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La costurera de Zapala que propone volver a los juguetes de tela

Nieves aprendió a coser después de jubilarse de la docencia y hoy está presente en las ferias de emprendedores con accesorios para chicos y gorros que ofrece gratis a los pacientes oncológicos.

Aunque el imaginario social conciba la vocación como un destino inequívoco que se halla exclusivamente en la juventud y que marca una senda inamovible hacia el futuro, la historia de Nieves Sandoval echa por tierra esas creencias para plantear un escenario distinto: el de las vocaciones diversas que se suman, se conjugan y se transforman para renovar las pasiones y los desafíos en cualquier momento de la vida. Ella, que había cultivado su amor por la docencia en las escuelas de Zapala, despertó su costado creativo después de la jubilación y hoy gana terreno en las ferias locales con su emprendimiento de accesorios y juguetes sensoriales de tela.

Fiel defensora de la educación pública, no dudó demasiado al elegir el lugar para emprender una nueva búsqueda vocacional una vez que se jubiló como docente. "En mi vida me había sentado en una máquina de coser y jamás me lo había imaginado siquiera", explica sobre su decisión, quizás algo sorprendente, de estudiar marroquinería en tela en el Centro de Formación Profesional N°11 de Zapala. En este centro encontró una oferta variada de cursos gratuitos para adultos que, en su caso, dieron inicio a una salida laboral y una actividad que la mantiene ocupada y renovando sus proyectos de manera constante.

"El curso me atrapé enseguida y, desde el principio, me incliné por los textos que tienen que ver con la vida escolar y el mundo de los niños", relató Nieves, que de forma natural elegía los colores vibrantes y las estampas más alegres del mercado para diseñar sus productos, siempre con una dosis de creatividad para proponerle a los más chicos una nueva forma de jugar, más alejada del plástico y las propuestas comerciales pero cerca de los estímulos sensoriales y las propuestas didácticas que también implican los juguetes.

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La misma creatividad que la emprendedora usaba para diseñar o para elegir y combinar las estampas se convirtió también en el ingrediente de su éxito. Consciente de que no podía competir con las propuestas comerciales con su máquina de coser hogareña, se propuso encontrar esas áreas vacantes a partir de la propia demanda de la comunidad. Así, diseñaba y producía esos accesorios textiles que nadie hace.

"Lo que más salida tienen son las fundas para los cuadernos, las fundas para las libretas de salud y los estuches para pinceles o para agujas de crochet", dijo Nieves, que se convirtió en la proveedora de muchas otras personas que, como ella, encontraron en las actividades manuales una forma de canalizar su creatividad y mantenerse activas con nuevos desafíos.

"Mucha gente que busca expresarse y yo voy con las fundas para todos los utensilios. Encontrar aquellos productos que no es tan fácil encontrarlos en los negocios clásicos, lo que son cartucheras tenés muchas opciones de mochilas y bolsos también, hay diez mil opciones en el comercio para elegir", dijo y agregó: "Hago fundas para pinceles para la gente que pinta, no es tan fácil encontrarlas y encontré una veta muy interesante. En cuanto a las nuevas ideas, creo que hay un 50 y 50, en base a lo que la gente pide, lo que les gusta, y lo que a mí me gusta hacer, en esto de hacer un producto tiene mucho que ver con el hacedor y su disfrute".

Nieves le pone tanto amor a su proyecto que lo bautizó con el nombre de su propia abuela. Así, los accesorios que cosía y publicaba orgullosa en sus redes sociales se convirtieron en Anastasia, un emprendimiento de textiles que los zapalinos buscan en las ferias y recomiendan de boca en boca. Y en ese intercambio, la costurera propone nuevas ideas para crear: frutas y verduras de tela, vinchas de skincare, organizadores estampados, títeres de fieltro y sus "mokekos", unos simpáticos almohadones con miradas desorbitadas y orejas enormes que enternecen a los más chicos.

