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La historia de "Huguito": de empleado de laboratorio a vendedor ambulante en las calles del oeste neuquino

Después de trabajar y jubilarse en el Hospital Castro Rendón, Hugo Vázquez -nacido en Plaza Huincul y diagnosticado con poliomielitis- se encontró con un nuevo desafío.

En el corazón del oeste neuquino, vive un hombre que ha demostrado que la verdadera fuerza no se mide por la capacidad de caminar, sino por la voluntad de vivir. Hugo Ariel Vázquez, conocido cariñosamente como “Huguito”, es un ejemplo vivo de que el destino puede ser desafiado y vencido.

Con una sonrisa y un espíritu inquebrantable, ha enfrentado una enfermedad que lo aqueja desde su nacimiento, y ha encontrado la forma de salir adelante. A pesar de no poder usar sus piernas, ha aprendido a moverse con determinación y a vivir cada día con pasión.

“Huguito” es un campeón de la vida. Nacido en el Hospital Plaza Huincul, fue diagnosticado con poliomielitis a temprana edad, una enfermedad que lo obligó a pasar gran parte de su infancia en hospitales. A los pocos días de nacer, fue abandonado en el Hospital de Cutral Co por sus padres, quienes no podían cuidarlo debido a su condición. Más tarde fue trasladado al hospital Bouquet Roldán de Neuquén. Allí, gracias a la dedicación y el amor de los médicos y enfermeras, encontró una segunda familia en el hospital.

"Me criaron como un hijo más", recordó con nostalgia. "Era hijo de las enfermeras, enfermeros, médicos profesionales, todos. Me dieron el estudio, primario, secundario", añadió.

SFP Hugo Vazquez vendedor discapacitado en silla de ruedas (9)

La lucha por la supervivencia

“Huguito” estudió en la escuela La Granja en el barrio La Sirena y completó su primaria en la escuela domiciliaria 4, una escuela especial para niños que no podían asistir a la regular. Luego, se inscribió en la entonces ENET 1, donde completó hasta tercer año y se especializó en tornería.

Sin embargo, un accidente en la escuela lo obligó a dejar sus estudios secundarios. A pesar de esto, no se rindió. En lugar de eso, siguió adelante, demostrando una resiliencia y determinación que inspiraría a muchos.

Después del grave percance, Hugo se lanzó a la calle, buscando una forma de sobrevivir. "Me la rebusqué en la calle siempre", relató. "Fui de Neuquén a Mendoza, a Chile, a San Juan, a Buenos Aires. Deambulando, como quien diría", sumó.

A pesar de no tener un oficio fijo, Hugo se las arregló para trabajar en diferentes rubros. "Practiqué un poco de carpintería, trabajé en panaderías. Tengo varios oficios que no me sirvieron mucho, pero me ayudaron a sobrevivir", acotó.

Yendo un poco más atrás recordó: "Yo caminé con bastones chiquitos, me hicieron rehabilitación en el mismo hospital", mencionó haciendo memoria. "Caminé con bastones canadienses, primero con muletas y después con bastones. Lo hice hasta los 40 años, más o menos", afirmó.

A esa edad decidió cambiar su forma de moverse para aumentar su cobertura de ventas en la calle. "Decidí andar en silla de ruedas, para tener más cantidad de autos para hacer", explicó. Contra todos los obstáculos, Hugo no se rindió. Siguió adelante, vendiendo lapiceras, pañuelitos y otros productos en los semáforos de Neuquén.

La vida de un luchador

Fue en esos duros momentos de la vida que Hugo conoció a su esposa, Roxana Isabel Cifuentes, en el Hospital Bouquet Roldán. "La conocí siendo jóvenes, nos separamos y nos volvimos a encontrar después de muchos años", añoró Hugo.

Por otra parte, y gracias a su trabajo como puntero político de una importante figura de la política neuquina, consiguió un trabajo en el Hospital Castro Rendón y un departamento en las 1.099 viviendas. "No le pedí plata, nada por el estilo, solamente pedí trabajo", aseguró.

