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"Kimba", la pitbull que quedó "en banda" tras la separación de sus dueños

A la perra la dieron en adopción por la ruptura de una joven pareja de Centenario. Hubo una denuncia en la app AM Voz y ninguno quiso quedarse con el animal.

El amor muestra la peor cara a la hora de una separación de pareja. Solo a veces. Y en este caso, lo que quedó en el medio no fueron los hijos, amigos ni bienes materiales. La que quedó en el medio del desamor y sola, atada a un palo a pleno rayo del sol, fue “Kimba”, una perra pitbull de tres años, la mascota de una joven pareja.

La perra fue dada en adopción luego de una denuncia de vecinos por maltrato animal, en un barrio de la meseta de Centenario. La veían flaca cada vez que pasaban por enfrente de la casa de sus dueños. “Se le notaban las costillas”, decían los vecinos, cuando la miraban desde el otro lado del alambrado y le tomaban fotos.

Todo esto sucedió cuando la pareja se desarmó y el animal, que habían adoptado ambos, quedó a la deriva. Al parecer, ninguno de los dos quiso hacerse cargo del alimento y el cuidado. ¿Fue desidia o rencor? ¿Y qué tenía que ver el animal? Más allá de esas preguntas, fueron los vecinos quienes advirtieron semejante crueldad y decidieron encauzar un reclamo.

Es que veían que Kimba se pasaba la tarde atada cerca de un alambrado, justo a finales del año pasado, cuando ya comenzaba a sentirse el calor. De milagro, la perra está viva, porque unos meses después, las temperaturas superaron los 40 grados. Y para colmo, en un barrio donde a veces ni llegaba el agua potable en todo el día.

Los vecinos no dudaron e hicieron la denuncia, la 6776/22, por “maltrato animal”, a través de la aplicación AM Voz. Si no fuese por una inspección de Control Canino al domicilio de esa casa en la meseta, tal vez la perra habría muerto, pero lograron salvarla a tiempo.

La perra llegó a la dirección municipal a cargo de la veterinaria Adriana Kyle en noviembre del año pasado. La vacunaron, desparasitaron y se la dieron a un nuevo dueño que estará “vigilado”, para cumplir pautas de conducta. "No debe abandonarlo, regalarlo, cederlo, venderlo, o sacrificarlo sin justificación veterinaria por enfermedad muy grave que lo obligue y sin previa autorización escrita del representante de la adopción", dice el texto de pautas del organismo de contralor municipal.

Pero antes también pasó el verano en el edificio municipal, donde hacen falta más caniles para estos casos. Es que pasaron más de tres meses desde que los vecinos denunciaron el maltrato de Kimba hasta que la dieron en adopción. Recién el pasado 17 de febrero, luego de que su exdueño no respondiera los llamados telefónicos para hacer un descargo, la perra fue dada en adopción.

La historia no terminó bien para la joven pareja, que no tiene más de 30 años. Y no fue solo en el amor. A la chica la multaron con más de 11.074 pesos, por violación al artículo 135 del Código de Faltas, por tenencia irresponsable de mascotas. Su expareja, en cambio, desapareció ante la promesa de hacerse cargo de "Kimba".

Nunca pudo ir a buscar la perra, aparentemente por un tema laboral. “Trabajo 12 horas de corrido, no puedo ir a buscarla, sino denla en adopción”, dijo una fuente a LMNeuquén, que fueron las palabras del muchacho.

La historia ocurrió en un barrio de la meseta de Centenario, pero bien puede ser el caso de situaciones que se repiten con las mascotas, cada vez que hay separación de parejas, conyugues o convivientes. ¿Qué hacer con los animales? Hay alternativas, menos el abandono.

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