Con el crecimiento de la actividad, se sumergió también en el ecosistema emprendedor de Zapala, que hoy tiene un punto de encuentro en los renovados galpones del ferrocarril. Aunque era ajena al mundo de las ferias, comprendió que con el tiempo se va a arraigando la costumbre de visitar estos espacios para elegir a los productores locales a la hora de elegir regalos o hacer compras cotidianas para el hogar.

"Las ventas son por las redes sociales, a medida que voy haciendo productos los estoy publicando y a partir de eso salen los pedidos. En Zapala se hacen las ferias Zapala Emprende que convoca a un montón de artesanos y emprendedores y está moviendo bastante gente, la gente se está acercando a la feria y están apreciando lo que se hace en la ciudad. También empecé a incursionar en Mercado Libre, probando de qué se trata y viendo de hacer envíos a todos lados", detalló.

Con hilo y aguja hace mimos contra el dolor

En octubre del año pasado, y en el marco del mes de concientización de la lucha contra el cáncer de mama, Nieves se propuso aplicar sus conocimientos en costura para crear gorros para pacientes oncológicos. Su empuje llegó después de ver a la comunidad movilizada para costear la quimioterapia de una reconocida docente y bailarina que había tenido inconvenientes con su obra social. Movilizada por los festivales que los propios vecinos organizaban de forma desinteresada, pensó que podía aportar su propio granito de arena para acompañar ese momento de dolor.

"Un gorro no es la gran cosa, pero fue mi manera de ayudar", dijo con humildad sobre sus creaciones, que diseña a pedido de cada paciente y entrega de forma gratuita. Y aunque parezca apenas un accesorio que no hace la diferencia porque "el pelo vuelve a crecer", sabe que ese producto de Anastasia es un mimo para los pacientes que afrontan extensos tratamientos de quimioterapia y ven la pérdida del pelo como una señal más de la enfermedad que los empuja un poquito más cerca de la muerte.

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"Fue mi manera de estar agradecida con la vida", explicó Nieves. "Me sorprendí mucho de la primera vez que lo publiqué porque no podía creer la cantidad de palabras hermosas que me dijeron, la cantidad de veces que se compartió la publicación", agregó sobre los gorros que pretende coser cada vez menos, y no por falta de voluntad sino por la ilusión de que nadie más los necesite.

Como los gorros llegan por pedidos personalizados, suele descubrir la historia detrás de cada uno que cose. "Uno de los casos que más me tocó fue el de una adolescente", contó. "Mientras los hacía pensaba en cómo somos cuando somos adolescentes, estamos tan pendientes de la imagen, nos miramos todo el tiempo al espejo, y lo duro que debe ser atravesar esto", agregó.

Nuevos proyectos para seguir creciendo

Entre la solidaridad y el empuje creativo que la lleva a diseñar siempre nuevos objetos, Nieves encontró el espacio para retomar su formación en el CFP N°11, en un curso de corte y confección. Aunque estos estudios quedaron en pausa por ahora, disfruta tanto de estar entre las telas y los moldes que se propone seguir aprendiendo para poder crear su colección de ropa para chicos.

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Siempre ilusionada con la explosión de colores y dibujos que parece una firma de autor en cada diseño de Anastasia, la emprendedora pone a la infancia en el centro de la escena. Y así busca incentivar la imaginación de los más chicos con juguetes sensoriales y con accesorios escolares que buscan convertir su trayectoria educativa en una experiencia atravesada también por el diseño.

"Disfruto muchísimo lo que hago, todos los días con las telas, con los moldes, lo disfruto mucho, más allá de lo comercial, es un disfrute total que yo siento que puedo desarrollar la creatividad en este momento de mi vida que soy jubilada docente, creo que me salvó la vida porque no sé qué hubiera hecho", aseguró Nieves, que hoy se ilusiona con dar a conocer su emprendimiento y conseguir "que guste".

"Siempre destaco que lo que sé lo aprendí en una institución pública, que es gratuita y que la tenemos en todas las ciudades", afirmó. Para Nieves, ese aprendizaje se transformó en una nueva salida laboral, en una chispa para su espíritu solidario y en una fuerte evidencia de que la vocación es, en realidad, una búsqueda constante de múltiples pasiones.

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