Más tarde “Huguito” se convirtió en el primer técnico con discapacidad del Hospital Castro Rendón, trabajando en anatomía patológica. "Me dieron clase teórico y práctico durante siete meses, y después me nombraron con mi planta permanente", explicó.

A pesar de su éxito en el hospital, nunca dejó de trabajar en la calle. "Salía de trabajar del hospital y salía a lo mío, a trabajar en la calle", recordó. "Vendía en la salida del correo, en las confiterías del Bajo y del Alto de Neuquén. Estaba poco en mi casa, llegaba muy tarde", repasó.

hugo vazquez

La vida en la calle como vendedor ambulante

Hugo siempre ha salido a vender a la calle para ganarse un extra y sentirse útil a la sociedad. "La calle es mi vida", sostuvo Hugo con una sonrisa. "Me gusta salir a vender, me hace sentir que estoy haciendo algo por mi familia y por mí mismo", agregó,

Vende una gran variedad de productos, desde pañuelitos y perfumitos hasta pinitos para autos y tarjetas perfumadas. "Empecé a vender en la calle cuando era joven", detalló. "Me gustaba la libertad de trabajar en la calle y ganar mi propio dinero", aportó con orgullo.

A pesar de tener una jubilación, Hugo sigue saliendo. "Lo hago por necesidad y por costumbre", dijo. "La calle es mi hogar, es donde me siento más cómodo. La calle me salvó ", admitió.

Un accidente que cambió todo

A través de su existencia, ha enfrentado muchos desafíos, pero uno de los más importantes fue un accidente que sufrió mientras trabajaba en la calle. "Estaba trabajando en el semáforo, vendiendo mis productos, cuando un conocido me hizo un chiste y se le fue el auto", refirió Hugo. "Me levantó como basura, me sacó la rodilla y me dejó la silla de ruedas hecha un papel", lamentó.

El accidente fue grave y dejó a Hugo con más discapacidad que antes. Sin embargo, no se rindió. Aunque el responsable no tenía seguro ni papeles, “Huguito” siguió adelante, buscando formas de trabajar y ayudar a su familia.

"Me quedé sin trabajo, sin poder salir al centro, ni a comprar, ni a laburar", aclaró. "Pero no me rendí. Me quedé en el oeste, trabajando en la calle, consiguiendo cosas baratas para seguir adelante", describió.

El responsable de aquel accidente le ofreció una miseria para tapar el asunto y Hugo no se conformó. "Me quiso tapar con cinco pesos, pero yo necesitaba comer todos los días, no solo un día", evocó con impotencia contenida.

SFP Hugo Vazquez vendedor discapacitado en silla de ruedas (10)

La perspectiva de un hombre con discapacidad

A través de una reflexión, Hugo compartió su visión sobre la vida, la discapacidad y cómo ve el mundo desde su lugar. "La vida es difícil para todos, no solo para las personas con discapacidad", expresó. "Igual creo que nosotros tenemos una perspectiva diferente. Vemos el mundo de una manera más simple, más auténtica”, completó.

“Huguito” cree que la discapacidad no es un obstáculo para vivir una vida plena. "Yo he aprendido a adaptarme. He encontrado formas de hacer cosas que otros no pueden. Y eso me hace sentir orgulloso", afirmó.

Aun así, también es consciente de las dificultades que enfrentan las personas con discapacidad en la sociedad. "Falta mucho por hacer", dijo. "Necesitamos más accesibilidad, más inclusión. Necesitamos que la gente entienda que somos personas, no solo nuestra discapacidad”, añadió.

Aún preso por los desafíos, Hugo se siente satisfecho con su vida. "He logrado mucho. He criado a mis hijos, he ayudado a mi familia. Y siempre he encontrado una forma de seguir adelante”, subrayó. Hugo también tiene un mensaje para los jóvenes con discapacidad: "No se rindan. La vida es difícil, pero es hermosa. Encuentren su pasión, su propósito. Y nunca se detengan", aconsejó.

