El oficialismo nacional impulsa eliminar la normativa de octógonos negros en alimentos. Especialistas advierten sobre el retroceso en salud pública y acceso a información nutricional.
La ley de promoción de alimentación saludable, conocida popularmente como ley de etiquetado frontal o ley de octógonos, enfrenta un debate en el Congreso nacional que podría derivar en su derogación. La normativa, aprobada hace pocos años, estableció la obligatoriedad de colocar octógonos negros de advertencia en los envases de alimentos procesados que contienen exceso de sodio, azúcares, grasas saturadas o calorías.
Desde el oficialismo nacional impulsan eliminar esta legislación, respondiendo en parte a reclamos de empresas alimentarias que consideran que los sellos afectan negativamente el marketing de sus productos. Sin embargo, nutricionistas y activistas alertan sobre los riesgos para la salud pública que implicaría dar marcha atrás con esta herramienta de información al consumidor.
Samuel García, licenciado en nutrición, explicó en el streaming LM Neuquén en vivo que la norma "es algo que no podemos darnos el lujo de dar el paso atrás" y destacó que su nombre formal es ley 27.642 de promoción de alimentación saludable. "Primero somos ciudadanos antes que consumidores", afirmó el especialista, quien enfatizó que la ley tiene un alcance mucho más amplio que el simple etiquetado visible en góndolas.
Según detalló García, antes de la incorporación del etiquetado frontal, la información nutricional era difícil de interpretar para la población general. "En el año 97 no era obligatorio poner la información nutricional atrás. Si querías la ponías", recordó. Luego, con la integración al Mercosur, se volvió obligatoria esa tabla nutricional, pero con letras pequeñas y códigos complejos que requerían consultar el código alimentario.
El nutricionista fundamentó la importancia de mantener la ley con datos contundentes sobre la situación sanitaria argentina. "El 60% de los argentinos y argentinas tenemos sobrepeso y obesidad. El 40% de los argentinos adultos somos hipertensos y el 30% tenemos diabetes. Y eso es por lo que comemos", advirtió.
La normativa busca dos objetivos principales: información accesible y comprensión de esa información. Además, incluye apartados sobre educación alimentaria que establecen que en todos los niveles del sistema educativo argentino debe incorporarse formación en este tema, buscando "formar al ciudadano para ser un consumidor crítico". Respecto al impacto real de la ley desde su implementación, García citó estudios recientes que demuestran cambios concretos en los hábitos de compra.
Antes de la ley, era común encontrar productos promocionados como "light" o con envases verdes que sugerían ser saludables, cuando en realidad contenían altos niveles de ingredientes críticos. La tabla nutricional detallada en la parte posterior de los envases, con nombres técnicos complejos, dificultaba que los consumidores tomaran decisiones informadas.