que llevamos adelante varias investigaciones”.

“Para mí, que recién empezaba como paleontólogo en la Universidad Nacional del Comahue -hacía dos años había llegado de Córdoba-, esa campaña me resultó espectacular porque, por ejemplo, se trabajaba con martillos neumáticos, los que se usan para romper el asfalto, porque, si no, no se podían sacar los bloques de roca. Era como si se hubiera puesto cemento alrededor de los fósiles”, explicó Calvo en una entrevista con LMNeuquén.

Por último, Salgado mencionó que, en diciembre del año pasado, sabiendo las dificultades de salud que tenía su colega, "le escribí un mail y le dije que en mi opinión era un grande, un todo terreno, y que tenía que pelearla, lamentablemente no pudo".

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Leonardo Salgado (a la izquierda) y Jorge Calvo con los restos fósiles de un dinosaurio descubierto a principios de los años '90 en la zona de Sierra Chata cerca de la localidad de Añelo.

Otro de los descubrimientos en los que participó Calvo fue el del Giganotosaurus carolinii, el más grande de los dinosaurios carnívoros. Durante varios meses del año 1993 Jorge Calvo participó de los trabajos de excavación de los huesos fosilizados de un dinosaurio carnívoro que habitó hace 100 millones de años estas tierras y que se transformaría en el más grande del mundo con sus 15 metros de largo, al que llamaron Giganotosaurus (“Reptil gigante del sur”) carolinii, en honor a su descubridor, un mecánico de profesión de la empresa Hidronor, Rubén Carolini, cuando hacía una de sus habituales exploraciones por la zona.

El 25 de julio de ese año, Carolini, paleontólogo por pasión, encontró en pleno desierto, a 18 kilómetros de Villa El Chocón y muy cerca del lago Ramos Mexía, una tibia enorme. El 17 de agosto de ese año, Leonardo Salgado junto a su colega Rodolfo Coria, jefe del área Investigación Paleontológica de Neuquén llegaron a la zona para comenzar las tareas de excavación en busca de más restos fósiles. A las extracciones se sumó Calvo y otros especialistas, quienes pudieron rescatar durante varios meses más del 50 por ciento del esqueleto del Giganotosaurus y después aparecieron muchos restos del cráneo que fueron importantes para extender las relaciones de parentesco con otros dinos carnívoros.

Los especialistas coincidieron en la importancia del descubrimiento que tuvo lugar en estas tierras patagónicas, no tanto por lo que significó para ellos, sino por “la información que aportó este animal y que fue el vehículo a través del cual gran parte de la sociedad argentina empezó a interesarse por los dinosaurios”.

Un dino lleva su nombre

En 1989, se desenterró en las bardas de la ciudad de Neuquén cerca del barrio Rincón de Emilio los restos fósiles de un dinosaurio que bautizaron Alvarezsaurus calvoi, en homenaje al médico e historiador de Neuquén Gregorio Álvarez y en reconocimiento al geólogo y paleontólogo Jorge Calvo por su dedicación y esfuerzo al estudio de los fósiles de vertebrados en Neuquén. El Alvarezsaurus tenía una longitud que no superaba el metro y su altura oscilaba en los 70 centímetros. Era un dinosaurio con rasgos avíanos, corredor, con los brazos totalmente atrofiados, que presentan un solo dedo con garra en el extremo de las alas. Se supone que este animal tenía una dieta no carnívora. El año pasado, el dinosaurio fue trasladado desde Los Barreales a la ciudad de Neuquén.

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