La senadora neuquina se retiró a los 20 minutos del encendido mensaje presidencial donde entre Milei y el peronismo de dijeron de todo.
La apertura de sesiones ordinarias en el Congreso nacional dejó una escena que no pasó inadvertida, luego del encendido discurso del presidente Javier Milei, donde castigó duramente al peronismo con chicanas, pero donde también le gritaron de todo, en un ambiente que se volvió irrespirable en el recinto.
A los 20 minutos del discurso de Milei, en medio de gritos cruzados, acusaciones al kirchnerismo y una oposición que también le respondió a viva voz -con expresiones que incluso no salieron en la transmisión oficial-, la senadora por La Neuquinidad, Julieta Corroza, se levantó de su banca y se retiró del recinto.
También otros senadores eligieron el mismo camino para no quedar en medio de una situación incómoda, donde el plan no era ir ni a insultar al Presidente y tampoco a recibir agravios de él mismo. Por lo pronto, escuchar, algo que no sucedió de ninguna de las partes.
El gesto quizá haya pasado inadvertido para las cámaras, pero también hubo sillas vacías de otros senadores, y en este caso ya se había corrido la voz de que Corroza se había levantado luego de esa discusión, que fue más que acalorada: un verdadero escándalo por donde se lo mire.
Según relató a LM Neuquén, la decisión tuvo que ver con una cuestión institucional y de principios, aunque prefirió no hablar de lo sucedido entre dos sectores que están en pugna y que, según la senadora, no responden a los intereses de Neuquén.
“Vengo de una provincia como Neuquén, donde el respeto institucional no es sólo una palabra, sino nuestra forma de gobernar y de convivir. Ese es el mandato que represento y que me guía en cada una de mis decisiones”, expresó.
El domingo ya había sido intenso. Más temprano, Corroza había participado en la Legislatura provincial de la apertura de sesiones encabezada por el gobernador Rolando Figueroa, que duró más de dos horas. Terminada esa actividad, viajó a Buenos Aires para asistir al Congreso de la Nación.
Terminó la jornada en Neuquén, y se tomó el avión para llegar a tiempo a la sesión nacional, como lo hicieron los demás senadores, muchos por un tema institucional.
Pero al llegar al recinto, el ambiente ya estaba picado. Estaba ubicada a escasos metros del Presidente cuando empezaron los insultos, chicanas y agravios, y decidió retirarse hacia su despacho, para seguir escuchando el discurso, pero sin el ambiente que se volvió irrespirable.
Corroza evitó referirse puntualmente a la “batalla verbal” entre el oficialismo y sectores de la oposición. Sin embargo, aclaró cuál es su posición como senadora respecto no a los hechos, sin al rol.
“Mi responsabilidad es con el pueblo neuquino, con la defensa de las instituciones y con la convicción de que el diálogo democrático debe construirse desde el respeto mutuo. Ese es el camino que voy a seguir sosteniendo siempre”, indicó.
En su visión, el clima fue escalando a un punto que no compartía. “Es mi trabajo estar ahí, pero no es estar en el medio de una pelea”, confió.
Detrás del gesto de pararse, también se retiraron la senadora cordobesa Alejandra Vigo y la santacruceña Natalia Gadano, también alrededor de los 20 minutos de iniciado el discurso.
Esta es la antesala de lo que se vivirá este año en la discusión política, que tuvo anoche su caja de resonancia en el Congreso de la Nación, en un año electoral.
Milei redobló las críticas contra el kirchnerismo y parte de la oposición y desde las bancas respondían con gritos y reproches que por momentos opacaron el mensaje presidencial.
En ese contexto, Corroza optó por salirse de esa fuego cruzado. No como señal partidaria, sino -según remarcó- como un gesto de coherencia con lo que define como “el valor de las instituciones”. Una postura que, al menos desde Neuquén, dijo, busca diferenciarse de la lógica de la grieta nacional.