En cuanto a su visión sobre el mundo, cree que la gente necesita ser más empática. Al respecto sostuvo: "Necesitamos entender que todos tenemos problemas. Necesitamos ser más compasivos, más solidarios. Eso es lo que hace que la vida sea valiosa".

Hugo vazquez joven

La oportunidad: un desafío pendiente

En la siguiente reflexión, Hugo habló sobre la percepción de la gente hacia las personas con discapacidad y cómo cree que ha cambiado con el tiempo. "La gente todavía tiene una visión equivocada de las personas con discapacidad", indicó. "Piensan que somos inútiles, que no podemos hacer nada. Pero la verdad es que somos capaces de hacer muchas cosas, siempre y cuando nos den la oportunidad", admitió.

Él cree que el problema no es la capacidad sino la falta de oportunidades que se les brinda. "Hay muchas personas con discapacidad que tienen estudios, que son abogados, médicos, ingenieros, pero no les dan la oportunidad de trabajar", comentó.

Según su criterio, la solución es simple: darles la oportunidad de demostrar su valor. "Necesitamos que la Provincia, el Estado nacional y las empresas privadas nos den la oportunidad de trabajar", manifestó. "Necesitamos espacios físicos adaptados para que podamos trabajar y demostrar nuestra capacidad", agregó.

Asimismo, estima que la sociedad necesita cambiar su forma de pensar sobre las personas con discapacidad. "Necesitamos que nos vean como iguales, no como inferiores", pidió a corazón abierto.

Un hombre muy agradecido

A esta altura de la entrevista, Hugo quiso expresar su agradecimiento a todos los que lo han apoyado en su vida. "Quiero saludar a mi familia, a mis hijos, a mis nietos, a mi señora", señaló con una sonrisa. "Ellos son mi todo, mi razón de ser. Y agradezco a la comisión vecinal del barrio San Lorenzo Norte por la oportunidad de ser parte de ellos", apuntó.

Hugo también quiso agradecer a la señora “Gaby”, la “patrona” (así la nombró con cariño) de la comisión barrial, por haberlo incluido en la comisión. "Ella es una persona muy buena, muy linda. Y agradezco a todos los chicos de la comisión por su apoyo y su amistad", recalcó.

No obstante, hay algo que Hugo quiere agradecer especialmente: los lentes que mejoraron su visión. "Me enteré de la campaña visual por internet y decidí aprovechar la oportunidad", detalló. "Ya tenía recetados lentes de lejos y cerca, pero no los había usado. Y ahora, gracias a Dios, puedo ver bien y manejarme mejor."

Hugo también quiso explicar que no trabaja mucho en estos días porque está cuidando a su esposa, que está convaleciente. "Ella es mi prioridad. Y estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para cuidarla", señaló con todo el amor del mundo.

SFP Hugo Vazquez vendedor discapacitado en silla de ruedas (2)

La comisión vecinal celebró la ayuda

La presidenta de la Comisión Vecinal del Barrio San Lorenzo Norte, Gabriela Rubilar, expresó su alegría y satisfacción por la ayuda brindada a Hugo, un querido vecino y miembro de la comisión.

"Hugo es un vecino muy importante del barrio", dijo la referente. "Hace dos años, cuando asumimos en la comisión vecinal, pensamos en él por su trayectoria en el trabajo y su compromiso con la comunidad. Era un hombre que nunca se quedó quieto, siempre salió a laburar y su idea era darle un cambio al barrio", elogió.

En este sentido, la comisión vecinal impulsó una campaña visual para ayudar a los vecinos con problemas de visión, y Hugo fue uno de los beneficiarios. "Gracias a la revisión de ojos, se detectó que necesitaba usar lentes, y pudimos costearle el pago", recordó Rubilar.

La presidenta de la comisión vecinal expresó su orgullo por la labor realizada y destacó el compromiso de la comisión con la comunidad. "Estamos encantados de tener a Hugo en la comisión vecinal, es un hombre trabajador y comprometido, y estamos felices de haber podido ayudarlo", finalizó.

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